Brasil no extraditará a Ronald Biggs
Según el Tribunal Supremo, la condena de la justicia británica prescribió hace catorce años
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BRASILIA (EFE).- La justicia brasileña rechazó ayer la solicitud de Gran Bretaña de extraditar al ladrón inglés, Ronald Biggs, condenado en su país como "cerebro" del "robo del siglo", según informó la oficina de prensa del Supremo Tribunal de Justicia (STJ).
Los once magistrados del STJ aceptaron por unanimidad la propuesta del relator del caso, Mauricio Correa, quien sostuvo que, de acuerdo con las normas penales de su país, la sentencia prescribió hace catorce años.
Biggs, de 68 años fue condenado en 1964 a treinta años de prisión por su participación un año antes en el asalto al tren correo Glasgow-Londres, que transportaba 2,6 millones de libras esterlinas.
En declaraciones a la prensa formuladas en condiciones de anonimato, los jueces argumentaron que el Estatuto de Extranjeros de Brasil determina que los procesos de extradición deben basarse en el Código Penal brasileño, según el cual los crímenes prescriben después de veinte años.
No obstante, los miembros del Tribunal Supremo expresaron su temor a que el fallo en beneficio de Biggs refuerce el mito de "refugio de bandidos internacionales" que frecuentemente se le atribuye a Brasil en la literatura y el cine.
En sus alegatos, la defensa del asaltante destacó la prescripción de los delitos y recordó que Biggs es un anciano enfermo -el informe no detalla cuál es la enfermedad-, que vive de artículos de prensa que escribe regularmente "para diarios extranjeros, en los que resalta las bellezas naturales de Brasil".
Decepción británica
La reacción del gobierno británico se conoció ayer tras el fallo. El Ministerio del Interior se manifestó "muy decepcionado" por la decisión del Supremo Tribunal de Justicia de Brasil de archivar el pedido de extradición del famoso ladrón .
Un vocero del Ministerio afirmó sin embargo que "la decisión final es una cuestión de las autoridades brasileñas. Nunca hubo una garantía de éxito, aunque esto no refleja el estado actual de los acuerdos de extradición con ese país".
La solicitud del gobierno de Tony Blair de recuperar a Biggs llegó a la Cancillería y a la justicia brasileñas dos meses después de ratificarse el acuerdo de extradición suscripto por los dos países en 1996, más de un cuarto de siglo después de la clandestina llegada de Biggs a Río de Janeiro, en 1970.
Los primeros intentos de Gran Bretaña de recuperar al ladrón "del siglo" se toparon con la protección legal del Código Penal: Biggs es el padre de un joven brasileño, por lo que no podía ser extraditado.
Secuestro por mercenarios
Condenado en su país a una pena de 30 años de cárcel, Biggs se escapó del penal de Wandsworth en 1965, quince meses después de ser arrestado e inició una fuga que lo llevó a Australia y luego a Brasil.
En 1981, una acción del gobierno brasileño que recibió el apoyo de Londres, puso fin al intento de un grupo de mercenarios británicos de secuestrar a Biggs, quien fue raptado en un bar de la ciudad carioca y transportado en barco a Barbados.
El gobierno británico se negó a recibir al famoso prófugo en esas condiciones, y Biggs pudo volver a Río de Janeiro, donde se gana la vida con los 5000 dólares que cobra por dar entrevistas a la prensa internacional.
Otra de las fuentes de ingreso del asaltante es el turismo: recibe frecuentemente viajeros extranjeros, a quienes ofrece remeras con la inscripción en inglés: "I´ve been to Rio and met Ronnie Biggs... honest" ("Estuve en Río y conocí a Ronnie Biggs... honesto").
La negativa de la justicia brasileña a la petición británica de extradición se produce en momentos en que el presidente Fernando Henrique Cardoso confirmó que hará una visita oficial al Reino Unido en los primeros días del mes que viene.
El ladrón que los ingleses más admiran
LONDRES (De nuestra corresponsal).- Los británicos profesan más admiración que rencor por Ronald "Ronnie" Biggs, el fugitivo más famoso del mundo y su más celebre bribón.
Podrá haber avergonzado al establishment -o, quizás, es justamente por eso-, pero sus compatriotas sonríen cuando se pronuncia su nombre. Hasta el hombre que lo persiguió durante más de dos décadas, el implacable detective de Scotland Yard, Jack Slipper, confiesa que jamás entendió el porqué del interés de las autoridades británicas, cuando para él Biggs fue siempre "un perejil, un delincuente de cuarta, mucho menos peligroso que otros tantos que viven como duques en Marbella sin que nadie les pida la extradición".
Tal vez, la respuesta se encuentra en su propia leyenda. Este ladrón de billeteras saltó a la notoriedad al participar del "Gran robo del tren", el mayor asalto realizado a un tren en toda la historia. La operación fue efectuada en la madrugada del 8 de agosto de 1963 contra un convoy del correo británico que transportaba billetes usados desde Glasgow, en Escocia, hacia Londres donde iban a ser destruidos. La sustracción de 120 bolsas de dinero con un total de 2.631.784 libras -una cifra que actualmente se aproximaría a los 29 millones de dólares- tomó sólo 27 minutos.
Fuga a la antigua
El conductor, herido por un golpe en la cabeza, fue la única víctima del operativo. Si bien logró recuperarse de la contusión, la vergüenza de haber sido presa fácil de los ladrones le impidió volver a su trabajo, lo que lo llevaría a morir de pena unos años más tarde.
Biggs fue el primero de los cinco miembros de la banda en ser arrestado. La Justicia lo sentenció a 25 años de prisión por conspiración y 30 años por robo a mano armada. Pero en 1965 escapó de la prisión de Wandsworth empleando una escalera de soga.
Con la ayuda de su primera mujer, Biggs huyó a Australia y permaneció allí hasta 1970. Minutos antes de que la policía local allanara su hogar, Biggs trepó a un avión que lo llevó a Brasil.
La persecución continuó allí hasta que el rufián dio a conocer a la prensa que no sólo tenía intención de divorciarse de su mujer sino que mantenía una relación sentimental con una joven brasileña que había quedado embarazada. Bajo la legislación brasileña, los padres de niños nacidos en el país no pueden ser extraditados hasta que éstos hayan llegado a la mayoría de edad.
Demasiado viejo
Protagonista de biografías y de películas, el fugitivo se mantuvo durante dos décadas en el pico de la notoriedad, factor que aprovechó cobrando por entrevistas y participaciones en programas televisivos que, asegura, son su único sustento. Del botín capturado en 1963, sin embargo, sólo se han recobrado hasta ahora 343.338 libras.
La adultez de su hijo y la puesta en marcha de un nuevo tratado de extradición con el Reino Unido renovaron el interés del público y del gobierno británico. A los 68 años, y con apariencia de un hippie jubilado, Biggs sostuvo hace un mes estar dispuesto a volver a terminar su condena en el Reino Unido porque estaba "demasiado viejo para seguir corriendo".
Esta semana, sin embargo, parece haber cambiado de opinión. Con el desafío legal en puerta, Biggs puso en acción a un pelotón de abogados, tanto en Brasil como en Gran Bretaña, para frenar el requerimiento de Londres. Se estima que tan sólo en cuestión de honorarios, habría invertido en el esfuerzo más de medio millón de dólares. Algo así como un centenar de "entrevistas".



