Cacerolazo en Perú
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PISCO (AFP).- Miles de damnificados salieron anteanoche a las calles de Pisco para mostrar su indignación y denunciar con cacerolazos las demoras del gobierno en las tareas de reconstrucción, al cumplirse un año del terremoto que arrasó ésta y otras ciudades del sur de Perú.
Las movilizaciones se realizaron en Pisco, Chincha e Ica, las ciudades más afectadas por el sismo de 7,9 grados en la escala de Richter que el 15 de agosto de 2007 dejó 600 muertos, 300 desaparecidos y más de 300.000 damnificados.
Las marchas fueron masivas y en ellas hombres, mujeres y niños hicieron sonar cacerolas, silbatos y bocinas de vehículos con el fin de presionar al gobierno del presidente peruano, Alan García, a acelerar los trabajos de reconstrucción.
"Queremos que el ruido de esta protesta se oiga en el palacio de gobierno en Lima", dijo Teódulo Hernández, presidente del Comité de Lucha de Pisco. Las movilizaciones se efectuaron ante una severa vigilancia de más de 300 agentes policiales, desplegados en las tres ciudades por el temor del gobierno a posibles desórdenes.


