
Batlle logró una clara victoria en Uruguay
El candidato colorado ganó el ballottage por más de siete puntos, una ventaja mayor que la esperada; Tabaré Vázquez dijo que está dispuesto al diálogo; felicitación de De la Rúa
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MONTEVIDEO.- En un inédito ballottage para Uruguay, el oficialista Jorge Batlle, del Partido Colorado, logró ayer vencer con el 51,6 por ciento de los votos a Tabaré Vázquez, líder de la izquierda, que obtuvo el 44 por ciento y cuya fuerza política nunca antes había estado tan cerca de llegar al poder.
La diferencia entre el candidato colorado, respaldado también por el Partido Nacional (o Blanco) y el de la coalición Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA), fue mayor que lo anticipado por las últimas encuestas, que prometían un resultado con un margen muy estrecho, de empate técnico. De esta manera, luego de una muy competitiva y dura campaña que se vivió voto a voto las últimas semanas, los uruguayos definieron que Batlle será el primer presidente del siglo XXI, acompañado por Luis Hierro como vicepresidente. Así, el siglo XX, que comenzó con la administración de Jorge Batlle y Ordóñez, culmina con la elección de un nuevo Batlle para ocupar el edificio Libertad, sede del Ejecutivo.
Anoche, poco después de confirmarse los resultados, Batlle dijo a La Nación que el primer llamado que recibió fue el de Fernando de la Rúa, quien se comunicó con él para felicitarlo por el claro triunfo.
En cuanto se conocieron los primeros resultados en boca de urna que lo daban como ganador, Batlle, de 72 años, se instaló en el céntrico hotel Radisson Victoria Plaza para esperar los resultados oficiales y, una vez conocidos, dio una conferencia de prensa en la que "felicitó a todos los uruguayos" por la tranquilidad de "esta magnífica jornada cívica", en la que no se registraron incidentes, y envió un saludo a Vázquez.
"Formaremos un gobierno con la participación activa de toda la ciudadanía para llevar adelante los ideales de progreso, libertad, democracia, tolerancia y respeto -dijo Batlle- Ese va a ser el objetivo de nuestro gobierno."
El presidente electo envió, además, un saludo muy personal al Partido Nacional y a su líder, el ex mandatario Luis Alberto Lacalle, por el apoyo otorgado. El recuerdo de ese respaldo clave fue festejado con aplausos por los simpatizantes colorados. Además, en un gesto conmovedor que puso de pie a todos los presentes, Batlle recordó a los 19 militantes de su partido que perdieron la vida en un accidente automovilístico durante la campaña.
Festejos en Montevideo
En las calles montevideanas, en tanto, la celebración de los colorados ya había comenzado, con bocinazos de autos y bombas de estruendo. En el cielo, fuegos artificiales competían en espectacularidad con los relámpagos de una tormenta que amenazaba con desatarse sobre la ciudad. En la Plaza Independencia, frente al hotel de Batlle, un grupo de enfervorizados colorados cantaba "y ya lo ve, y ya lo ve, somos gobierno otra vez", mientras ondeaban banderas uruguayas y hacían sonar sus cornetas de tribuna de fútbol.
Desde el hotel Pedro Figari, en Carrasco, Vázquez reconoció la victoria de Batlle en el tono tranquilizador que ha caracterizado sus discursos, frente a un considerable grupo de simpatizantes con caras largas.
"Queremos felicitar al doctor Jorge Batlle, que será el próximo presidente de los uruguayos", dijo Vázquez, que fue interrumpido por el abucheo de la gente cuando nombró a su opositor.
El líder izquierdista resaltó la calma y la tolerancia con que se desarrollaron los comicios, y agregó que el nuevo gobierno "nos encontrará dispuestos al diálogo". Citando palabras del Che Guevara, Vázquez terminó su mensaje diciendo: "A redoblar los esfuerzos; aquí no terminó la historia. ¡Hasta la victoria siempre, compañeros!" El triunfo de la fórmula colorada tiene, efectivamente, mucho que agradecer al respaldo que le dio el Partido Nacional, que, después de quedar fuera de la competencia electoral en la primera vuelta del 31 de octubre, tomó la histórica decisión de apoyar al candidato colorado. Así, los dos partidos tradicionales uruguayos se presentaron juntos para derrotar a la izquierda.
Estas elecciones fueron también históricas porque se puso a prueba por primera vez el sistema de dos vueltas, establecido en 1996, que fue planteado justamente por los dirigentes de los partidos tradicionales para entorpecer que la izquierda llegase al poder. Y, si llegaba, que fuese por un amplio margen. La idea era evitar que se diese en Uruguay un gobierno minoritario de izquierda, como sucedió en Chile con Salvador Allende, en la década de los setenta.
Ya lo había dicho claramente el actual presidente, Julio María Sanguinetti, el 3 de noviembre de 1995, cuando se discutía el sistema de ballottage: "Ha de pensarse que la segunda vuelta dé la oportunidad de reflexionar y elegir por familias ideológicas sin vivir el albur de que un partido con poco más de un tercio obtenga la victoria para un candidato que en su seno a veces no representa ni a la mitad".
Una jornada tranquila
La jornada electoral había comenzado tranquila, pero con un incesante ir y venir de autos con banderas del Frente Amplio (azul, rojo y blanco) y del Partido Colorado (roja con un sol en una de sus esquinas), que tocaban bocinazos y gritaban cánticos en tono festivo. Era como si la ciudad entera se hubiese despertado del letargo en que se había sumido luego de la primera vuelta.
El primero de los candidatos en votar fue Vázquez, que lo hizo a las 8.15, en el Policlínico IMM. Allí lo aguardaban desde muy temprano unas 300 personas, entre simpatizantes y periodistas. La calma de la espera cambió radicalmente con su llegada. Una vez dentro del recinto, pidió calma y tranquilidad, porque "mañana todo será igual".
A medida que el calor aumentaba en la gente, el termómetro de la rambla trepaba hasta los 34 grados. Y, finalmente, en pleno mediodía, Batlle hizo su aparición en el colegio San Francisco de Sales para votar, donde fue recibido de manera triunfal por sus seguidores, que lo aplaudieron al ritmo de "olé, olé, olé, Batlle, Batlle". Por más que lo intentaron, la sobriedad de los simpatizantes colorados contrastó mucho con la de sus adversarios frenteamplistas.
Pero mientras el líder colorado estaba en el cuarto oscuro, en un arranque de espontaneidad, una elegante señora mayor presente en la mesa de votación exclamó: "¡Viva la libertad! ¡Viva la democracia!". Y a la salida de Batlle, el centenar de personas que lo esperaba en la calle se le sumó en la efusividad y comenzó a gritar "¡Uruguay, Uruguay!", y "se siente, se siente, Batlle presidente".




