
Bush inició en Japón una gira complicada
Los principales objetivos del viaje serán reforzar la campaña global contra el terrorismo y relanzar la economía mundial
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TOKIO.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó ayer a Japón en la primera etapa de una difícil gira asiática de una semana que lo llevará también a Corea del Sur y a la China comunista.
En medio de fuertes medidas de seguridad, el avión presidencial Air Force One aterrizó en el aeropuerto internacional de Tokio-Haneda, desde donde el mandatario norteamericano y su esposa, Laura, se trasladaron a la embajada estadounidense, en el centro de la capital.
Los temas que Bush abordará en su visita al archipiélago -su primera gira desde que hace un año asumió la jefatura del Estado- serán la lucha global contra el terrorismo, la difícil situación económica de Japón, la reactivación mundial y las alianzas regionales.
Durante el trayecto a Tokio, en la escala del avión en la base militar de Elmendorf, en Alaska, Bush alentó a sus tropas estacionadas allí e hizo una discreta advertencia a Corea del Norte, Irak e Irán, países a los que acusó de integrar un "eje del mal" por desarrollar armas de destrucción masiva.
Aunque esta vez no se refirió explícitamente al "eje del mal", el presidente subrayó que Estados Unidos enfrenta "una tarea más amplia" que sólo sacar a los talibanes y a la red terrorista Al-Qaeda de Afganistán.
"Una de las cosas más peligrosas que pueden ocurrirle al futuro de nuestra nación es que estas organizaciones terroristas se unan a naciones que desarrollan armas de destrucción masiva", señaló Bush, en clara referencia a Irak, Irán y Corea del Norte.
Este es el primer viaje del mandatario a Japón, cuyos planes de visita originales fueron pospuestos debido a los atentados terroristas del 11 de septiembre. Bush y el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, sin embargo, se han entrevistado ya en tres ocasiones.
Manifestaciones
Ayer, en tanto, las autoridades japonesas movilizaron unos 18.000 policías para evitar incidentes en la capital nipona. El despliegue no impidió que cerca de 300 manifestantes se reunieran en calma en Tokio para protestar contra la campaña militar de Estados Unidos en Afganistán y pedir el cierre de las bases estadounidenses en Okinawa, donde hay 25.000 de los 50.000 soldados norteamericanos estacionados en Japón.
En otra manifestación, unos 50 activistas ecologistas y estudiantes de izquierda protestaron contra el recalentamiento del clima y exigieron que Estados Unidos ratifique el protocolo internacional firmado en Kyoto. Los manifestantes, que llevaban las bocas cubiertas con máscaras blancas, intentaron en vano llegar hasta la embajada de Estados Unidos, ya que fueron bloqueados por un numeroso contingente de policías antimotines.
Tras una primera jornada de descanso del largo viaje y para acomodarse al cambio de horario, Bush se reunirá hoy con Koizumi, con quien analizará la severa recesión y crisis económica por las que atraviesa el país, segunda economía mundial.
Asimismo, el líder norteamericano visitará el templo Meiji, símbolo de la apertura nipona al exterior, y será invitado por Koizumi a cenar en un tradicional restaurante japonés.
Durante su estancia de tres días en el país, además, el mandatario estadounidense será recibido en audiencia por los emperadores Akihito y Michiko, pronunciará un discurso ante la Dieta, el Parlamento japonés, y celebrará un encuentro con líderes empresariales del archipiélago.
Bush será recibido el miércoles en Seúl por el presidente de Corea del Sur, Kim dae Jung, a cuya política de apertura Washington renovará su apoyo. Ese mismo día visitará la zona desmilitarizada entre Corea del Norte y Corea del Sur, antes de partir para China. Allí, el presidente de Estados Unidos se reunirá el jueves con su homólogo Jiang Zemin, con quien, entre otros temas, abordará cuestiones espinosas como los derechos humanos y la libertad de religión.



