Ave fénix: las visas doradas y el turismo traccionan el resurgimiento de Grecia

Argiro Fouraci vive de la renta de cuatro departamentos
Argiro Fouraci vive de la renta de cuatro departamentos Crédito: NYT
Miles de extranjeros, la mayoría chinos, invierten en los mercados inmobiliario y turístico para obtener la residencia temporal
Liz Alderman
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23 de marzo de 2019  

ATENAS.- Menos de un año después de que Grecia superó un plan de rescate internacional que costó miles de millones de euros, su capital vive un auge de inversiones. Hoteles nuevos y a la moda con vistas a la Acrópolis pueblan el horizonte. Las constructoras demuelen viviendas porque los dueños, que necesitan efectivo, las convierten en propiedades en alquiler a corto plazo, casas nuevas y lujosas para extranjeros o inmuebles de Airbnb.

Miles de solicitantes de visas una parte significativa de ellos son inversores chinos que buscan bienes raíces en oferta están llegando a Atenas, así como a las islas de Santorini y Corfú, en busca de hogares que les sirvan como base europea.

Tras la crisis financiera, los dueños intentan sacar ventaja de la bonanza de inversiones con la venta de departamentos o el alquiler a turistas, con un frenesí que está cambiando el mercado inmobiliario.

Los recién llegados persiguen las llamadas visas doradas de Grecia que otros países azotados por la crisis, como Portugal y España, usaron durante años para atraer inversionistas y como estrategia para avivar la recuperación económica. Gastar un mínimo de 250.000 euros en una casa en Grecia garantiza la visa por cinco años, que se puede renovar.

La tendencia de compras inmobiliarias por parte de extranjeros empezó tarde en Grecia en parte porque su crisis por la deuda asedió al país desde 2011, pero se convirtió en un destino de moda para aquellos con suficiente dinero. En 2013, el gobierno comenzó a ofrecer las visas que atrajeron a inversionistas de Rusia, Turquía y el Medio Oriente.

No obstante, el cambio radical entraña un costo. Aunque elevar los precios de las propiedades beneficia a sus dueños, los precios están desalojando a los inquilinos. Las familias que aún tienen problemas para recuperarse de la crisis están dejando los vecindarios de clase trabajadora a medida que llegan las empresas de demolición.

"Es como lo que pasó en Barcelona, donde todos se vieron obligados a salir del centro", comentó María Dolores, joven artista que vivió en esa ciudad española antes de mudarse a Atenas, hace cuatro años. En noviembre de 2018, Dolores y tres compañeros de departamento fueron desalojados de un espacio en Atenas donde pagaban 400 euros al mes, pues el dueño pensaba alquilarlo en Airbnb o venderlo. Carrie Law, directora del grupo inversionista Juwai.com, señaló que Grecia fue un desastre económico pero ahora es uno de los principales destinos para la clase media china debido al programa de visas. En Grecia invirtieron empresas estatales chinas como Cosco, dueña de la mayoría del puerto de El Pireo.

Los precios de las propiedades se están recuperando tras una caída del 40%, que comenzó en 2010.

Turismo récord

Los grandes inversionistas -entre ellos, la aerolínea Thomas Cook y Wyndham Hotels están invirtiendo miles de millones de dólares en el sector turístico, que el año pasado atrajo la cifra récord de 33 millones de visitantes. Decenas de proyectos de hoteles y complejos turísticos abren sus puertas o están en desarrollo, según Enterprise Greece, la agencia gubernamental promotora de la inversión y el comercio.

Muchos inversores intentan generar dinero con la conversión de propiedades en inmuebles de alquiler para turistas, que se cuadruplicaron en cinco años; esa situación redujo el número de viviendas con rentas accesibles para los griegos.

Argiro Fouraci, de 29 años, hace poco comenzó a alquilar cinco departamentos que habían sido de su familia. Era maestra pero perdió su empleo durante la crisis y tuvo problemas para arreglárselas hasta que empezó a ofertar en Airbnb los inmuebles, en el popular vecindario de Koukaki, cerca de la Acrópolis. Ahora gana unos 400 euros al mes por cada departamento.

Los ingresos le sirven para cuidar a sus padres, cuyas pensiones fueron reducidas de manera drástica. Ellos, a su vez, apoyan al hermano de Fouraci, que acaba de abrir una tienda de cigarros electrónicos. "La mayoría de mis amigos siguen desempleados", comentó Fouraci. "Ahora puedo ganarme la vida y ayudar a mi familia".

El mismo negocio inmobiliario mejoró la suerte de Stavros Siempos, de 53 años y dueño de Pantopolion, comercio en Koukaki de quesos y aceitunas. Siempos lamentó que muchos griegos dejaran el vecindario por el alza de precios generado por el uso de Airbnb: "Ya no tenemos vecinos griegos; tenemos vecinos de Airbnb". Sin embargo, dijo que eso es bueno para el negocio. "Estamos mejor ahora, porque los turistas tienen dinero".

A medida que Airbnb avanza, el programa de la visa dorada de Grecia abrió su mercado de viviendas y cambió su estructura de precios. Al revisar los anuncios inmobiliarios es notorio que muchos de los departamentos medianos en Atenas, Tesalónica y las islas tienen el precio exacto de 250.000 euros, el mínimo para que los compradores califiquen al programa de visado.

El programa atrajo a unos 10.000 inversores de China, Rusia y otros países que no pertenecen a la Unión Europea, que produjeron unos 1500 millones de euros para el sector inmobiliario en los últimos cinco años. Los chinos son más del 40% de los compradores de visas.

Los activistas advierten que esas inversiones, junto con la proliferación de inmuebles de Airbnb, desataron una crisis de viviendas que amenaza a comunidades enteras.

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