Bajo presión, Rajoy llamó a un pacto contra la corrupción

Propuso una ley de transparencia en pleno escándalo del PP; hubo fuertes cruces con el líder de la oposición
Adrián Sack
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21 de febrero de 2013  

MADRID.- El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ensayó ayer la primera defensa de su gestión ante el Parlamento con el anuncio de una batería de medidas para enfrentar los dos temas que más complicaron a su gobierno: la corrupción y el desempleo.

En el debate sobre el Estado de la Nación, que se celebra todos los años en el Congreso -aunque el año pasado fue suspendido por tener Rajoy entonces sólo dos meses en el poder- buscó mostrarse activo y decidido en la lucha para desterrar de la política española los escándalos por fraude en la administración de las finanzas de partidos, en medio de la tormenta en que está inmerso el oficialista Partido Popular (PP).

La oposición no se la hizo fácil. El líder del Partido Socialista (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba, denunció una "crisis moral" en el gobierno de Rajoy y, en medio de un clima tenso, de interminables acusaciones cruzadas, volvió a pedirle al presidente la inmediata dimisión a su cargo y la convocatoria a elecciones.

Acorralado por el "caso Bárcenas", en el que se investiga el presunto cobro de sobresueldos ilegales por parte de la cúpula del PP -con el propio Rajoy entre los supuestos beneficiarios-, el presidente del gobierno llamó a un gran pacto para sancionar una ley de transparencia, que tendrá por objetivo registrar, publicar y auditar todos los movimientos financieros de las fuerzas políticas.

Aunque en su discurso de más de una hora y media no nombró en ningún momento al ex tesorero Luis Bárcenas, señalado como el responsable de pagar los controvertidos sobresueldos, Rajoy decidió tomar la polémica por las astas y le tendió la mano a la oposición para que colaborara con "sugerencias" en su cruzada anticorrupción.

"Queremos propiciar un mayor control sobre los partidos, sobre sus cuentas y sobre su gestión", anunció el presidente, que en diversos pasajes de su discurso fue abucheado y despreciado con audibles murmullos por la bancada de la principal fuerza opositora, el PSOE.

No obstante, el presidente subrayó en todo momento la intención de su gobierno de "combatir la corrupción", que, según dijo, "repugna y es corrosiva para el espíritu cívico, lesiona la democracia y desacredita a España".

En ese sentido, se mostró preocupado por las repercusiones negativas que el "caso Bárcenas" genera en todo el mundo, aunque deslizó una crítica velada sobre el modo en que se llevó a cabo la difusión del escándalo del supuesto pago de sobresueldos ilegales. "No quiero que en nuestro país se aplaudan acusaciones sin pruebas. Causan daños irreparables", afirmó.

Sobre este tema, adelantó que su gobierno, a través de la ley de transparencia, buscará "agilizar los procesos judiciales" y aumentar los plazos de prescripción, con el fin de evitar la impunidad de delitos cometidos en administraciones anteriores.

No obstante, Rajoy buscó despegar a su gobierno y a la mayoría de la clase política de cualquier inclinación hacia los escándalos.

"Es una insidia decir que hay un estadio generalizado de corrupción en España", dijo, para defender luego la "honestidad" de la mayor parte de los políticos españoles. Y sobre el PP, en particular, destacó: "Somos de fiar".

Pero su decidido discurso, que también reconoció la crudeza de un desempleo que trepó al 26% de la población activa durante su gestión, pronto chocaría contra las denuncias del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Réplica

En su intervención, el más importante dirigente opositor le reprochó al jefe del Palacio de la Moncloa que no incluyera menciones del creciente número de ciudadanos desalojados por impago de sus hipotecas, o a la decadencia de los sistemas públicos de educación y salud, afectados por la ola de recortes del gobierno.

Y sobre la lucha de la corrupción, luego de aceptar la invitación de Rajoy para "colaborar" con un plan destinado a erradicarla, Pérez Rubalcaba buscó poner contra las cuerdas al presidente."¿Se puede gobernar un país estando pendiente de la voluntad de Luis Bárcenas?", le preguntó, con sarcasmo, el ex vicepresidente de España a Rajoy.

El político socialista también acusó al gobierno nacional, que ya lleva 14 meses en el poder, de haber "incrementado la pobreza" gracias a las políticas de austeridad que, según Pérez Rubalcaba, "sólo se aplican al sector más empobrecido" de la sociedad española.

Y, en su ataque, no ahorró descripciones inquietantes de la actualidad del país. "Si usted fue a comedores sociales cuando gobernaba el PSOE, vaya ahora, y verá cómo la gente de clase media está allí, y verá a la gente recogiendo comida de los cubos de la basura", disparó el dirigente socialista, sin dejar de mirar ni un solo instante a Rajoy.

Del editor: por qué es importante

Con el agua al cuello, esta medida puede convertirse en la soga que lo salve del escándalo del PP, que lo estaba hundiendo.

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