Siete especialistas responden: ¿hubo golpe de Estado en Bolivia?

Un grupo de analistas en diálogo con LA NACIÓN sobre la definición de golpe de Estado y si puede ayudar a comprender el escenario en Bolivia.
Un grupo de analistas en diálogo con LA NACIÓN sobre la definición de golpe de Estado y si puede ayudar a comprender el escenario en Bolivia. Fuente: Archivo - Crédito: Juan Karita/AP
Julia D'Arrisso
María del Pilar Castillo
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13 de noviembre de 2019  • 15:40

La crisis institucional que atraviesa Bolivia después de los comicios del 20 de octubre, que derivaron en protestas cada vez más radicalizadas alegando fraude electoral y que desembocaron en un pedido de renuncia a Evo Morales por parte de sectores de la oposición, los jefes de la policía y las Fuerzas Armadas abrieron varios interrogantes sobre la situación que acontece en el país andino que incluso dividieron a la comunidad internacional.

El panorama ha abierto un complicado debate sobre la legitimidad de las acciones de los actores involucrados. Por una parte, Morales denuncia que "se ha consumado el golpe más artero y nefasto de la historia"; del otro lado, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, replicó que el verdadero golpe de Estado "ocurrió el 20 de octubre, cuando se cometió fraude electoral". Por eso, un grupo de analistas en diálogo con LA NACIÓN sobre la definición de golpe de Estado y si puede ayudar a comprender el escenario en Bolivia.

Andrés Malamud, investigador principal del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa

Un golpe de Estado es la interrupción inconstitucional de un jefe de Gobierno por parte de otro agente estatal y en Bolivia se interrumpió el mandato del presidente, no hubo destitución parlamentaria sino una renuncia forzada por una "sugerencia" y las fuerzas armadas fueron las que terminaron de definir la situación. Además, el accionar militar no se justifica por las irregularidades detectadas por la OEA porque Morales ya había acatado el informe y convocado nuevas elecciones".

Los golpes de Estado pueden ser: restauradores, moderadores, burocrático-autoritarios o revolucionarios y Bolivia podría responder a la primera o la segunda opción, en función del régimen que lo suceda. El restaurador busca reconstruir un orden anterior, pre-democrático, generalmente conservador y excluyente. El moderador busca regenerar una democracia herida.

Existen canales institucionales para administrar la transición. La salida deseable sería la negociación entre los dos sectores y la convocatoria a una nueva elección bajo supervisión externa, pero no creo que sea viable.

Juan Negri, analista político, docente en la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad de San Martín

Me parece que la definición tiene que ver con la idea de quiebre del orden constitucional y estamos frente a eso: un mandato trunco, un presidente que renuncia mediante mecanismos que no están contemplados en la constitución y en donde los militares intervienen en ese proceso.

Los golpes de Estado no se definen por sus causales. No niego la irresponsabilidad política de Evo, pero eso no afecta la definición de golpe. De hecho, Evo se da cuenta tarde de eso y propone una salida constitucional y la celebración de nuevas elecciones.

Todo el proceso posterior a la renuncia de Evo tiene pinta de ser bastante irregular. A la senadora Jeanine Añez le pusieron la banda los militares. Además, no está claro el rol de Camacho en el nuevo gobierno, es una figura que nadie eligió.

Antonio Rivera, abogado constitucionalista en Bolivia

Si hubiere golpe de Estado, se generó porque el presidente infringió las reglas básicas de convivencia pacífica. Después del referéndum, donde el 51% de la población rechazó la reforma constitucional se terminó de desconocer la voluntad ciudadana y el régimen democrático y representativo. Frente a eso, la ciudadanía salió a las calles pidiendo que se anule sus votos, que se llame a elecciones y que se reemplace al tribunal electoral con personas idóneas. Golpe es cuando infringiendo la ley se destituye un gobierno constituido con el apoyo de la fuerza pública. Quien infringió la constitución fue el presidente. El comandante en jefe (de la Armada) sugirió y nunca lo obligó a renunciar. Tampoco creo que la opinión de las Fuerzas Armadas haya sido decisiva para la renuncia del presidente.

La crisis institucional que atraviesa Bolivia después de los comicios del 20 de octubre, que derivaron en protestas cada vez más radicalizadas alegando fraude electoral y que desembocaron en un pedido de renuncia a Evo Morales por parte de sectores de la oposición, los jefes de la policía y las Fuer
La crisis institucional que atraviesa Bolivia después de los comicios del 20 de octubre, que derivaron en protestas cada vez más radicalizadas alegando fraude electoral y que desembocaron en un pedido de renuncia a Evo Morales por parte de sectores de la oposición, los jefes de la policía y las Fuer Fuente: Reuters - Crédito: Rodrigo Urzagasti

En términos constitucionales, primero se oficializó la renuncia del presidente, por lo que la Asamblea Legislativa Plurinacional debe pronunciarse rechazando o aprobando la renuncia. Ayer el presidente abandonó el territorio nacional acogiéndose a un asilo que le ha dado México. Al salir del territorio, el presidente ha incurrido en una causal de cesantía. Entonces, la vicepresidenta primera debe reemplazar el lugar. ¿Esto soluciona el problema? No, porque dos partes de bolivia están en conflicto y no es suficiente reemplazar al presidente, sino que hay que resolver el problema de fondo. Después del fraude electoral, debería convocarse a nuevas elecciones, cambiar a los titulares del tribunal. Si no, se generará un vacío de poder

Andrea Oelsner, directora de las Lic. en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Andrés

Hay pruebas de que hay un golpe de Estado, lo que se entiende como una interrupción no prevista por la constitución de un gobierno. Evo renunció muy acorralado y presionado.

También es importante ver qué estaba pasando antes con el sistema político e institucional boliviano; antes del fraude o no fraude o del golpe o no golpe. Lo que podemos ver es que había un deterioro significativo de las instituciones democráticas por el gobierno de Morales, eso no quita que se haya cometido un golpe.

Lo que a mí me preocupa es qué pasa con estos gobiernos latinoamericanos que se apoyan tanto en las fuerzas armadas para sostenerse. Cuando estas se convierten en un actor con demasiada autonomía y sienten que pueden intervenir en procesos políticos, como ocurrió en este caso, se erosiona el sistema democrático. El resultado es un vacío de poder muy importante, un procedimiento viciado por muchos lados y una crisis institucional gravísima.

Jorge Garzón es doctor en Ciencia Política de Bolivia y profesor del departamento de Ciencias políticas y Estudios Internacionales de la Universidad di Tella

No es un golpe de Estado clásico. Fue una constelación de movimientos sociales que habían dejado de apoyar al gobierno y el catalizador que las activó fue el no acatamiento del referéndum del 21 de febrero de 2016, sumado a las acusaciones de fraude después de las elecciones. La decisión de los militares es una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta cómo acompañan a los gobiernos en la región.

Creo que pensamos con las categorías de la guerra fría, cuando un golpe de Estado era un proyecto con el propósito de derrocar, pero en este caso faltan elementos de un golpe de Estado, principalmente porque no hay un proyecto político de un militar que quiere ocupar el poder. Lo de Bolivia indica que en América Latina los militares siguen siendo el último bastión del poder y muestra la debilidad de las instituciones, que tienen como último adjudicador de disputas a los militares que terminan ejerciendo una función parecida a los monarcas en Europa en un sistema parlamentario y que llenan ese vacío cuando el Estado se desintegra.

El panorama ha abierto un complicado debate sobre la legitimidad de las acciones de los actores involucrados.
El panorama ha abierto un complicado debate sobre la legitimidad de las acciones de los actores involucrados. Fuente: Reuters - Crédito: Danilo Balderrama

Si las fuerzas de seguridad hubieran optado por reprimir hubiéramos tenido seguramente más muertos. El accionar de las fuerzas armadas responde a una decisión evitar mayor derramamiento de sangre. Ahora nos encontramos frente a una situación de vacío de poder porque muchos funcionarios oficialistas se han negado a asistir al Congreso. El peligro es que este vacío de poder se prolongue durante mucho tiempo.

Federico Merke, profesor de la Universidad de San Andrés

Sí, lo hubo . Un golpe no se define por sus causas ni por quién se hace del poder. Es un hecho fáctico, violento, que rompe el estado de derecho al desplazar de manera ilegal a quien ejerce la autoridad presidencial. Podemos discutir motivos y resultados, pero esto fue un golpe. Quizás no es un golpe "clásico" en el sentido de que los militares no salieron del cuartel, ingresaron a la casa de gobierno y proclamaron un nuevo gobierno. Pero sí lo es en la ruptura abrupta de la autoridad presidencial por vías no institucionales.

Andrei Serbin Pont, analista internacional y director de CRIES

Si nos vamos muy a lo específico lo tenemos que llamar golpe, pero entran más cuestiones en juego. No podemos dejar fuera del análisis la corrosión de las instituciones democráticas, las decisiones inconstitucionales que tomó Evo, el intento de fraude y la situación violenta. Es en este contexto que se agrega el elemento de las Fuerzas Armadas.

Los militares influyeron sobre el proceso democrático, implicando la salida de un mandato que seguía vigente más allá de que se haya cometido fraude. Aunque en el comunicado hablan de sugerencia para agarrarse del lenguaje de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y cubrirse legalmente, el espíritu de esa ley no es recomendarle a un presidente que se vaya. El camino correcto tal vez hubiese sido someterlo a un proceso de impeachment y no enviar ese mensaje pseudo mafioso.

Sin embargo, hay poca claridad sobre cómo se dieron los hechos; se habla de la exigencia de Evo de que los militares salgan a la calle a reprimir y eso cambia mucho el entendimiento del proceso. La situación se complica aún más cuando asume la senadora Jeanine Añez porque no tiene el respaldo necesario del poder legislativo.

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