Brigitte Macron, la primera dama que despega y eclipsa al presidente francés

Mientras la imagen del mandatario se deteriora, su mujer ocupa un rol cada vez más sustancial en la acción del Elíseo; vista como un ícono de la moda, ya tiene un documental
Mientras la imagen del mandatario se deteriora, su mujer ocupa un rol cada vez más sustancial en la acción del Elíseo; vista como un ícono de la moda, ya tiene un documental Fuente: Reuters
Luisa Corradini
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17 de junio de 2018  

PARÍS.- Intelectual, inteligente, ícono de moda, embajadora del savoir-faire à la française, símbolo (falso) de la mujer liberada y, ahora, heroína de novela, según un reciente documental. Los superlativos ya escasean para definir a Brigitte Macron. Pero esa profusión también demuestra el sitio cada vez más sustancial que ocupa la actual primera dama francesa en la acción presidencial.

"La vida de Brigitte Macron es una novela cuya trayectoria ningún autor podría haber imaginado: de profesora en un liceo provincial al Palacio del Elíseo", dice una voz en off al comienzo de un documental realizado por Virginie Linhart sobre la mujer del presidente Emmanuel Macron y difundido en Francia el miércoles pasado.

En el film, titulado Brigitte Macron, una novela francesa, la primera dama es comparada con un personaje de la literatura del siglo XIX. Pero ¿una heroína al estilo de Stendhal, de Rousseau o de Maupassant?

A juicio de algunos especialistas, una sola de esas figuras no basta para resumirla.

"Difícil encontrar un autor del siglo XIX que haya osado relatar una pareja tan perfecta, tan enamorada, atípica, romántica y novelesca. Tanto que describir esa realidad haría dudar de la ficción", analiza Clelia Renucci, autora de Libres para amar, las cougars en la literatura. "Es imposible de clasificar porque Brigitte es híbrida", agrega.

Es verdad, cuando uno evoca el destino excepcional de la primera dama, no es fácil resistir la tentación de compararla con numerosas heroínas de la literatura clásica francesa, rica en personajes femeninos maduros, casadas y con varios hijos, que se enamoran de hombres mucho más jóvenes y deciden romper con las convenciones que las asfixiaron durante su juventud.

Ese es el caso de la Madame de Rênal de Stendhal, ese monumento de la literatura francesa que cuenta la apasionada historia de amor entre una gran burguesa madura y el joven Julien Sorel, ambicioso hijo de campesinos.

Aunque Emmanuel (de 40 años) no es hijo de campesinos, Brigitte Macron (65 años) es la historia de una madre de familia de Amiens, cuya vida se transformó por un joven 25 años menor que ella y que, tras un coup de foudre (flechazo), rompió con todas las convenciones a las que se había plegado durante su vida.

"En todo caso, si bien formó al joven Emmanuel intelectual -y casi con certeza físicamente-, al estilo de una Madame de Warens, la amante de Jean-Jacques Rousseau en Las confesiones, fue él quien la inició al amor", advierte Renucci.

Desde entonces, la vida de los Macron se transformó en un amor-fusión que dura hasta hoy. Y que sin ninguna duda tuvo un precio.

Sobre esos prejuicios, Stendhal escribirá justamente en Rojo y negro: "Cuando se trata de amor, la diferencia de edad es, después de la diferencia de fortuna, uno de los grandes lugares comunes del chusmerío provincial".

Así como el Julien Sorel de Rojo y negro debe dejar Verrières, la ciudad donde vivía, para evitar los cotilleos, Emmanuel se fue de Amiens con destino a París a los 16 años con la esperanza de aplacar el escándalo provocado por la relación con su profesora de liceo.

Años después, por fin casada con Emmanuel Macron, Brigitte empezó un nuevo capítulo de su vida en París, donde disfrutó mucho más de su libertad como profesora de Letras que como esposa del banquero de Rosthchild y después ministro de Economía. Pero sería un error pensar en ella como en la parte sumisa de la relación, que se sometió dócilmente a la ambición de su marido.

"Brigitte es la gemela del personaje principal, exactamente igual de ambiciosa. La que abre puertas y le permite acceder a un mundo que él desconoce", reflexiona la profesora de Literatura Marie Bourgeon.

Ella será, en efecto, como la Madame de Forestier de Bel Ami, de Guy de Maupassant. O una versión femenina de Pigmaleón, el personaje de George Bernard Shaw sin el cual su hombre hubiera sido incapaz de llegar tan lejos. Brigitte organizó cenas mundanas, controló la comunicación de la pareja, participó en las reuniones ministeriales y tuvo un papel central en la campaña presidencial.

En ese sentido, a pesar de que ambos intentan proyectar una imagen ultramoderna, representan todos los clichés del siglo XIX, según los cuales el hombre político no es nada sin su mujer.

"Ustedes siempre parecen sorprenderse cuando las esposas se dedican a sus maridos. Ya es tiempo de evolucionar un poco. Ese es nuestro lugar", respondió Brigitte cuando le preguntaron por qué había abandonado su carrera para dedicarse totalmente a su marido.

El final del documental está consagrado a Madame Macron después de un año en el Elíseo y la obligación de mantener el silencio impuesto a toda primera dama, sin función oficial en el sistema institucional francés.

Según Bourgeon, en este caso, Brigitte Macron evoca a la Madame Arnoux de La educación sentimental, de Gustave Flaubert, cuyo enamorado platónico y mucho menor conservará de ella la imagen de la primera vez que la vio. Una imagen cristalizada en el tiempo.

Lo mismo sucede en Francia -y el resto del mundo-, donde solo ven a la esposa del presidente en su versión oficial, como los comunicadores quieren mostrarla. Las imágenes son siempre las mismas: la profesora talentosa y atenta a la gente, con una sonrisa luminosa, vestida como un ícono de moda y viviendo una auténtica pasión-fusión con Emmanuel Macron.

"Jamás nadie fue amada como yo", dice Madame Arnoux en La educación sentimental. Dos siglos después, bajo la Quinta República, ninguna primera dama de Francia provocó tanta fascinación -y probablemente aversión- como Brigitte Macron.

Diálogo con Trump tras la Cumbre del G-7

  • El presidente francés, Emmanuel Macron, y su par norteamericano, Donald Trump, mantuvieron anteayer una conversación telefónica para abordar los últimos acontecimientos sobre Corea del Norte y la política comercial, informó el Elíseo.
  • La Casa Blanca no se pronunció sobre la conversación, que se produjo una semana después del encuentro entre Macron y Trump en la Cumbre del G-7 en Canadá.

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