
Afirman que los talibanes ya comenzaron a destruir estatuas
Una de las gigantescas representaciones de Buda en Bamiyán fue blanco de disparos
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KABUL.- Los talibanes ya habrían comenzado a disparar contra las dos gigantescas estatuas de Buda existentes en Bamiyán, en el centro del país, aseguró ayer el embajador griego en Paquistán, Dimitrios Loundras, que preside la Sociedad para la Conservación de la Cultura Afgana.
"Escuché versiones, incluso de funcionarios de las Naciones Unidas, según las cuales los talibanes habrían comenzado a efectuar disparos contra una de las estatuas", explicó.
La destrucción de todas las imágenes preislámicas en Afganistán fue ordenada el lunes último por el mullah Mohammed Omar, el líder supremo de la milicia integrista talibana, debido a que "sólo Alá, el Todopoderoso, debe ser venerado" y estas estatuas son "ídolos que fueron dioses de los infieles, que los adoraron, y son respetadas incluso hoy".
En el valle de Bamiyán, 125 kilómetros al oeste de Kabul, existen dos de las mayores representaciones de Buda en el mundo, que datan del siglo V y fueron esculpidas en roca viva en la ladera de una montaña. Serán destrozadas debido a que el Islam prohíbe reproducir el rostro o el cuerpo humano.
La irreversibilidad de la decisión de los talibanes de destruir las estatuas afganas había sido anunciada ayer, cuando el canciller afgano, Wakil Ahmed Muttawakil, anunció que se encargó la tarea al Ministerio para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, que tiene su propia fuerza armada.
Los soldados del ministerio recorrerán el país para destruir todas las estatuas. Se trata de tropas que hacen cumplir todos los edictos del mullah Omar, como los que obligan a los hombres a rezar en la mezquita, a las mujeres a estar cubiertas de la cabeza a los pies y prohíben sacar fotos y ver TV.
Llamado a la cordura
Loundras regresó a Paquistán tras realizar en Kabul una misión en la que también participó el embajador italiano en Islamabad, Gabriele De Ceglie. Este se declaró "sorprendido y dolorido" ya que "viajamos a Afganistán para continuar un proyecto de restauración arqueológica allí, pero los talibanes lo suspendieron".
Junto al suyo, un rosario de lamentos y llamamientos a la cordura se propagaron por el mundo debido a esta dura medida de los talibanes.
El secretario general de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, pidieron a Kabul que aborte el proyecto. Los gobiernos de Francia, Estados Unidos, Sri Lanka y Tailandia han exigido a Kabul que no proceda. Incluso los ultraortodoxos ayatollahs iraníes exigieron que no se lleve a cabo la destrucción.
Pero el canciller talibán replicó en Kabul: "¿Cuándo ha visto que modifique sus decisiones el Emirato Islámico de Afganistán?".
La decisión provocará un "auténtico desastre cultural", advirtió ayer Matsuura, que pidió "encarecidamente" al pueblo afgano que impida la destrucción de ese patrimonio "valioso para todos".



