Brasil y Venezuela lanzan una ambiciosa alianza estratégica
Incluye más inversiones y cooperación
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SAN PABLO.- En un nuevo paso de Brasil para aumentar su influencia sobre sus vecinos sudamericanos, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó ayer en Caracas su alianza pragmática con Venezuela.
En su decimosexto encuentro personal con el presidente Hugo Chávez -ocho reuniones bilaterales y otros ocho contactos en foros multilaterales- desde que asumió la presidencia de Brasil, hace dos años, Lula llegó a Venezuela con más de veinte acuerdos de cooperación e inversiones, que incluyen desde la venta de aviones militares hasta créditos para el subte de Caracas.
"Venezuela se viste de gala", dijo Chávez, con la pompa de costumbre, en relación con el recibimiento de Lula. Este, que había llegado anteayer en pantalones de jean y campera, intentó evitar que el encuentro fuera marcado por manifestaciones retóricas de desafío a los Estados Unidos, actitud a la que ya no es afecto. Pidió incluso que los discursos fueran breves.
Al tomar la palabra, Chávez dijo que había percibido que la indirecta era para él y habló durante más de una hora, aprovechando para proclamar: "La solución de los problemas no está en el Norte".
Por su parte, Lula aludió a la necesidad de hacer de la alianza estratégica con Venezuela un pilar de la integración sudamericana.
"Si tenemos conciencia y actuamos con osadía, tendremos condiciones de transformar el siglo XXI en el siglo de Venezuela, el siglo de Brasil, el siglo de América del Sur, el siglo de América latina", dijo Lula en su discurso.
"Soplan buenos vientos en la región", se enfervorizó Chávez.
Intentando al mismo tiempo evitar el discurso ideológico, pero agradar a Chávez, Lula elogió la realización del referéndum del año pasado en Venezuela y la "sabiduría" con que el presidente venezolano actuó en el conflicto todavía en curso con Colombia. Un conflicto en el que Brasil, al enviar a su asesor en asuntos internacionales, Marco Aurelio García, se convirtió en uno de los principales operadores para que la sangre no llegara al río.
En apenas dos años de gobierno, Lula logró convertirse en un interlocutor obligado en casi cualquier asunto importante de la región, invirtiendo de esa manera la estrategia de Fernando Henrique Cardoso, que consideraba que entrar en conflictos ajenos era un riesgo que no valía la pena correr.
La relación entre Lula y Chávez es buena, pero muestra rajaduras que la diplomacia brasileña, impulsora del proyecto de liderazgo de Brasil en América del Sur, intenta contener. El contacto entre Lula y Chávez se inició apenas el presidente brasileño asumió: Chávez enfrentaba el paro de los petroleros y Lula le envió un barco de combustible como auxilio.
Inmediatamente después, tras una reunión en Washington con el presidente George W. Bush, Lula asumió el papel de "contenedor" de Chávez en América del Sur. Creó el Grupo de Amigos de Venezuela, que medió entre la oposición y el gobierno venezolano para salir de la impasse evitando la desestabilización de la región. Fue en ese contexto como surgieron los primeros roces entre Lula y Chávez.
Lula, según trascendió en el Palacio del Planalto, comenzó a cansarse de la grandilocuencia de las declaraciones de Chávez. El presidente brasileño, conciliador y moderado, se quejó públicamente de la "ansiedad" de Chávez en el encuentro en que se lanzó la Comunidad Sudamericana de Naciones, en Cuzco. El mandatario venezolano le respondió que, en todo caso, él estaría "dándole voz" a la ansiedad de los más necesitados. No por nada la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, elogió a Brasil y a Lula como "un buen aliado" y calificó a Chávez de "fuerza negativa".
Cuestión de estilo
Consciente de que Lula no quiere quedar pegado a su estilo, Chávez dio una estocada al brasileño en un encuentro reciente: le agradeció el apoyo público y "a veces no tan público", según dijo.
En noviembre, Chávez llegó a criticar públicamente, en la reunión del Grupo de Río, la participación de tropas latinoamericanas en la misión de las Naciones Unidas en Haití. Justamente cuando esa misión es liderada por Brasil y es uno de los mayores orgullos de la diplomacia brasileña.
Las diferencias de estilo, sin embargo, han quedado siempre debajo del "paraguas" mayor que es la intención brasileña de aumentar la relación comercial y política con los países de América del Sur y así consolidar un área de influencia que le permita a Brasil negociar en mejores condiciones las futuras disputas comerciales -principalmente el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el libre comercio con la Unión Europea-. Brasil intenta en forma simultánea obtener un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, la presidencia de la Organización Mundial de Comercio y una mayor influencia en el FMI. Fue en ese contexto como anteayer llegó elpresidente Lula a Caracas.
Los acuerdos firmados
- SAN PABLO (De nuestro corresponsal).- Lula apuesta a consolidar la relación entre Brasil y Venezuela con una serie de acuerdos que incluyen la duplicación del comercio entre ambos países (que el año pasado fue de US$ 1600 millones y podría llegar a US$ 3000 millones este año), un crédito de 234 millones que se invertirá en parte en el subte de Caracas y una usina hidroeléctrica; la transferencia de tecnología militar a Venezuela y 14 acuerdos entre la estatal petrolífera Pdvsa y su par brasileña Petrobras, que incluyen desde la construcción de una refinería en Brasil hasta la búsqueda de petróleo en Venezuela.



