Boom de acopio de productos básicos por el coronavirus

En varios países los ciudadanos salieron a comprar alimentos por temor al brote
Anne D Innocenzio
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7 de marzo de 2020  

NUEVA YORK.- Como vive en Arizona, Gregory Cohen nunca tuvo que acopiar nada para anticiparse a un huracán u otro desastre natural.

Pero el miedo al coronavirus hizo que este abogado de 51 años compre alimentos de reserva por un total de 90 dólares en un almacén de su zona: 12 latas de tomates cubeteados, 12 latas de porotos cocidos, jabón, y seis paquetes de fideos, una provisión que según él debería alcanzarle a su familia unas cuatro semanas.

"Mi mayor preocupación es que nos obliguen a quedarnos en casa", dice Cohen, que guardó la mercadería para su esposa y su hijo adolescente en unas cajas de su garaje. "Es mi manera de ejercer cierto control sobre la incertidumbre de la situación actual".

El Covid-19 , el virus que ya enfermó a más de 100.000 personas en todo el mundo y se cobró más de 3400 victimas mortales, generó también una legión de angustiados acopiadores de alimentos enlatados, comidas congeladas, papel higiénico y productos de limpieza.

Se cree que esas actitudes de acopio durarán varias semanas más, generando un boom de consumo en los comercios, pero también problemas logísticos, por ejemplo, en los servicios de delivery de comidas. Esta semana, en una reunión con los inversores de la empresa, el máximo ejecutivo de finanzas del mayorista Costco Wholesale Corp., Richard Galanti, describió el actual frenesí de compras como "fuera de todos los cálculos" en todo Estados Unidos. Algunas cadenas minoristas, como Kroger Co., ya limitan la venta de algunos productos a cinco por persona, en especial los relacionados con el tratamiento de la gripe.

Los supermercados Target y Walmart dicen estar en conversaciones con los proveedores para reponer los faltantes en góndola, pero todavía no saben cuándo ocurrirá. Y las sopas Campbell's, con sede en Nueva Jersey, informaron que están trabajando a doble turno debido al auge de pedidos de los comercios minoristas.

La empresa de entrega de mercaderías a domicilio Instacart informa también un exponencial aumento de la demanda de productos de almacén, como leche en polvo, enlatados y elementos de higiene personal. Las ventas a través de Instacart se multiplicaron por diez en todo el país, pero las ventas son especialmente fuertes en California, Washington, Oregon y Nueva York, donde esta semana las ventas se multiplicaron por veinte.

Asimismo, las ventas de sanitizante de manos crecieron un 73% en todo Estados Unidos durante las cuatro semanas previas al 22 de febrero, en comparación con el mismo período del año pasado, según la firma de investigación de mercado Nielsen, mientras que la venta de termómetros se disparó un 47% .

Las compras online de papel higiénico casi se duplicaron, y la demanda de alimentos no perecederos, como los enlatados, creció casi un 70% durante los meses de enero y febrero, según Adobe Analytics.

El máximo funcionario médico de Australia, a cargo de la respuesta de su país ante el brote de coronavirus, criticó el acopio de papel higiénico. "No hay motivos para vaciar de papel higiénico las góndolas de los supermercados", dijo Murphy el jueves, en una conferencia de prensa por televisión.

En Italia, el pánico comprador se inició en los dos días posteriores a que los funcionarios de Lombardía y el Véneto ampliaran las medidas preventivas, el 23 de febrero, con el cierre de escuelas, teatros y museos, pero después de ese impulso inicial, el frenesí de acopio se calmó.

Desde el corazón de Milán hasta las remotas aldeas del Véneto, los comercios se quedaron sin los básicos de la cocina italiana, como la pasta, pero también sin otros artículos como harina y carne, e incluso hubo carnicerías que se quedaron vacías varios días consecutivos.

Francesco Daveri, economista de la Universidad Bocconi, dice que el acopio impulsó más de dos dígitos las ventas de las mayores cadenas de supermercados italianos.

El comportamiento acopiador es típico de los días que anteceden a un huracán u otro desastre natural. La supertormenta Sandy, el fatídico huracán que golpeó el noreste de Estados Unidos en 2012, hizo que la gente corriera a comprar comida, linternas y pilas.

Pero la gran diferencia es que el acopio por el coronavirus está ocurriendo en todo Estados Unidos. Además, los consumidores enfrentan una amenaza que no conocen y que no saben cuándo pasará.

"Son tiempos de mucha ansiedad, y sabemos que la mayor fuente de ansiedad es la incertidumbre", dice Stewart Shankman, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad Northwestern. "La gente compra para sentir que tiene el control de algo, pero la realidad es que eso no existe, es una ilusión de control."

Wendy Liebmann, fundadora y CEO de WSL Strategic Marketing, describe ese comportamiento como "animalista".

"No hay mucho que se pueda hacer, más allá de lavarse bien las manos", dice Liebmann.

Pero cuando las góndolas están vacías de productos básicos, hay personas que se preocupan, como Christopher Chan.

Chan tiene 32 años, vive en el centro de Seattle, y dice que esta semana tardó varios días en conseguir papel higiénico. También dice haber notado escasez de alimentos secos, como porotos y arroz, así como alcohol en gel y lavandina.

Traducción de Jaime Arrambide

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