
Advertencia del brazo político de ETA
Dirigentes de Batasuna dijeron que, más allá del cese al fuego definitivo, "el conflicto" vasco todavía debe ser resuelto
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MADRID.- El día que siguió al histórico anuncio de ETA de abandonar la lucha armada definitivamente luego de 43 años, hubo fuertes muestras de apoyo en la sociedad española, pero también una sugestiva advertencia por parte de la ilegalizada agrupación independentista vasca Batasuna.
"Celebramos el cierre del ciclo armado de ETA. Pero ese anuncio no supone el cierre del ciclo político en el País Vasco", sentenció Maribi Ugarteburu, una militante de la organización clandestina que fue prohibida por la justicia española, luego de ser considerada el "brazo político" de la banda terrorista.
"Hoy, igual que ayer, sigue habiendo un conflicto de carácter político, que necesita de soluciones políticas", añadió la dirigente de la izquierda separatista, quien reivindicó de esa manera la intención de la ex Batasuna de continuar con la lucha por la independencia total del País Vasco.
Ugarteburu, que pronunció las declaraciones más controvertidas hasta el momento sobre el desarme etarra, justificó su advertencia en la "negativa" de España y Francia "al reconocimiento y el derecho a decidir de Euskal Herria". Con ese término se refirió al territorio conformado actualmente por el País Vasco y Navarra, que los independentistas pretenden apartar de la órbita española.
"La negación de la realidad nacional de Euskal Herria y su derecho a decidir constituyen la semilla histórica del conflicto político, y de no superar dicha negación no será posible abrir un marco de plena democracia en este país", afirmó, ante la atenta mirada del líder batasuno, Rufino Etxeberria, y de otros integrantes del movimiento abertzale.
Pero, más adelante en su discurso, moderó el tono de los reclamos y aseguró que, desde anteayer, "ya nadie podrá ocultarse tras la coartada de la lucha armada", y confió en que el anuncio de ETA haya sido "un paso más" hacia la reivindicación de su causa y la paz en la región.
"Todos esperamos que el desarme dé paso a un escenario de soluciones definitivas que haga posible todos los proyectos, y en igualdad de condiciones", señaló.
En tanto, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero volvió a interpretar ayer a la noticia del cese de fuego etarra como si se hubiera tratado del anuncio de la disolución definitiva de la banda.
"Hoy España es más segura que ayer. Ya casi nunca nadie más tendrá que callar por la imposición de la violencia", señaló el ministro del Interior, Antonio Camacho, en un acto en el que se mostró flanqueado por las máximas autoridades de la Policía Nacional y la Guardia Civil.
"Después de una lucha sin cuartel, los demócratas por fin hemos derrotado al terror", afirmó, luego de agradecer públicamente a las fuerzas del orden por los operativos que llevaron a ETA a su actual estado de agonía. "Son ellos los que han llevado a los terroristas a una situación agónica, y son ellos, también, los que lograron que decretaran el fin de la violencia sin haber conseguido ni uno de sus objetivos", destacó Camacho.
En cambio, desde el opositor Partido Popular (PP) volvió a primar la cautela. Tal como lo había destacado su líder, Mariano Rajoy, ayer la "número dos" de esa fuerza, Soraya Sáenz de Santamaría, señaló que el anuncio "es para tomar con satisfacción, pero también con prudencia".
Según resaltó la dirigente, "el objetivo final es la disolución de ETA y la desaparición de sus entramados", una meta que no habría conseguido alcanzar el actual gobierno.
Por otra parte, la Iglesia Católica también elogió, a través de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el abandono de la violencia, y además le quitó legitimidad al accionar de la banda que, en los últimos 43 años, ejecutó a 829 personas.
"Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, dado que el terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión justa y razonable de la vida", manifestaron los obispos españoles en un documento.
También el Príncipe Felipe de Borbón, hijo del rey Juan Carlos I, ponderó el anuncio de ETA, al que consideró el resultado "de una gran victoria" del Estado de Derecho español.
"Es la victoria de la voluntad y determinación de las instituciones democráticas, del sacrificio y el trabajo abnegado y eficaz de las fuerzas de seguridad. Y, en definitiva, de toda nuestra sociedad", señaló.
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