Aunque no vota, la colectividad en la Argentina sigue el tema con pasión
Fuera del mundo anglosajón, es el país donde hay mayor cantidad de descendientes de escoceses; todavía permanecen unidos por sus tradiciones
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"Yo creo que la comunidad, en la Argentina y en Escocia también, está muy dividida según la edad. Mi padre, de 81 años, es un decidido partidario del no a la independencia. Cuando yo tenía 20 años hubiera apoyado el sí. Ahora, a los 38, me vuelco más por el no. Uno se hace más pragmático y no creo que a Escocia le vaya a ir mejor como país independiente", dice el economista argentino-escocés Malcolm Gibson.
Los escoceses y sus descendientes en la Argentina, unas 100.000 personas, forman la comunidad más numerosa en el exterior fuera del mundo anglosajón. Llegaron al país en tiempos de la colonia y a lo largo de la historia muchos de sus descendientes ocuparon cargos destacados, como los presidentes Juan Perón, Marcelo Levingston y Raúl Alfonsín, hasta la primera médica, Cecilia Grierson, o el "padre del fútbol argentino", Alexander Watson Hutton.
Sus principales puntos de encuentro son hoy el Colegio San Andrés y la Iglesia Presbiteriana. Pero desde el Día del Tartán en Buenos Aires (la famosa tela escocesa) hasta la celebración de San Andrés, los 30 de noviembre, con mucho haggis (comida a base de cordero) y whisky, y música de gaitas, todo sirve para seguir reuniendo periódicamente a la comunidad, que aunque no vota sigue el tema con pasión.
Gibson, uno de los gaiteros de la banda local, es un asiduo concurrente de estos encuentros. "Cuando nació mi hija, le compré un librito de cuentos escrito en gaélico escocés, idioma que hablo. Pero después terminé enseñándole inglés. Eso muestra también mi evolución ideológica respecto de lo que siento en cuanto al independentismo", dice Gibson.
El único profesor de idioma gaélico escocés en la Argentina, Guillermo Santana Mackinlay, que trabaja en el Instituto de Tecnología Agropecuaria, tiene una visión algo más favorable al sí. "Es un tema complejo, pero creo que los escoceses tienen una identidad y recursos propios como para encarar un proyecto de país independiente", dice Mackinlay, que también es gaitero y dirige un coro que canta temas en el idioma originario de las Tierras Altas de Escocia.
Otro descendiente, Eduardo Moir Macrae, guía turístico y fundador del Día del Tartán en Buenos Aires, apoya decididamente el sí y no les teme a las advertencias británicas.
"Los políticos británicos dicen que las empresas se van a ir de Escocia si se logra la independencia, pero creo que son sólo presiones políticas. Escocia tiene una identidad nacional muy clara", señala Moir Macrae.
Para Pamela Dickin, de la St. Andrew' Society of the River Plate, diplomada en baile escocés, su gran conocimiento y su firme defensa de las tradiciones de sus ancestros no son un obstáculo para apoyar el no. "Como dice la campaña de los unionistas, yo creo que es better together. Mejor que estemos juntos en Gran Bretaña", afirma Dickin.
Pero en la Argentina, como en Escocia, el disenso es siempre muy civilizado, y los partidarios del sí y del no pueden olvidar todas sus diferencias en torno de una mesa con haggis, siempre bien regado con whisky, que, según la tradición, se toma en copa de licor y sin hielo.
Larga tradición en el país
100.000
Escoceses y descendientes
La comunidad de inmigrantes en la Argentina es la mayor fuera del mundo anglosajón
1825
Llegan primeros colonos
Ese año llegan 220 escoceses en la goleta Symmetry que se radican en Monte Grande, Buenos Aires, formando una colonia agrícola con los hermanos Parish Robertson
1838
Primera escuela escocesa
Se funda en Buenos Aires la Saint Andrew's School
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