
Apuestas insólitas, un negocio millonario que no reconoce fronteras
Todo vale, desde la política a la religión
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Con exóticos candidatos como el cantante Bono y el presidente George W. Bush, el hermetismo que rodea la elección del próximo Nobel de la Paz no sólo despierta curiosidad. También codicia. Los mayores apostadores del mundo han confeccionado una lista increíble de candidatos y han colocado fuertes sumas de dinero esperando acertar y quedarse con el pozo.
El frenesí que genera el anuncio del Nobel es tan sólo una cara más de un fenómeno cada vez más extendido: el de las apuestas insólitas, una manera de conjugar azar, imaginación y negocios que parece ganar terreno frente a las jugadas tradicionales, como las dedicadas a los deportes.
A sólo tres semanas del anuncio del ganador del Nobel de la Paz, jugadores de todo el mundo ya hicieron sus predicciones: no dieron casi ninguna posibilidad de éxito al mandatario norteamericano y, en cambio, confiaron sus euros, libras y dólares al héroe de la “revolución de terciopelo” y ex presidente checo Vaclav Havel. Así lo reveló esta semana Centrebet, la mayor casa de apuestas de Australia, que cuenta con clientes en más de 80 países.
Cuestiones tan disímiles como si el hombre caminará en Marte antes del fin de la década, si nevará en Gran Bretaña el día de Navidad o si el hijo de Andre Agassi y Steffi Graf –que aún no cumplió los tres años– ganará un título en Wimbledon se convierten en objetivos irresistibles para estos apostadores.
“Hoy en día, las denominadas apuestas insólitas ya no son una novedad sino que se convirtieron en algo común”, explicó a LA NACION desde Londres Graham Sharpe, vocero de la casa de apuestas William Hill, una de las más importantes de Gran Bretaña.
Dice que todo empezó hace 40 años, cuando un visionario llamado David Threlfall apostó en William Hill que el hombre llegaría a la Luna antes del 1º de enero de 1970. Aunque el audaz jugador se hizo acreedor de 10.000 libras esterlinas tras la hazaña de Neil Armstrong, aún hay gente que apuesta que algún día se probará que el histórico alunizaje no fue más que una farsa armada por la Casa Blanca.
Si bien las principales casas de juego tienen cientos de locales en Gran Bretaña e Irlanda -los dos países líderes en el género de las apuestas absurdas- fue Internet la que permitió el boom en este rubro.
"Internet permitió que gente de todo el mundo tenga acceso a estos juegos", señaló Sharpe. "Cualquier persona del mundo que se pueda conectar a la Red puede participar. Nosotros recibimos apuestas de América latina, Africa y Asia", contó a LA NACION Paddy Power, director de comunicaciones de la principal casa de apuestas de Irlanda, que lleva su nombre.
Así, apostadores de cualquier lugar de la tierra pueden intentar adivinar, por ejemplo, cuál será el nombre del hijo de la archifamosa pareja formada por el jugador de fútbol David Beckham y la cantante Victoria Adams, embarazada de tres meseS.
Otro medio que ahora está en auge es la televisión. La principal cadena satelital del Reino Unido, Sky, creó un canal dedicado exclusivamente a las apuestas.
Con juegos de cartas, carreras virtuales de caballos y preguntas sobre el reality show "Gran Hermano", los apostadores pueden ganar hasta 250.000 libras esterlinas. En todo este tipo de apuestas, los jugadores pueden partir de un monto de 1 libra y no tienen un techo, aunque la mayoría no sobrepasa los 100 euros, según señaló Powers.
Concebir un hijo a los 100
Los rubros más populares son el del espectáculo; el político, donde lo más buscado son las elecciones en Estados Unidos y en el que la mayoría apuesta por Bush, y el religioso, donde un tema recurrente es cuándo se anunciará la segunda venida del Mesías.
Otra área es la de las apuestas personales. Como la de John Richardson, un británico de 60 años que apostó al mundo que cuando cumpla 100 concebirá un hijo "por el método tradicional". Si logra hacerlo, se hará dueño de medio millón de libras esterlinas.
A pesar del reinado de los británicos e irlandeses en el planeta de las apuestas absurdas, otros países no se quedan atrás.
En la remota Camboya es posible ganar miles de dólares por acertar cuándo tendrá lugar la próxima tormenta. Continuando una tradición heredada de sus antepasados, los camboyanos abarrotan los cafés de Phnom Penh -donde incluso hay corredores de apuestas- cuando las nubes oscuras invaden el cielo.
En Hong Kong, la policía detuvo el mes pasado a 115 personas acusadas de haber organizado un combate de grillos.
No era cualquier pelea: se trataba de un campeonato entre los mejores ejemplaress de Hong Kong, Macao y Cantón. Estos insectos, que reciben horas diarias de entrenamiento, pueden costar hasta 2600 dólares.
Las de grillos no son las únicas peleas que atraen a los apostadores. En Medio Oriente, los jugadores ganan y pierden grandes sumas de dinero en las luchas de escorpiones. Eso sí, en este caso se mantienen más alejados.
Un límite
Aunque la imaginación de los apostadores parece no tener límites, sí hay algunas fronteras que las agencias prefieren no traspasar. Por ejemplo, la mayoría no acepta apuestas "de mal gusto", como las que implican la muerte de personas.
Fuera de eso, hoy en día la gente puede apostar por prácticamente cualquier cosa.
Prueba de ello es el estudiante británico Brett Allen, de 21 años, que le apostó al mundo que en el transcurso de este año conseguirá una cita con la famosa cantante Kylie Minogue.
Aunque las apuestas lo desfavorecen 100 a 1, él todavía cree que tiene posibilidades.
Hagan juego, señores
Andre Agassi
- Una apuesta irresistible para muchos es si el hijo del tenista estadounidense y de la alemana Steffi Graf, que aún no cumplió los tres años, ganará un título en Wimbledon.
David Beckham
- El nombre del hijo del popular jugador de fútbol británico y de su también famosa esposa, la ex cantante del grupo Spice Girls Victoria Adams -embarazada de tres meses-, también fascina a miles de apostadores de todo el mundo.


