
Andreotti, libre de toda culpa
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ROMA.- Giulio Andreotti, durante 50 años el hombre más influyente de la política italiana, siete veces premier, ministro de casi todos los gobiernos de la primera República, senador vitalicio, católico practicante y el personaje símbolo de la hoy difunta democracia cristiana, ya puede dormir en paz. Ayer, después de más de seis años de haber comenzado su proceso judicial, Andreotti fue absuelto de la acusación de asociación mafiosa por un tribunal de Palermo (Sicilia).
La sentencia fue una de las más esperadas de los últimos tiempos y el veredicto puso puso fin a lo que aquí se denominó "el juicio del siglo": dada la relevancia política del imputado -para el que la fiscalía había pedido 15 años de prisión- el proceso se convirtió, de hecho, en un juicio a cincuenta años de historia de Italia y de sus instituciones.
En medio de una enorme expectativa, dos minutos antes de las 11 de la mañana local el presidente del Tribunal de Palermo, Francesco Ingargiola, leyó la breve sentencia en la cual se estableció que "el hecho no subsiste", basándose en la insuficiencia de pruebas.
El veredicto coincidió con otro tema que apasiona a los italianos: a esa misma hora, desde París, quedaba "absuelta" también la Ferrari, y los principales canales de TV dedicaron a ambos temas programas especiales con conexiones en vivo y en directo.
La absolución de Andreotti provocó gran alivio en el país: si el veredicto hubiera sido condenatorio, significaba que los italianos habían sido gobernados durante décadas por un mafioso, un hombre con las manos manchadas de sangre.
Andreotti, de 80 años, no estuvo presente en el aula búnker de Palermo, sino que esperó la sentencia en su oficina de Roma, rodeado de sus más allegados. Sus primeras declaraciones tras conocer la absolución fueron, como de costumbre, concisas: "Estoy contento, es obvio, pero esperar tantos años era menos obvio. Para mí es un caso cerrado".
El "juicio del siglo" duró 49 meses, en los cuales hubo 250 audiencias, desfilaron 234 testigos por la fiscalía, 116 por la defensa, y fueron interrogados 27 mafiosos arrepentidos: un total de 800.000 páginas de actas procesales.
Antecedentes
El caso contra Andreotti comenzó el 27 de marzo de 1993, cuando la Fiscalía de Palermo pidió la autorización para poder investigarlo. Ese mismo día, el senador Andreotti emitió un comunicado en el que anticipó la línea de defensa que iba a asumir durante todo el proceso: "Acusarme a mí de mafioso es una paradoja. Como gobierno, pero también en primera persona he adoptado contra los mafiosos medidas duras y he propuesto leyes muy severas y eficaces. Debía esperarme su venganza y, en un cierto sentido, es mejor así, que con la ´lupara´ (el arma típica de los mafiosos)".
Lo más espectacular en la acusación de Andreotti fue la declaración del mafioso arrepentido Balduccio Di Maggio, que contó sobre una presunta reunión entre el senador y el gran boss, Salvatore "Totó" Riina (hoy condenado a prisión perpetua), que culminó con un célebre beso en la mejilla.
Justamente porque la acusación se basó en buena parte en el testimonio de algunos de los más famosos "pentiti" de la mafia, la absolución de ayer volvió a provocar una fuerte polémica en Italia sobre los denominados "colaboradores de la Justicia" y sobre el sistema judicial en general.
Hace un mes Andreotti también resultó absuelto por un Tribunal de Perugia de la acusación de haber ordenado el asesinato de un periodista, un juicio derivado del proceso abierto en Palermo, que también se había basado en declaraciones de ex mafiosos arrepentidos.
Como entonces, los principales exponentes políticos de la oposición volvieron ayer a denunciar a la "arrepentidocracia" reinante en Italia. Gianfranco Fini, de Alianza Nacional, por ejemplo, definió el veredicto absolutorio como "la condena definitiva de los teoremas judiciales fundados sobre el aventurismo de algunos arrepentidos. Hay que revisar la ley sobre los arrepentidos".
En contra del proceso
Silvio Berlusconi, de Forza Italia, dijo por su parte que el juicio por asociación mafiosa contra Andreotti fue "una monstruosidad jurídica". "Nadie puede indemnizar a Andreotti por todo el daño y el dolor sufrido -agregó el líder de la oposición-, ni a Italia por el daño que también padeció." Muchos otros políticos destacaron que el proceso nunca debió hacerse y que con la sentencia de absolución "comienza a terminar la era de la persecución política en Italia".
Ex dirigentes de la desaparecida democracia cristiana, en el banquillo de los acusados mediante la acusación a su mayor exponente, manifestaron su enorme satisfacción por el veredicto. Rocco Buttiglione, por ejemplo, dijo: "Esta es una absolución a la Democracia Cristiana después del golpe de Estado judicial".
Los dos presidentes de las Cámaras del Parlamento, Nicola Mancino y Luciano Violante, prefirieron reaccionar desde otro ángulo y manifestaron que se trataba de una victoria de la Justicia: "El caso demuestra que la Magistratura sabe aplicar las leyes", dijo Violante, mientras que Mancino subrayó que la imagen del país "sale reforzada".
Massimo D´Alema fue más parco y se limitó a comentar que, como jefe de gobierno "respeta naturalmente la sentencia de la Magistratura".
Quién es
- Giulio Andreotti fue siete veces jefe de gobierno de Italia y 21 veces ministro. Fue, además, la figura de mayor peso de la hoy desaparecida democracia cristiana, que gobernó el país durante casi cinco décadas.
- Tiene 80 años y es senador vitalicio desde 1991. Poderoso y considerado como un verdadero estadista, es además un político de enorme atracción popular.
- Considerado unánimente como un hábil negociador, Andreotti es conocido también por su cinismo, sus frases proverbiales y por su carácter impasible e imperturbable. Siempre ha sido calificado como el gran pragmático de la política italiana.
- Como líder democristiano, supo interpretar con claridad las distintas fases de la historia italiana encabezando varias coaliciones.
- Su "real politik" se resume en una célebre frase, que ya se hizo histórica, pronunciada en 1951: "El poder desgasta a quien no lo tiene". Una filosofía que lo llevó, más de una vez, a transformar las desconfianzas en alianzas.
- Uno de sus principales rivales y aliados, según las circunstancias, fue el socialista Bettino Craxi, quien lo definió como un "zorro", y le advirtió: "Antes o después, todos los zorros terminan en la peletería". Pero Andreotti sobrevivió.
- Católico practicante, es amigo personal del papa Juan Pablo II y es muy apreciado por amplios sectores en el Vaticano.
- El 10 de octubre último, Andreotti hizo su último descargo ante los jueces, y dijo: "Soy yo el imputado en este proceso, no la clase política, ni la democracia cristiana. Pero ninguna de las gravísimas y humillantes acusaciones ha sido avalada por un pedacito de prueba. Por eso pido la absolución".
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