Al-Qaeda lanza una "guerra total" en Irak
Murieron 170 personas, la mayoría chiitas, en 13 ataques; fue la jornada más sangrienta en Bagdad desde el inicio del conflicto
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BAGDAD.- Una cruenta ola de trece atentados, nueve de ellos con coches bomba y cuatro con explosivos, dejó ayer por lo menos 170 muertos y 570 heridos en Bagdad -la mayoría de ellos chiitas-, en la peor ofensiva rebelde en la capital iraquí desde el comienzo de la guerra, en marzo de 2003.
El brazo de la red terrorista Al-Qaeda en Irak se adjudicó la serie de atentados coordinados y anunció una "guerra total" contra los chiitas, el nuevo ejército iraquí y el gobierno, lo que hace temer que la sangrienta jornada de ayer haya sido sólo el inicio de una ofensiva mayor.
La red dirigida por el jordano Abu Mussab al-Zarqawi señaló que los ataques fueron una respuesta a la ofensiva conjunta que el ejército iraquí y el norteamericano lanzaron hace dos semanas en la ciudad de Tal Afar, un bastión de los insurgentes en el norte del país.
Las explosiones comenzaron a sacudir la capital antes del amanecer. El ataque más cruento fue el primero. Pasadas las 6, una camioneta conducida por un suicida explotó en medio de una multitud de iraquíes -la mayoría obreros de la construcción- que buscaban trabajo en el barrio chiita de Kadhimiya. Al parecer, el terrorista comenzó a llamar a los hombres para ofrecerles trabajo y cuando estuvo rodeado de cientos de ellos hizo detonar los explosivos que llevaba consigo. Por lo menos 114 personas murieron y 227 resultaron heridas.
"Vi una enorme bola de fuego en el aire y sentí el calor y las llamas en mi cara", contó Kadhum Nasir Malih, un joven de 28 años. El barrio de Kadhimiya es el mismo donde 950 personas murieron el 31 del mes pasado en una estampida durante una peregrinación chiita, desatada después de que alguien gritó que había un suicida entre la multitud.
También antes del amanecer, hombres armados ejecutaron a 17 iraquíes en el pueblo de Taji, 15 kilómetros al norte de Bagdad. Después de esposarlos y vendarlos, los fusilaron. Entre los muertos había un policía y empleados que trabajaban como choferes y obreros de la construcción para las fuerzas estadounidenses.
Entre las 9.30 y las 16, ocho coches bomba explotaron en distintos puntos de Bagdad y dejaron 33 muertos. Algunos de los blancos elegidos por los rebeldes fueron tres convoyes norteamericanos -dos soldados estadounidenses resultaron heridos- y militares y policías iraquíes.
Las tropas norteamericanas lograron frustrar otros dos ataques con coches bomba, al detener a los suicidas antes de que pudieran detonarlos.
Otros cuatro ataques con bombas y fuego de morteros -dos de ellos contra populares mercados de Bagdad- dejaron seis muertos.
La jornada de ayer fue la segunda entre las más sangrientas en Irak desde el comienzo de la guerra. El día más mortífero fue hasta ahora el 2 de marzo de 2004, cuando una serie de ataques coordinados contra mezquitas chiitas de Kerbala y Bagdad dejó 181 muertos y 573 heridos.
La intensificación de los ataques de los rebeldes sunnitas contra la mayoría chiita del país tiene el aparente propósito de desencadenar un conflicto religioso en el país.
"No habrá piedad"
Al-Qaeda en Irak se adjudicó los atentados de ayer en un comunicado en el que los vinculó con la reciente matanza de unos 200 rebeldes en Tal Afar. El mensaje dio "la buena noticia de que comenzaron las batallas de venganza por el pueblo sunnita de Tal Afar". Horas más tarde, Al-Zarqawi anunció una "guerra total contra los Rafidah [término peyorativo que designa a los chiitas] dondequiera que se encuentren" en una grabación difundida en Internet. "Cuidado, no habrá piedad", dijo la voz del jefe rebelde.
"Si se demuestra que guardias nacionales, policías o militares [iraquíes] son agentes de los cruzados, serán muertos y sus casas demolidas o incendiadas -después de evacuar a mujeres y niños- como castigo", dijo Al-Zarqawi, que llamó a los sunnitas a "despertar de su letargo y levantarse porque la guerra librada para erradicarlos no se detendrá".
La ola de ataques coincidió con el anuncio por parte de los legisladores iraquíes de que la redacción de la nueva Constitución iraquí estaba en su fase final. Los sunnitas se oponen al texto y han llamado a los iraquíes a rechazarlo en el referéndum que se celebrará el 15 del mes próximo.
La agudización de la violencia ocurre en momentos en que el gobierno de George W. Bush está ansioso por comenzar la retirada de sus tropas de un conflicto cada vez más impopular entre los norteamericanos. Anteayer, el presidente iraquí, Jalal Talabani, había dicho que Estados Unidos podría retirar hacia fines de año unos 50.000 soldados, aunque horas después se desdijo y evitó fijar un calendario para el inicio del retiro norteamericano.
Agencias AP, ANSA y AFP
Los ataques sangrientos
- 29 de agosto de 2003: un coche bomba explotó fuera de una mezquita en la ciudad santa de Najaf y dejó 85 muertos, entre ellos el líder religioso chiita Mohammed Baqir al-Hakim.
- 1° de febrero de 2004: dos atentados suicidas contra las oficinas de los dos principales partidos políticos kurdos en la ciudad de Erbil mataron a 109 personas.
- 2 de marzo de 2004: una ola de ataques suicidas coordinados golpeó sitios religiosos chiitas en Kerbala y Bagdad. Murieron por lo menos 181 personas.
- 28 de febrero de 2005: el estallido de un coche bomba en Hilla mató a 125 personas e hirió a otras 140, en su mayoría agentes de policía chiitas y reclutas de la Guardia Nacional.


