
Blair pide a Clinton una invasión
El premier británico cree que los bombardeos solos no doblegarán a Milosevic; el Pentágono demora el uso de los Apache
1 minuto de lectura'
LONDRES.- Mientras se intensifican los ataques de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra Yugoslavia y aumenta el número de errores en los bombardeos, surgen también las primeras discrepancias en el seno de la alianza sobre cómo seguir con la guerra, que hoy entró en su octava semana.
Fuentes oficiales, en Londres, indicaron que el primer ministro británico, Tony Blair, está presionando al presidente norteamericano, Bill Clinton, para preparar una fuerza terrestre de intervención en Yugoslavia y lograr vencer así al régimen de Slobodan Milosevic.
Según estas fuentes, que requirieron el anonimato, Blair está convencido de que la OTAN no tiene alternativas, porque la campaña aérea no da los resultados esperados, la posibilidad de una solución diplomática no está firme y la opinión pública occidental desconfía en forma creciente de la estrategia de la alianza, que cada vez comete más errores atacando a civiles.
Al respecto, el diario británico The Sunday Times señaló ayer que Blair siente una frustración profunda por la evolución de la guerra.
Según el periódico, el primer ministro dijo a sus colaboradores que la decisión sobre una eventual invasión por tierra debe adoptarse a más tardar a fines de mayo, porque de lo contrario los refugiados de Kosovo no podrán regresar a la provincia serbia antes de que comience el invierno (boreal).
Sin embargo, fuentes británicas señalaron que Clinton, de quien Blair se considera una especie de "gemelo político", no dio hasta ahora muestras de aceptar la postura de Londres. Agregaron que en los últimos días el primer ministro habló por teléfono con Clinton sobre la necesidad de "un salto de calidad" en la acción bélica, pero no tuvo éxito.
El presidente de los Estados Unidos no acepta poner en riesgo la vida de los soldados norteamericanos mediante una acción terrestre ante la cual las fuerzas yugoslavas pueden causar daños graves, a pesar de la reducción de su potencial en 54 días de bombardeos aliados. Además, el Congreso norteamericano ya se pronunció contra esa posibilidad.
Ante la proliferación de los rumores de divisiones en las filas de la alianza, Blair respondió ayer con una desmentida ("El compromiso y liderazgo son algo por lo que el presidente Clinton debería ser alabado", dijo), pero su posición de paladín de la guerra terrestre ya había quedado en evidencia durante la cumbre de Washington por el cincuentenario de la OTAN.
Limitarse a los bombardeos
Sumándose al esfuerzo de Blair ante Clinton, su ministro de Relaciones Exteriores, Robin Cook, habló con su colega norteamericana, Madeleine Albright, para poner a punto un plan para la invasión de Kosovo por fuerzas terrestres.
Albright respondió con su teoría de que la OTAN puede ganar la guerra limitándose a los ataques aéreos en curso y con las iniciativas diplomáticas en las Naciones Unidas (ONU) y Rusia.
Sin embargo, Blair no está convencido de esta hipótesis, además de que no tiene en el frente interno los niveles de oposición a una invasión terrestre que enfrenta Clinton.
No obstante, después del bombardeo por error a la embajada china en Belgrado, los conservadores británicos y los medios de comunicación comenzaron a criticar la conducción militar que actúa en Yugoslavia.
"Esta tarea no puede terminarse sin la intervención de tropas terrestres", dijo el líder conservador Paddy Ashdown a la BBC.
Por su parte, el ex ministro de Defensa británico Tom King subrayó a la emisora Sky-TV que "desde el inicio" se había dejado al presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, demasiado confiado de que no se iban a utilizar efectivos terrestres.
En tanto, en los Estados Unidos, el Pentágono estaría bloqueando las intenciones de la OTAN de emplear los helicópteros de ataque norteamericanos Apache por temor a la seguridad de sus pilotos, según informó ayer el diario The New York Times.
El periódico citó a fuentes no identificadas del Departamento de Defensa y de la OTAN, según las cuales el comandante supremo de la alianza, general Wesley Clark, está presionando a los Estados Unidos para autorizar el uso de los Apache.
"El asunto es que Clark está siendo agresivo y hay cierta resistencia a hacer lo que él quiere", explicó al diario una fuente norteamericana de alto rango.
El problema de la altura
Aunque 24 helicópteros Apache fueron desplegados ya en Albania por los Estados Unidos, el Pentágono no aprobó aún su entrada en combate, por miedo a que la misión sea demasiado arriesgada para los pilotos.
El Departamento de Defensa se resiste, ya que dichas naves, diseñadas para atacar tropas y carros de combate, vuelan a baja altura, explicó The New York Times. Por esta razón, los helicópteros son generalmente considerados un primer paso hacia una ofensiva terrestre.
Dos pilotos de Apache murieron en accidentes durante vuelos de entrenamiento en Albania, en las últimas semanas.
Autoridades de la OTAN dijeron que las pérdidas, sumadas a datos de inteligencia según los cuales los yugoslavos disponen todavía de lanzamisiles portátiles SA-18, retrasaron la entrada en combate de los helicópteros.
La resistencia del Pentágono a utilizar los Apache proviene del ejército, del propio secretario de Defensa, William Cohen, y además del jefe del Estado Mayor Conjunto, general Henry Shelton.
La fuente aclaró que "nadie piensa que la misión no pueda ser llevada a cabo, pero, en una era en la que los norteamericanos creen en una guerra sin bajas, existe una aprensión real a que vayamos a traer a los soldados de regreso a casa en sacos para cadáveres", añadió.
Además, según el periódico, el Pentágono teme que si emprende desde Albania un ataque con los helicópteros, Belgrado responda con represalias a los países vecinos.
1- 2
Trump apunta contra Irán en su discurso y Teherán responde con una dura advertencia antes de las negociaciones
3Video: así fue el momento en el que una lluvia extrema provocó 23 muertos y decenas de desaparecidos en Brasil
4Barcelona duplica la tasa que le cobra a los turistas y se convierte en una de las más altas de Europa


