Bolsonaro busca terminar con el "adoctrinamiento ideológico" en la escuela
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RÍO DE JANEIRO.- Aún convaleciente en su cama de hospital, luego de someterse la semana pasada a una cirugía en la que le retiraron la bolsa de colostomía que usaba tras sufrir un atentado en plena campaña electoral, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro , reafirmó su intención de acabar con el "adoctrinamiento ideológico" que según él existe en el sistema educativo del país.
En sus redes sociales, el mandatario compartió un video con imágenes de un acto de graduación de estudiantes de Derecho el año pasado en el que dos jóvenes suben a un escenario y muestran un cartel en el que se lee "Fascistas, racistas, machistas y homofóbicos, ¡no pasarán!", antes de ponerse a bailar un funk con letra en contra de Bolsonaro ("El, no"), por entonces candidato presidencial del Partido Social Liberal (PSL).
"El adoctrinamiento ideológico de las instituciones educativas forma militantes políticos y no ciudadanos con sentido común y preparados para el mercado de trabajo. Es necesario romper esa espina para el futuro saludable de Brasil ", .
A doutrinação ideológica nas instituições de ensino forma militantes políticos e não cidadãos com bom senso e preparados para o mercado de trabalho. É preciso quebrar essa espinha para o futuro saudável do Brasil. Tire suas conclusões: pic.twitter.com/LYY3DUSzoH&— Jair M. Bolsonaro (@jairbolsonaro) 6 de febrero de 2019
El video estaba seguido por un presentación -también antigua- del filósofo Olavo de Carvalho, considerado "gurú ideológico" de un amplio sector de derecha que impera en el gobierno de Bolsonaro, sobre todo para el mandatario, sus hijos políticos, el canciller Ernesto Araújo, y el ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez. En su intervención, De Carvalho ataca la teoría de la hegemonía cultural del filósofo italiano Antonio Gramsci, por la cual los grupos de izquierda deberían buscar influir sobre las instituciones académicas para difundir e imponer sus ideas políticas.
Durante la campaña electoral, Bolsonaro criticó constantemente el "adoctrinamiento ideológico" y la "ideología de género" que a su entender la izquierda brasileña introdujo en el sistema educativo. Ya antes, desde el Congreso, como diputado, defendía el proyecto "Escuela sin partido" para evitar la "ideologización" en las aulas por medio de los profesores de izquierda, que para sectores conservadores ha llevado a la pérdida de los valores religiosos y la decadencia moral de la sociedad.
Aunque el ministro de Educación ya empezó a poner en práctica algunas de las ideas de aquella iniciativa, el proyecto legislativo quedó estancado en la Cámara de Diputados e incluso varios juristas alertaron al Supremo Tribunal Federal sobre su inconstitucionalidad. El asunto es un tema controvertido incluso dentro de la alianza política que sostiene al gobierno de Bolsonaro.
El fin de semana pasado, luego de ser reelegido como presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia -que pertenece al derechista Demócratas, uno de los partidos aliados del oficialista PSL-, destacó que la prioridad del gobierno debe ser la reactivación de la economía y no la defensa a ultranza de valores conservadores.
"Después de que superemos la agenda económica, vamos a discutir qué hacer con esa agenda de costumbres", advirtió en una entrevista con el diario Folha de S. Paulo. "Hay diputados que fueron elegidos por esa agenda de costumbres (conservadoras), y diputados de izquierda que fueron elegidos por una agenda más liberal en las costumbres, pero creo que la Cámara no debe tener un ambiente de radicalismo. Tenemos que intentar tener una pauta que construya con equilibrio las agendas prioritarias de Brasil, y yo presiento que, en el corto plazo, la agenda prioritaria es la reforma del Estado", resaltó.
En tanto, en las redes sociales, el presidente Bolsonaro continúa muy activo desde su habitación del hospital paulistano Albert Einstein, donde se recupera de la operación a la que fue sometido el lunes de la semana pasada para que le restablecieran el flujo intestinal dañado por el apuñalamiento que sufrió en el ataque durante la campaña electoral. La idea original era que la recuperación del mandatario en la clínica duraría diez días, pero como el domingo último se presentó un principio de infección y cuadro febril, los médicos extendieron su permanencia.
En principio, se quedará en el hospital hasta el lunes, cuando termine el tratamiento que comenzó el domingo último. Solo entonces el equipo médico que lo atiende hará una nueva evaluación para decidir cuándo se le dará el alta.
Bolsonaro está en una sala de cuidados semi-intensivos y tiene visitas restringidas. Normalmente lo acompañan su esposa, Michelle, y alguno de sus hijos, y solamente recibe a sus ministros de gobierno cuando es absolutamente necesario. Es que el presidente no quiso delegar sus funciones ejecutivas en el vicepresidente Hamilton Mourão durante todo el período de recuperación y apenas lo hizo por las primeras 48 horas después de la cirugía. Para que el mandatario pudiera trabajar desde el hospital, se montó una sala especial que hasta el momento no ha sido utilizada. Bolsonaro aprovechó todos estos días para intensificar sus posteos en redes sociales, donde subió mensajes políticos, saludos de agradecimiento y videos en los que muestra sus ejercicios de fisioterapia mientras aclara que su salud está en plena evolución.
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