
Bielorrusia y Rusia suscriben una tímida unión
Desilusión: el tratado en cuestión deberá someterse a consulta popular, pero no sería ni la sombra de lo que esperaba el ambicioso mandatario bielorruso, Alexander Lukaschenko.
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MOSCU, 2 (Reuter). - Rusia y Belarús suscribieron el miércoles un proyecto de Tratado de Unificación, pero accedieron a reformular los detalles después de una intervención de última hora por sectores liberales de Moscú.
Los liberales manifestaron dudas sobre una integración más estrecha con el controversial vecino de Rusia.
El pacto lo firmaron el presidente ruso, Boris Yeltsin, y el presidente bielorruso Alexander Lukashenko.
"La unión no crea un estado único. Cada parte mantiene su soberanía. Al mismo tiempo, lleva a nuestra integración hacia una nueva fase cuantitativa", declaró Yeltsin tras la firma.
El acuerdo avanza sobre un "tratado comunitario" firmado hace exactamente un año cuando Yeltsin, que entonces buscaba la reelección, intentó apelar a la nostalgia de los votantes rusos por la Unión Soviética, tras su colapso en 1991.
Pero distó mucho del documento buscado por Lukashenko, quien desea integrar a su atribulada ex república soviética de 10 millones de habitantes con la vasta Federación Rusa.
No hay muchos, en cada país, opuestos a la integración.
Pero hay un enconado debate interno en Rusia sobre la prudencia de apresurarse a la asociación con un país cuyo historial de derechos humanos y lentas reformas lo han situado en rumbo de colisión con Occidente.
El borrador original de 17 páginas fue reducido a una declaración de intenciones de tres páginas, en frenéticas negociaciones de última hora estimuladas por los reformistas nombrados en marzo en el nuevo gabinete de Rusia.
"Desafortunadamente, los preparativos para el documento no se efectuaron sin que hubiese una enconada oposición", dijo Lukashenko, cuyo sombrío semblante apenas lograba ocultar su desilusión durante la ceremonia de firma.
Pero Yeltsin parecía haber ejecutado un difícil acto de equilibrismo político, al conseguir la aprobación del líder de la oposición comunista de Rusia, Gennady Zyuganov.
Los líderes sólo rubricaron un documento adjunto, que contiene la sustancia del documento original, que durante seis semanas será sujeto de nuevas revisiones y debate público.
Los críticos liberales manifestaron su temor de que el borrador original podría perjudicar la economía de Rusia y dar a Lukashenko, quien en una oportunidad profesó su admiración por Adolfo Hitler, un papel clave en la política moscovita.
Más que todo, los liberales temían que Lukashenko pudiese conseguir jurisdicción sobre algunas decisiones que afectan a Rusia, bajo un Consejo Supremo de nueve miembros que supervisaría la unión Rusia-Belarús.
El nuevo documento "es mucho más exhaustivo que el anterior, gracias a gente muy inteligente", declaró a los periodistas el viceprimer ministro ruso, Boris Nemtsov, en el Kremlin.
El "Tratado para la Unión de Belarús y Rusia" establece para ciudadanos de ambas naciones la libertad de tránsito y derechos de residencia, propiedad privada y participación en elecciones locales, tanto en Belarús como en Rusia, dijo Yeltsin.
También prev grandes ahorros en la protección de las fronteras y en materia de defensa y facilitará las tareas de las fuerzas policiales, agregó.
Pero no interferirá con la constitución de cualquiera de las partes y no implica, de momento, la unión monetaria, agregó.
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