Beira Mar confirmó sus vínculos con las FARC
Les entregaba US$ 10 millones por mes
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BOGOTA.- Mientras la justicia colombiana se prepara para extraditarlo en las "próximas 48 horas", el capo del narcotráfico de Brasil, Luiz Fernando da Costa (alias Fernandinho Beira Mar), habría admitido que trabajaba en coordinación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una revelación que podría afectar el futuro del proceso de paz en Colombia.
En declaraciones reproducidas por la prensa colombiana, el comandante de las fuerzas militares, el general Fernando Tapias, afirmó que Da Costa aseguró a los mandos militares colombianos que las FARC son su principal aliado y socio en el tráfico de drogas y armas.
"Fernandinho confesó al ministro de Defensa, Luiz Fernando Ramírez, y a la cúpula militar, que cada mes les entregaba a las FARC 10 millones de dólares producto del tráfico de drogas y armas", aseguró Tapias.
Beira Mar habría revelado que pagaba a las FARC un "impuesto" de 500 dólares por cada kilo de cocaína producido en los laboratorios de la guerrilla y 15.000 dólares por cada vuelo que salía con cargamentos de droga.
Considerado el mayor narcotraficante de Sudamérica, Beira Mar está recluido desde el domingo a la noche en las instalaciones de la Fiscalía General de Colombia, en Bogotá. La justicia colombiana lo extraditará si no encuentra "pruebas consistentes"para procesar al narcotraficante en el país andino.
En su presentación ante la prensa el domingo por la noche, "Fernandinho" negó todo vínculo con el mayor grupo guerrillero de Colombia, comprometido en el diálogo de paz con el gobierno de Andrés Pastrana. Sólo afirmó que conocía a algunos insurgentes porque estaban en la misma zona donde él se encontraba en las selvas orientales del país.
Sin embargo, el comandante del ejército colombiano, general Jorge Mora, afirmó ayer que "Fernandinho" creó una red de intercambio de cocaína por armas con el comandante del frente 16 de las FARC, Tomás Molina, quien además lo protegía.
Molina es el primer jefe guerrillero acusado por la justicia colombiana de narcotráfico. Pero las FARC han mantenido siempre que no son parte del narcotráfico y que sólo cobran un "impuesto al gramaje" de los campesinos que siembran cultivos ilegales.
Sin embargo, Pastrana advirtió ayer al grupo guerrillero que "tendrá que demostrarle al mundo que no tiene ningún nexo con los carteles de la droga" y que esos vínculos podrían afectar el futuro de las negociaciones de paz en Colombia.
Su ministro de Defensa, Luis Ramírez, fue más lejos. "Esta captura es el comienzo del fin de los carteles del narcotráfico que operan en el sur del país. Este es el cartel más importante que ponemos al descubierto. Con esta captura hemos dado el más duro golpe a las FARC", afirmó Ramírez.
En tanto, el ejército colombiano también reveló ayer que Beira Mar habría intentado sobornar al mayor Juan Pablo Franco, comandante de la operación militar que permitió su captura el sábado en una apartada zona selvática del departamento de Vichada, a 650 kilómetros al sudeste de Bogotá, en la frontera con Brasil.
La deportación
Fernandinho permanecerá en Bogotá hasta hoy para responder a los fiscales colombianos sobre sus presuntos nexos con la guerrilla. Una vez que finalicen sus interrogatorios, sería deportado a Brasil si no se encuentran cargos para procesarlo en el país andino, según afirmó ayer el fiscal general Alfonso Gómez.
Colombia y Brasil no tienen tratados comunes de extradición. Por ello, la deportación es la vía más rápida para que Beira Mar sea devuelto a las cárceles de su país, de las que escapó en 1997 tras ser condenado a 30 años de prisión por narcotráfico.
Beira Mar habría revelado, en sus interrogatorios, que preferiría ser extraditado a Estados Unidos y no a Brasil, donde "tendría que delatar a medio país". Pero el fiscal general colombiano afirmó ayer que primaría la solicitud de Brasil en caso de que Washington también pidiera la extradición.
A Bogotá llegó el secretario de Seguridad Pública de Río de Janeiro, Josias Quintal, para gestionar la deportación del narcotraficante. "Vamos a escucharlo, a interrogarlo y, oportunamente, queremos traerlo a Río de Janeiro, donde tiene muchos crímenes por responder. Es evidente que el narcotráfico no terminará aquí, pero él fue sin duda el nombre que más se destacó en esta actividad en Brasil", dijo Quintal.


