
Arrestaron al hijo mayor de Mitterrand por corrupción
El caso involucra a ex funcionarios
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PARIS.- Jean-Christophe Mitterrand, el hijo mayor del fallecido ex presidente François Mitterrand, fue puesto ayer bajo arresto domiciliario tras ser involucrado formalmente en una oscura trama de lavado de dinero y tráfico de armas con Africa que salpica a toda la clase política francesa.
El primogénito del famoso caudillo socialista, de 54 años, fue interrogado durante varias horas en la sede de la brigada financiera de la policía judicial de París por orden de los jueces Isabel Prévost-Desprez y Philippe Courroye.
La prensa asegura que su nombre figura en un diskette incautado recientemente por la Justicia en la oficina de Pierre Falcone, director de la empresa de material militar Brenco International, que fue procesado y condenado hace diez días por comercio ilícito de armas, fraude fiscal, abuso de bienes sociales y tráfico de influencias.
El diskette contendría un inventario de venta de armas a Angola con el detalle de las coimas recibidas durante años tanto por él como por el ex jefe de asesores de su padre, Jacques Atali, el ex ministro del Interior neogaullista Charles Pasqua, el eurodiputado Jean-Charles Marchiani (todos interrogados ya por la Justicia en calidad de "testigos") y el escritor Paul-Loup Sulitzer. Este último también fue arrestado ayer, tras realizarse un allanamiento en su domicilio durante el fin de semana.
Las autoridades emitieron, además, una orden de arresto internacional en contra de Arcadi Gaydamak, un millonario nacido en Rusia que dispone de cuatro nacionalidades (israelí, francesa, angolesa y canadiense) y que viviría en Londres. Se cree que fue el principal socio de Falcone en la venta ilegal de helicópteros y misiles de origen ruso a Angola.
Todos los personajes de este nuevo "culebrón" judicial formarían parte de un pequeño círculo conocido como Francáfrica, una especie de sociedad secreta que actuó con particular vigor durante la década del 80 rindiendo espurios servicios a diferentes gobiernos africanos a cambio de que éstos contribuyeran a las arcas de los partidos políticos franceses.
Jean-Christophe Mitterrand habría estado en el corazón de ese sistema. Su primer empleo fue como corresponsal de la Agence France Presse (AFP) en Mauritania y Togo, entre 1973 y 1981, pero su fervor por la carrera periodística se extinguió tan pronto su padre se convirtió en el primer líder socialista en alcanzar la presidencia francesa.
En 1982 ingresó en el Elíseo como asistente del consejero de Asuntos Africanos del jefe de Estado, Guy Penne, a quien reemplazó en 1986. Fue entonces cuando se ganó el apodo de "Papa m´a Dit" ("Papá me dijo") por colocar estas tres palabras delante de toda orden, sugerencia o comentario que realizaba en la sede de la presidencia.
Su status de funcionario público no lo inhibió, en 1985, para sumarse al consejo de administración de una compañía minera en Gabón, donde mantenía relaciones privilegiadas con el presidente Omar Bongo. Pero sus constantes viajes a lugares particularmente "calientes" del continente negro, como Libreville, Abidjan o Dakar, seguidos de inmediatos desbloqueos de créditos franceses para viviendas y obras públicas que jamás vieron el día, no tardaron en despertar la curiosidad de sus antiguos colegas.
Misiles a Sudáfrica
El diario satírico Le Canard Enchaìné comenzó a publicar una serie de notas sobre los periplos de Monsieur Afrique en Chef (Señor Africa en Jefe) que terminaron revelando, en 1988, que misiles Mistral fabricados por la firma estatal francesa Matra y vendidos supuestamente al Congo tuvieron como destino final Sudáfrica, violando así del embargo impuesto por la ONUa raíz del apartheid.
Jean-Christophe sobrevivió al escándalo asegurando no saber nada de esa "triangulación". Pero en 1992, en vísperas de las elecciones legislativas que ganaría la derecha, su padre decidió finalmente apartarlo del cargo consiguiéndole al mismo tiempo un puesto de asesor en la Compagnie Générale Des Eaux. Cuando Mitterrand falleció, el 8 de enero de 1996, Jean-Christophe perdió automáticamente ese empleo.
Desde entonces, su nombre no ha dejado de aparecer en las páginas de los diarios. Primero vinculado con el affaire de licitaciones ventajosas a la petrolera Elf (su padre y Helmut Kohl habrían sido los grandes protagonistas). Luego, en uno de venta de armamentos a Ruanda, donde también estuvo implicado Pierre Pasqua, el hijo del ex ministro del Interior.
Pero hay algo que parece distinguir este escándalo de los que ya lograron convertir al vástago de Mitterrand en un personaje de leyenda: la presencia de pruebas.




