
Asciende a 187 el número de muertos por el atentado en Bali
Un coche bomba explotó anoche en una discoteca de una zona turística; hay más de 300 heridos
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BALI, Indonesia.- Una potente explosión de un coche bomba que destruyó un club nocturno en el balneario turístico de Bali, ocasionó al menos 187 muertes y más de 300 heridos -muchos de ellos turistas.
El jefe de la policia nacional, el general Da´i Bachtiar, dijo hoy que la explosión fue provocada por un vehículo tipo jeep, un Kijang, y lo calificó como el peor acto terrorista de la historia de Indonesia.
Una segunda bomba estalló casi simultáneamente cerca del consulado de EE.UU., dijeron las autoridades. El club de recreo de la embajada estadounidense en la capital indonesia, Yakarta, fue evacuado después de una amenaza de bomba.
El presidente Megawati Sukarnoputri, cuyo gobierno ha sido acusado por Estados Unidos y sus vecinos de lentitud para responder a la amenaza de terrorismo, viajó a Bali y prometió cooperar con la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo.
"Las explosiones, una vez más, deberían ser una advertencia para todos nosotros de que el terrorismo constituye un peligro real para la seguridad nacional", destacó Megawati.
Al preguntársele si había sospechas del origen de los autores del atentado o de la posible vinculación con Al-Qaeda, expresó: "Esto será investigado continuamente a fin de que se pueda descubrir lo más pronto posible".
Un alerta de seguridad fue declarado en todo el extenso país, integrado por 13.000 islas. El ministro de Seguridad Susilo Bambang Yudhyono indicó que los objetivos estratégicos, como las plantas de gas natural, "serán protegidos".
El primer ministro australiano John Howard anunció el domingo que iniciaría una urgente revisión de su sistema de seguridad nacional. Australia, que es un incondicional aliado de Washington, estaba en estado de alerta desde los ataques del 11 de septiembre.
"La gente debería erradicarse de la mente que no puede suceder aquí, si puede, y ha sucedido a nuestros compatriotas a las puertas de nuestro país", indicó Howard.
Nadie se atribuyó la responsabilidad de las explosiones, pero éstas se produjeron tres días después que el gobierno estadounidense declaró una alerta mundial por posibles ataques terroristas. Las explosiones pusieron de manifiesto los temores de Estados Unidos y otros de que Indonesia se está convirtiendo en paraíso de los terroristas y que los miembros de Al-Qaeda están activos.
La bomba estalló el sábado por la noche en el Club Sari, un popular establecimiento frecuentado por extranjeros, causó la muerte a australianos, alemanes, canadienses, británicos, suecos e indonesios.
El centro de crisis del gobierno en Bali dijo que 187 personas habían muerto y que 309 resultaron heridas, unas 90 en estado de gravedad.
La explosión dejó un cráter de gran tamaño a la entrada del club nocturno situado en el centro de Kuta, la principal zona turística de Bali, que reúne una concentración de clubes, restaurantes, establecimientos, hoteles y cabañas de playa. Es un centro de reunión de gente joven y turistas.
La explosión fue seguida de altas llamaradas, al parecer causadas por el estallido de cilindros de gas, que derribaron la debil estructura del techo, atrapando a centenares de personas en su interior.
Funcionarios del Hospital Sanglah, el principal de Denpasar, dijeron que un total de 274 personas resultaron heridas.
La policía dijo que había muchos extranjeros entre los muertos pero no disponía de inmediato de sus identidades ni de sus nacionalidades.
"No sabemos si las explosiones están relacionadas", dijo una vocera de la embajada estadounidense en Yakarta, que no quiso identificarse.
En septiembre, la embajada estadounidense en Yakarta estuvo cerrada durante seis días cuando el embajador Ralph Boyce manifestó que había "una amenaza creíble y específica" que indicaba que estaba conectada a la red terrorista de Al-Qaeda.
Las autoridades de Malasia y de Singapur han señalado que miembros del grupo Jema Islamiya - que propugna la creación de un estado radical musulmán en el sudeste de Asia- tienen su sede en Indonesia.
Singapur ha presionado a Indonesia para que arreste al líder del grupo, Abu Bakar Bashir, que reside ahí. Pero las autoridades indonesias han indicado que no hay evidencia contra él.
Fuente: AP


