
Asesinaron a un ministro en el Líbano
Pierre Gemayel fue baleado dentro de su automóvil; denuncian un intento de Siria e Irán de desestabilizar el país
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BEIRUT.- El ministro de Industria libanés, Pierre Gemayel, un líder cristiano maronita de 34 años, fue asesinado a balazos ayer en una calle de un suburbio de Beirut, en el quinto asesinato de un político antisirio en el Líbano en un lapso de dos años, lo que plantea serios interrogantes sobre el futuro del gobierno pro occidental de Fouad Siniora.
El asesinato de Gemayel, que ayer mereció una amplia condena de la comunidad internacional, seguramente aumentará la tensión política en el Líbano, donde la organización extremista Hezbollah, que tiene lazos con Siria e Irán y desencadenó la guerra con Israel al secuestrar a dos soldados judíos en julio pasado, amenazó con derribar al gobierno si no le otorgan una mayor influencia en la toma de decisiones.
Gemayel, miembro del Partido Falange Cristiana y partidario de la mayoría parlamentaria antisiria que mantiene una lucha de poder con Hezbollah, fue baleado en su automóvil en el suburbio cristiano de Jdeideh, en la parte norte de la capital. Otro automóvil embistió al vehículo del líder cristiano por detrás, tras lo cual se bajó un sicario y le disparó a quemarropa. Aunque Gemayel ingresó con vida en un hospital cercano, falleció poco después.
El deceso -por el que se guardarán tres días de luto nacional que culminarán con el funeral de Gemayel, mañana- se registró horas después de que Siniora pidiera un diálogo con sus oponentes políticos a fin de frenar una ola de manifestaciones en su contra convocadas por Hezbollah. "El diálogo es la única forma de superar la desconfianza y zanjar las diferencias", dijo el primer ministro al cuerpo diplomático acreditado en la capital, en un discurso transmitido en directo por la televisión nacional.
Poco después del homicidio, Siniora, que pertenece a las filas antisirias, al igual que Gemayel, realizó un llamado a la unidad y advirtió que se planea una "sedición" contra el Líbano.
El premier relacionó el asesinato con la cuestión que desató la crisis con la guerrilla Hezbollah: los planes para juzgar ante un tribunal internacional a los sospechosos del asesinato, en febrero de 2005, del ex primer ministro Rafik Hariri con un coche bomba. Un informe de las Naciones Unidas, que abrieron una investigación sobre el magnicidio, formuló la sospecha de que funcionarios del presidente sirio, Bashar al-Assad, habían sido los autores intelectuales del crimen.
Tras el asesinato de Hariri, la comunidad internacional redobló su presión contra Siria, que se vio obligado a concluir en abril de 2005, tras 29 años, su prolongada presencia militar en el Líbano. La presencia de los soldados sirios en territorio libanés, unos 40.000 efectivos después de 1990, le había otorgado a Damasco un rol de árbitro en la política libanesa.
El asesinato de Gemayel ocurrió precisamente cuando los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se disponían a tomar la decisión sobre si dar luz verde o no a la creación de un tribunal internacional apoyado por la ONU para juzgar a los sospechosos del atentado contra Hariri, en el que murieron otras 22 personas. Ayer, el organismo finalmente aprobó la creación de este tribunal especial y emitió una declaración de condena del asesinato de Gemayel.
En diciembre del año pasado también fue asesinado el legislador Gibran Tueni, director del diario An-Nahar y uno de los críticos más acérrimos de la injerencia de Siria en su país.
Por su parte, Siniora elogió a Gemayel, hijo del ex presidente Amin Gemayel y sobrino del presidente asesinado en 1982 Bashir Gemayel (ver aparte), y afirmó: "Te prometo que tu sangre no habrá sido derramada en vano".
"No permitiremos que los homicidas controlen el destino del Líbano y el futuro de sus niños", añadió Siniora, cuyo gobierno atraviesa una grave crisis tras la renuncia, hace una semana, de seis ministros pro sirios.
"De un régimen cobarde"
El ministro del Interior libanés, Ahmed Fatfat, en tanto, acusó ayer a Siria de estar tras el asesinato del ministro de Industria. Fatfat hizo estas declaraciones junto a Saad Hariri, líder de la mayoría parlamentaria libanesa e hijo de Rafik Hariri. "Esto es acto de un régimen cobarde", dijo Saad Hariri, en referencia a Siria.
Mientras tanto, en Hawaii, el presidente estadounidense, George W. Bush, denunció el asesinato de Gemayel y dijo que tanto Siria como Irán intentan socavar el gobierno democráticamente elegido de Siniora, aunque no los culpó directamente del crimen.
"Respaldamos al gobierno de Siniora y su democracia y apoyamos el deseo del pueblo libanés de vivir en paz", dijo Bush, tras desayunar con los soldados estadounidenses emplazados en Hawaii. "Estamos a favor de sus esfuerzos para defender su democracia contra los intentos de Siria, Irán y sus aliados de fomentar la inestabilidad y la violencia en ese importante país", añadió Bush.
Sin embargo, la embajada siria en Washington emitió un comunicado en el que rechaza el hecho y cualquier relación con el crimen. "Esta farsa de culpar a Siria por cada evento malicioso en el Líbano ha sido expuesta desde hace tiempo y simplemente está perdiendo toda credibilidad", afirma el documento sirio.
También Irán y el grupo Hezbollah se desvincularon del crimen. "Innegablemente este acto fue cometido por enemigos del Líbano que no quieren que este país sea el símbolo de unidad nacional y la victoria de la resistencia", declaró, a su vez, Mohammad Ali Hosseini, vocero del gobierno iraní.
Por su parte, Hezbollah condenó el atentado y pidió "que no se acuse precipitadamente a otra parte o a otro país".
El presidente francés, Jacques Chirac, condenó "el odioso atentado" que cobró la vida de Gemayel, y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Philippe Douste-Blazy, lo calificó de "nuevo intentó de desestabilizar al Líbano".
El premier israelí, Ehud Olmert, también expresó ayer su deseo de que el asesinato de Gemayel no desestabilice al Líbano.



