
Barayev, el cabecilla del comando
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MOSCU (Diario ABC).– Movsar Barayev, el extinto cabecilla del grupo de secuestradores que mantuvo a más de 700 rehenes en un teatro de Moscú, era el heredero de una estirpe de desesperados pistoleros dispuestos a morir matando.
Sobrino de Arbi Barayev, otro líder de la guerrilla muerto el año pasado, estaba dispuesto a provocar una tragedia similar a la que causó el comandante Shamil Basayev cuando, en junio de 1995, asaltó un hospital de Budionovsk (en el sur de Rusia), donde tomó como rehenes a alrededor de mil personas. Aquella acción se saldó con el asalto al hospital por las fuerzas rusas y un suicida baño de sangre en el que perdieron la vida 166 personas, la mayoría civiles. Esa tragedia es recordada como un inquietante precedente de lo que podría haber ocurrido en Moscú. Los asaltantes se denominan a sí mismos “smertniki”, los que están dispuestos a sembrar la muerte, incluida la suya propia.
La carnicería de Basayev en el hospital de Budionovsk se produjo tras la salvaje guerra seguida por los rusos para frenar la independencia de los chechenos. Y una parecida violencia ha precedido a este nuevo acto de locura. La eterna tragedia de la sangre que llama a la sangre.


