
"Ayuda, ayuda, nos estamos muriendo de frío"
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ROMA (AFP).– Los equipos de rescate trabajaron sin respiro. Ayer buscaban a las 30 personas enterradas bajo la avalancha que sepultó al hotel Rigopiano, en la localidad de Farindola, en el centro de Italia, anteanoche.
Giampiero Parete, uno de los sobrevivientes, estaba desesperado por su familia, atrapada en el hotel de lujo. “Llora, llora desesperado, por sus hijos de 6 y 8 años, y por su esposa, Adriana”, contó Quintino Marcella, colega de Parete y a quien llamó esa noche para pedir ayuda.
“Giampiero me llamó anoche pidiendo ayuda con tono desesperado. Me dijo: «Se derrumbó el hotel». Me activé de inmediato, llamé a los socorristas”, indicó Marcella a la agencia de prensa Agi, tras permanecer en contacto con su amigo hasta cerca de la medianoche.
Parete, ahora hospitalizado, se salvó junto a Fabio Salzetta por estar fuera del hotel cuando se produjo el alud. Se refugiaron en un auto, que también fue arrastrado. Los dos enviaron mensajes de auxilio con sus móviles alertando de la avalancha, al igual que otros clientes del hotel.
“Me llamó esta mañana para advertirme que lo llevaron en helicóptero a Pescara. Está bien aunque muy confundido, no deja de llorar”, precisó Marcella.
“Ayuda, ayuda, estamos muriendo de frío”, decía uno de los mensajes enviados durante la noche al servicio de emergencia.
El número de desaparecidos aún es incierto. Se estima que había 34 personas en el hotel: 22 clientes, entre ellos varios chicos, ocho empleadas y cuatro visitantes que no residían en el edificio.
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