
Alemania: condenan al caníbal a ocho años y medio de prisión
Podría salir en 2008 por buena conducta
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KASSEL, Alemania.- El alemán Armin Meiwes, apodado el "caníbal de Rotenburgo" luego de que confesó que mató, descuartizó y se comió partes del cuerpo de otro hombre, fue condenado ayer a ocho años y seis meses de cárcel por homicidio no premeditado.
El juez Volker Muetze, presidente del tribunal de Kassel que juzgó este caso sin precedente en la historia judicial y criminal de Alemania, consideró que el delito no fue un asesinato porque se realizó de mutuo acuerdo entre dos personas "profundamente perturbadas psicológicamente". Además, aclaró que la intención de Meiwes no era cometer una maldad, "sino satisfacer una fantasía".
La condena de 8 años y medio, que según las primeras reacciones fue calificada de leve, se podría reducir si Meiwes muestra buen comportamiento en la prisión, por lo que el condenado podría quedar libre a mediados de 2008.
Meiwes, de 42 años, especialista en computación, había contactado a su víctima -el ingeniero berlinés Bernd-Juergen Brandes, un año mayor que él- a través de un aviso en Internet que convocaba a hombres que estuvieran dispuestos a ser sacrificados y devorados.
Brandes se presentó en marzo de 2001 en la casa de Meiwes, en Rotenburgo (centro de Alemania), donde éste le cortó el pene -que comieron juntos-, lo degolló, descuartizó el cadáver y congeló su carne, la mayor parte de la cual comió durante las siguientes semanas.
Así lo confesó el propio Meiwes cuando se inició el juicio, el 3 de diciembre último, y quedó demostrado en un video grabado por el acusado. Durante el proceso, el "caníbal de Rotenburgo" también aseguró que su deseo de comerse a otro hombre comenzó en la pubertad, cuando fantaseaba con comerse a compañeros de colegio.
La fiscalía, que apelará la sentencia, exigía que Meiwes fuera condenado a cadena perpetua por asesinato con móvil sexual, debido a que en Alemania el canibalismo no está tipificado como delito.
Por su parte, la defensa sostuvo que el crimen debía ser declarado "homicidio a pedido", una forma de eutanasia ilegal que supone una condena de seis meses a cinco años, porque la víctima se ofreció de manera voluntaria a ser asesinada y comida.
En busca de "protección"
El tribunal de Kassel consideró que Meiwes no mató a su víctima para satisfacer sus impulsos sexuales, sino que buscaba establecer un vínculo permanente con una persona al comer su cuerpo y sentir de esa manera "seguridad y protección".
Por otra parte, la Justicia determinó que tampoco se puede afirmar que hubo homicidio a pedido de la víctima, porque ésta no exigió su muerte explícita y seriamente, sino que más bien quiso ser castrada para vivir "la emoción más fuerte de su vida".
Meiwes no podrá cumplir su pena en un psiquiátrico, ya que, según informes de dos expertos, es plenamente responsable de sus actos, pese a que padece una anomalía psíquica grave.
Luego de que se leyó la sentencia, Meiwes pareció satisfecho. Estrechó la mano de su abogado y saludó a las cámaras que había en la sala, atestada de periodistas de todo el mundo.
El caso puso al descubierto una red de canibalismo y sadomasoquismo internacional que estaría integrada por miles de personas. Según Meiwes, a su anuncio respondieron más de 200 víctimas potenciales. Algunas querían ser torturadas, y la mayoría, asesinadas y descuartizadas.
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