
Andreotti mantuvo lazos de amistad con la mafia hasta 1980
A partir de ese año se decidió a combatirla
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ROMA (Para LA NACION).- Giulio Andreotti, una de las figuras más influyentes en la política italiana en los últimos 50 años, mantuvo relaciones amistosas con la mafia hasta 1980, año en que cambió de actitud y pasó a combatirla, según señaló una corte de apelaciones de Sicilia.
En su extenso y detallado dictamen de mayo último, el tribunal de Palermo justificó por qué no encontró a Andreotti culpable de mantener vínculos con la mafia. Pero el fallo dejó abierta la posibilidad de controversia sobre la reputación del dirigente de 84 años, que desempeñó el cargo de primer ministro durante siete mandatos y que ahora ocupa una banca como senador vitalicio.
Tras conocerse el dictamen, Andreotti destacó que la corte de apelaciones suscribió un fallo anterior, que en 1999 lo absolvió del cargo de asociación mafiosa. "En un juicio, lo que interesa es el resultado final, y en este caso es positivo. En cuanto al resto, Amén", dijo el ex primer ministro, en declaraciones que reprodujo el diario británico The Financial Times.
El fallo enfatizó que el Parlamento italiano aprobó tan sólo en 1982 una medida que configuró legalmente el delito de asociación mafiosa. Hasta ese año, la ley italiana sólo hacía referencia a "asociación criminal". Andreotti no podría ser hallado entonces culpable de ese cargo por su conducta previa a 1980 porque, de acuerdo con el estatuto de limitaciones italiano, el tiempo transcurrido desde el presunto delito ha sido demasiado prolongado.
En su fallo, la corte de apelaciones sostuvo que "la buena predisposición y los lazos de amistad del acusado hacia los mafiosos no se extendió más allá de 1980". Andreotti ocupó puestos en 26 gobiernos, en siete de ellos como primer ministro, en los períodos 1972-1973, 1976-1979 y 1989-1992.
La corte afirmó que Andreotti trabó relación en la década del 70 con jefes de la Cosa Nostra en momentos en que su partido, la por entonces predominante Democracia Cristiana, aspiraba a ampliar su base electoral en Sicilia.
El dictamen describe que "el reconocimiento expreso de Andreotti hacia el rol de los mafiosos no sólo fue el producto de un genuino interés personal en mantener buenos vínculos con ellos, sino también de una subestimación del fenómeno mafioso", cuyo peligro para las instituciones públicas y sus representantes sólo se hizo evidente después.
El momento decisivo para Andreotti fue enero de 1980, cuando la mafia asesinó a Persanti Mattarella, jefe de los demócrata cristianos en Sicilia, quien se hallaba abocado a eliminar la corrupción de las filas partidarias y romper lazos con la Cosa Nostra. Posteriormente, Andreotti se dedicó a implementar políticas para combatir la mafia, una determinación que, según la corte, justifica su decisión de exonerarlo del cargo de asociación mafiosa.
El fallo de la corte de Palermo no tiene efecto sobre otro de noviembre último emitido por una corte de apelación que encontró a Andreotti culpable por estar involucrado en el asesinato, en 1979, de Mino Pecorelli, un periodista dedicado a destapar escándalos y considerado cercano a los servicios de seguridad. Andreotti fue condenado a 24 años de prisión por ese crimen, pero sigue insistiendo en su inocencia, aunque no purgará la pena de cárcel debido a su avanzada edad.





