Blase Cupich, arzobispo de Chicago, sobre el cáncer del Papa: “La gente está muy inquieta y espera que todo salga lo mejor posible
En diálogo con LA NACION, el cardenal expresó su preocupación por el diagnóstico, aunque confió en la recuperación del Papa
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ROMA.– El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, no oculta que está consternado con la noticia del cáncer de pulmón del papa León XIV, que se recupera en el hospital Gemelli después de la cirugía del martes pasado.
Arzobispo de Chicago, la ciudad donde nació Robert Prevost hace 71 años, y muy cercano a él, en una entrevista con LA NACION Cupich se mostró confiado en una pronta recuperación del líder máximo de la Iglesia Católica vistos los avances de la medicina y su buen estado físico por ser muy deportista, y destacó que este desafío le dará más credibilidad.
Por conocer bien a Prevost desde los tiempos en que Francisco lo nombró prefecto del Dicasterio de los Obispos en 2023, el arzobispo de Chicago también estimó que si los médicos le dijeran que no viaje a América Latina, seguramente les hará caso.

–Usted viajó a Roma para la cumbre a diez años de “Amoris Laetitia”, que quedó marcado a fuego por la ausencia del Papa, que, el martes se supo, tiene cáncer. ¿Está preocupado?
–En realidad, el Papa estuvo el primer día, el miércoles 7. De hecho, lo vimos cuando estaba allí. Supongo que mi primera reacción al enterarme de la noticia fue de sorpresa, porque él está muy en forma y en buenas condiciones físicas; jamás habrías imaginado que padecía esto. Y sí, estoy preocupado, porque cuando alguien tiene cáncer, sabemos que la situación puede evolucionar de distintas maneras. Sé que la gente en Chicago está muy preocupada. He concedido ayer un par de entrevistas con el fin de brindar consuelo a las personas y pedirles que sigan rezando. Estamos a la espera de nuevos informes que se darán a conocer, y aplaudo a la Santa Sede y al Santo Padre por la transparencia que han demostrado en este momento.
–¿Ha tenido algún contacto con el Papa, al ser el arzobispo de Chicago, su lugar de nacimiento?
–La noche antes de su internación le mandé un mensaje diciéndole que iba a rezar por él y él me contestó enseguida agradeciendo.
–Cuando leyó el parte médico del martes a la noche, que básicamente certificó el cáncer, ¿cuál fue su reacción?
–Fue un shock, fue shockeante.
–¿Más shockeante que el anuncio que hizo al final del Angelus del domingo?
–Bueno, en el Ángelus le restó un poco de importancia. Dijo que era algo pequeño, localizado y contenido, y que simplemente iban a extirparlo. Pero, al enterarme de que le habían extraído parte de un lóbulo pulmonar y de que era algo maligno, la noticia resultó mucho más shockeante y preocupante. Ayer, durante nuestros encuentros en el aula Pablo VI con los jefes de los episcopados y demás participantes en la cumbre, pude percibir una preocupación genuina por la salud del Santo Padre. Creo que la gente está muy inquieta, incluso preocupada, y espera que todo salga lo mejor posible.

–Después del baldazo de agua helada para todos, parece empezar ahora una nueva fase de pontificado, porque todos pensábamos que después de Francisco, muy frágil de salud en los últimos años, teníamos a un Papa muy en forma, deportista y un pontificado largo. ¿Cómo ve esta nueva fase? ¿Piensa que va a haber una aceleración en su forma de gobierno, hasta ahora lenta, sin prisa?
–Creo que todo depende del pronóstico una vez que se obtengan más resultados de las pruebas. Me han dicho que es una afección muy tratable y que este tipo de cáncer es común; de hecho, se han desarrollado tratamientos eficaces para evitar que comprometa la esperanza de vida de la persona. Así que supongo que solo queda esperar y ver. Considero que su buen estado físico juega a su favor en este momento, y tengo la esperanza de que logre superar esta situación, dejarla atrás y seguir adelante.
–En estos días también salió a la luz, con información salida en biografías recientemente publicadas, que los dos padres de Robert Prevost, Mildred y Louis, murieron de cáncer y que su hermano mayor, Louis, también está atravesando un cáncer, un mieloma. Así que también parece haber un factor genético preocupante…
–Bueno, creo que sí, es un factor; tal vez por eso se le realizaron pruebas, para asegurarse de que no padeciera ese tipo de enfermedad. Quizás por eso le hicieron más exámenes: porque les preocupaban sus antecedentes familiares. No lo sé con certeza. Pero existen avances realmente importantes en la cura del cáncer. Sé que él confía en su equipo médico aquí. Me fijé en que utilizaron robótica para realizar la cirugía; por tanto, la incisión fue muy pequeña, mucho menos invasiva que una apertura completa del tórax. Así que parece que su tiempo de recuperación será más breve. Considero que se están logrando grandes avances en el tratamiento del cáncer, y espero que, con el tiempo, él pueda dejar esto atrás.
–Al principio muchos dijeron que se hacía la operación lo antes posible para poder cumplir su viaje a América Latina. Ahora se entiende que si se operó lo más rápido posible es porque había una fuerte sospecha de que el nódulo pulmonar detectado era maligno. ¿Cree que el Papa podrá realizar este viaje que incluye Uruguay, la Argentina y su amado Perú?
–Creo que la situación se reduce a decidir si puede volar o no. Considero que, debido a la presión del aire y a la altitud, si esto llegara a comprometer de algún modo su capacidad para respirar, la decisión se tomaría en función de ese factor.
–Al margen de eso, se trata de un viaje muy exigente, con 14 vuelos en total y debería ser en 23 días. ¿Se postergará?
–Supongo que van a tener que tomar esa decisión. Creo que él se sentiría decepcionado si no pudiera cumplir con el cronograma. No tengo información privilegiada sobre si van a posponerlo o no. Pero que van a hacerle caso a lo que digan los médicos.
–Usted conoció bien al papa Francisco, que era un paciente más rebelde y también lo conoce bien a León. ¿Podemos esperar que el papa León sea un paciente más obediente?
–Sí, seguro. Es una persona que piensa de manera objetiva, respeta la ciencia, es un matemático. Sabe que las acciones tienen consecuencias y por eso será muy disciplinado y hará caso a sus médicos. Si sus médicos le dicen que no debe realizar este viaje, creo que él aceptará esa recomendación.

–Última pregunta: León tiene problemas de salud que pone de manifiesto su fragilidad. ¿Cree que esto será un factor que lo acercará a la gente, que lo verá y lo sentirá como uno de ellos?
–Todas las familias conocen a alguien que sufre de alguna manera cáncer u otro tipo de enfermedades debilitantes. Así que, sí, creo que ver que el Papa se identifica con esas familias de esa manera hará que se sientan más cercanos a él. Pero hay otro aspecto: como ya señaló un periodista, muchas veces, cuando las personas sufren contratiempos de salud o de otro tipo y logran superarlos, eso los fortalece. Los hace más aceptables ante la gente y les otorga credibilidad como individuos capaces de hablar de una manera más impactante con los demás. Y eso también podría suceder aquí y esperamos que el Papa se cure de esta enfermedad.
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