Banzer decretó el estado de sitio a raíz de la convulsión social
Tres campesinos murieron en choques con el ejército; la policía está amotinada
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La Paz.- El presidente boliviano, Hugo Banzer, decretó ayer el estado de sitio durante 90 días en todo el territorio para poner fin a las protestas de campesinos, ciudadanos de Cochabamba y policías que mantienen desde hace días paralizado el país.
Inmediatamente después de anunciada la medida de emergencia, las áreas rurales afectadas por los bloqueos comenzaron a ser controladas por el ejército, que protagonizó enfrentamientos con campesinos, que dejaron tres muertos y varios heridos.
En tanto, por lo menos 500 miembros amotinados de un grupo especial de la policía boliviana esperaban armados hasta los dientes un eventual asalto militar para desalojarlos de un cuartel a 50 metros de la Casa de Gobierno, en el centro de La Paz.
Asimismo, las fuerzas armadas tomaron el control de diversos lugares estratégicos, como aeropuertos, estaciones de servicio y rutas, para asegurar el libre tránsito de pasajeros tras poner en marcha el operativo Oro Negro.
El vocero gubernamental, Ronald McLean, explicó que esta medida se adoptó con la finalidad de "proteger las libertades de los ciudadanos, mantener las reglas del juego, el espíritu de la democracia, la participación institucional y la búsqueda de consenso".
Tras la declaración del estado de sitio por parte del gobierno de Banzer _un ex dictador de la década del 70 que llegó en los 90 nuevamente al poder mediante elecciones_, decenas de dirigentes gremiales fueron detenidos por su participación en diversos actos de protesta.
Tres campesinos murieron en choques con soldados cuando los militares dispersaban por la fuerza un bloqueo de protesta en la ruta que une La Paz con el departamento de Oruro, a unos 100 kilómetros al sur de la capital.
Ciudades aisladas
En tanto, las principales ciudades de Bolivia se encuentran aisladas por vía terrestre desde el último lunes debido a los bloqueos de las rutas por las protestas de campesinos, que exigen la reglamentación de la ley de reforma agraria y reclaman la aprobación de la ley de aguas.
La ciudad de Cochabamba, en el centro del país, estuvo paralizada toda la semana debido a una huelga general convocada en protesta por una propuesta de alza de las tarifas del agua.
A estas movilizaciones se sumaron ayer diversos cuerpos de la policía boliviana, entre ellos el Grupo Especial de Seguridad (GES), encargado de la lucha contra disturbios, que está acuartelado desde ayer a la madrugada, para protestar por el desalojo de un grupo de esposas de policías que exigían mejoras salariales para sus maridos.
"Los policías del GES están totalmente parapetados y armados, esperando la llegada en cualquier momento de la intervención militar", dijo Miguel Pinto, dirigente del Sindicato de Trabajadores de Prensa.
Pinto se encontraba dentro del cuartel del GES, adonde había llegado acompañando a las mujeres huelguistas que, luego de continuar su protesta en el Sindicato de Prensa, habían decidido acompañar, rezando, a los agentes amotinados.
Como efecto del decreto de estado de sitio, el gobierno detuvo a diversos responsables de la llamada Coordinadora del Agua de Cochabamba, organización que convocó la huelga y las movilizaciones en contra de la suba de tarifas propuesta por Aguas del Tunari, en la que participa la española Abengoa.
Según la Constitución, la declaración del estado de sitio pone en alerta a las fuerzas armadas, pero mantiene las garantías y los derechos que consagra la Constitución.
Un ofrecimiento gubernamental de aumento salarial del 20% fue rechazado de plano por policías de rango inferior amotinados en sus unidades cuartelarias, confirmó el viceministro de Informaciones, Walter Mur.
El incremento, que debía aplicarse a partir del mes actual, según la versión oficial, fue desestimada por una asamblea, mientras las adhesiones al motín se extendieron a otras unidades, precisó.



