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Aterrizaje forzoso

China busca contener el impacto de su fuerte desaceleración
Natalia Tobón Tobón
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15 de julio de 2012  

PEKIN.– China anunció anteayer lo que todos anticipaban, pero nadie quería escuchar: quebró la "barrera del 8%". El país creció "solamente" 7,6% en el segundo trimestre de 2012 y traspasó así el umbral que el gobierno se había impuesto para mantener la salud de su economía.

Un crecimiento inferior al 8% –solía repetir el régimen comunista– implicaría una baja considerable en la industria y manufactura chinas y golpearía directamente el dinamismo laboral. Miles de trabajadores migrantes y empleados comunes perderían su empleo y sus fuentes de ingresos, lo que derivaría en peligrosas insatisfacciones sociales, uno de los grandes temores del gobierno chino.

Y ése es un lujo que China no se puede dar, mucho menos este año que se cambiará de liderazgo en el Partido Comunista.

Ahora la pregunta es si el país está preparado para resistir un menor crecimiento sin generar efectos colaterales, no sólo en el ámbito interno, sino también en el plano internacional, donde puede crear un círculo degenerativo. El mal desempeño de China podría afectar la economía de sus principales clientes, ya acechados y golpeados por la crisis.

Consciente de las implicaciones de su desempeño, el gobierno comenzó a tomar medidas de contingencia. Bajó el precio del combustible –hasta un 4,8% dependiendo de la región–, redujo las tasas de interés dos veces en menos de 60 días, y se comprometió a una mayor inversión en viviendas de bajo costo y otros proyectos de infraestructura que aumenten el crecimiento, con especial énfasis en controlar la especulación inmobiliaria y el alza de precios de los bienes raíces.

"La economía china está estable en términos generales, pero la presión a la baja es aún grande", dijo el premier chino, Wen Jiabao, el domingo pasado. Y esta frase tuvo como principal objetivo anticipar la publicación –cinco días después– de los resultados económicos nacionales, que corroboraron que China se enfrenta a un aterrizaje forzoso en lugar de uno suave como planeaba el gobierno.

La cifra del 7,6% contrasta además con el 8,1% que se registró el primer trimestre de este año y que deja un crecimiento preliminar para 2012 del 7,8%. "Como en otros países, un alto crecimiento significa mayores empleos. Es por esto que China desea mantener el ritmo de crecimiento en 8%, sin embargo, es una marca psicológica; 7,5% no es tan diferente", afirmó a LA NACION Jiang Shixue, investigador de la Academia de Ciencias Sociales.

"Un crecimiento desacelerado a su vez puede beneficiar el control de la inflación", añadió. En efecto, el índice de precios al consumidor se mantuvo en el 2,2% en junio y es una clara victoria para el gobierno que se había puesto como objetivo alcanzar el 4%. La baja le permitiría al gobierno un mayor marco de acción para aplicar políticas más estrechas de control.

Pero esta estabilidad inflacionaria no se ve traducida en más consumo, ya que la mayoría de los chinos aún debe enfrentar un alto costo de vida y gastos inmobiliarios, con salarios que no dan abasto.

La apuesta original del gobierno era promover el crédito y reducir las tasas de interés para préstamos con el fin de alentar el consumo. Pero la medida no logró tener la acogida esperada. Para ilustrarlo: sólo el 9% de los poseedores de tarjetas de crédito en China planean usarlas este año, según un estudio del Boston Consulting Group. Aquellos que las tienen prefieren reservarlas para casos de emergencia y no para consumo diario, signo del sentido de ahorro de los chinos. Es que para ellos, la desaceleración se expresa en un aumento en su costo de vida, con una oferta de empleo más reñida y unos ingresos cada vez más apretados.

Desde que sus principales clientes lanzaron las primeras señales de alerta financiera en 2008, China se apoyó en su consumo interno para alivianar su dependencia de las exportaciones. Pero ni el consumo despega con fuerza ni las exportaciones regresan a los niveles anteriores. De hecho, las exportaciones se ubicaron en un 8%, contrario al 10% que se esperaba.

Por lo tanto, China se ha concentrado en fortalecer otras relaciones comerciales con viejos aliados y mercados emergentes. El énfasis lo puso en Estados Unidos, donde se registró un crecimiento de 13,6% de las exportaciones chinas en los últimos seis meses, y superó todas las exportaciones hacia la Unión Europea.

Importaciones

De forma paralela se redujeron las importaciones, especialmente las de materias primas como petróleo, cobre y mineral de hierro. Y ésta es una de las cifras que más preocupa a nivel internacional. Una posible razón es la reducción en la construcción en China, debido a las políticas enfocadas a contener un desvío masivo de capital a obras innecesarias y que atacan especialmente las construcciones de lujo, pues dan pie a especulación de precios.

Esta reducción afecta a América latina, especialmente a Chile, Perú y Brasil, tres países que dependen de China, al ser su principal destino de exportaciones. No obstante, en términos agrícolas, el resultado fue positivo, con un aumento en las compras de maíz y soja, dando cierta tranquilidad a Brasil y a la Argentina.

"Muchos expertos habían señalado que las importaciones chinas de materias primas habían llegado, en términos de volumen, a su punto máximo y anticipaban un descenso en la demanda. Si los precios se siguen manteniendo altos, como ha sido el caso hasta ahora, quedará confirmado que se trata de ese descenso anticipado", señaló Matt Ferchen, economista especializado en comercio entre América latina y China de la Universidad Tsinghua.

Ferchen añadió que si al bajón en el volumen se le sumara una caída en los precios, sin duda habría un mayor nerviosismo.

Cuando faltan pocos meses para el traspaso de liderazgo dentro del Partido Comunista, la presión económica se puede tornar pesada si continúa el desempleo y los trabajadores migrantes siguen regresando a sus hogares. La población podría expresar con mayor fuerza su insatisfacción, algo que el gobierno chino querría controlar. "Necesitamos una reforma estructural, especialmente en términos de propiedades, pues el sector privado y la pequeña y mediana industria no tienen opciones reales de inversión. Todos los sectores importantes están controlados por el Estado", dijo Feng Xingyuan, investigador en temas económicos rurales.

"Si el sector privado deja de ser vital, el desempleo aumentará y los nuevos no podrán acceder al mercado. Esto crearía una tensión social fuerte y el número de grupos de resistencia crecería", afirmó Feng.

El mundo, en vilo por el freno que llega de Asia

La continua desaceleración de la economía de China, hasta ahora el motor más vigoroso del mundo para enfrentar la debacle global, genera un alerta cada vez mayor en todo el mundo, que necesita del consumo de materias primas del gigante asiático para escaparle a la crisis.

  • ESTADOS UNIDOS

    La desaceleración de China, y por lo tanto la menor demanda de productos fabricados en EE.UU., impacta con fuerza en las exportaciones norteamericanas, lo que podría poner a su frágil economía otra vez en apuros.


  • UNION EUROPEA

    El freno de China, el segundo mercado en importancia de la UE, repercutiría sobre todo en Alemania, Francia e Italia; además, Pekín podría dejar de interesarse por la deuda pública europea, lo que agravaría la crisis del euro.


  • LA ARGENTINA

    China, uno de los principales destinos de las exportaciones argentinas, podría demandar menos productos del país –como la soja– por la desaceleración; el alto precio actual de las commodities amortiguaría el impacto.


  • BRASIL

    La tasa de crecimiento de los envíos de Brasil a China –principalmente hierro, soja y petróleo– cayó más del 50% en el primer semestre de 2012; desde el año pasado, China es el principal importador de productos brasileños.
  • 7,6% el crecimiento del PBI

    El crecimiento de China volvió a frenarse en el segundo trimestre de 2012. La tasa fue la más baja ?en tres años.
  • 8% la barrera del gobierno

    Un crecimiento inferior podría generar descontento social y amenazar ?la estabilidad del país.
  • 122 millones de pobres

    China sigue siendo un país ?desigual, según los últimos ?datos del Banco Mundial.
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