
Capitalismo a la rusa, donde reina el trueque
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NOVGOROD, Rusia (The New York Times).-La divisa de Rusia puede estar en caída libre. La Bolsa de Moscú puede estar en ruinas. Pero Yevgeny Shulman está acostumbrado a operar sin dinero.
La fábrica de Shulman produce válvulas para plantas nucleares y la industria pesada. Lo que él recibe a cambio de su producto resulta evidente con sólo dar un paseo por la sede de la empresa: automóviles y camiones 0 km están estacionados prolijamente cerca de pequeñas montañas de metal y sistemas de freno para los vagones de los trenes.
Shulman incluso abrió una pequeña cadena de farmacias para vender los remedios que recibe en sus transacciones con las empresas farmacéuticas.
"Así es como todos hacen negocios en Rusia hoy en día -aseguró Shulman-. Claro que preferimos recibir efectivo. Pero es el trueque el que nos ha salvado." Desde el colapso de la Unión Soviética, las empresas rusas han enfrentado la montaña de deudas desarrollando un tipo especial de capitalismo sin dinero en efectivo. Ahora, en momentos en que la crisis financiera se extiende a todo el país, las empresas están apostando más que nunca al trueque para poder sobrevivir.
Los economistas occidentales ridiculizan la economía del trueque y aseguran que es una perversión del libre mercado. Subrayan que distorsiona los precios y convierte la recaudación impositiva en un chiste. Pero el trueque también refleja una firme determinación de sobrevivir sin los créditos bancarios y la inversión de capital que alimentan el capitalismo al estilo occidental.
Cristalería y medias
Prácticamente todas las ciudades rusas tienen una historia de trabajadores fabriles que reciben sus sueldos en cristalería o medias de mujer. Los maestros en Voronezh, al sur de Moscú, hace unos meses recibieron lápidas; el gobierno quería darles un producto que está en demanda constante y que pudieran convertir rápidamente en efectivo.
Pero gran parte de la economía del trueque es mucho más elaborada. La industria rusa depende de elaborados esquemas en los que los productos son enviados por todo el país en intercambios complejos que involucran una docena de empresas o más.
"La economía ya se ha ajustado a la falta de dinero, y está lista para prescindir de él", anticipó el reformista Boris Nemtsov, recientemente destituido por el presidente Boris Yeltsin.
Nadie conoce mejor el negocio del trueque que Shulman, 43, el director general de Splav. En cuatro años ha logrado aumentar el personal de la empresa de 500 a 4000 con ingresos anuales de 80 millones de dólares, principalmente por medio del trueque.
Después del fracaso de su negocio como fabricante de instrumentos científicos , Shulman se dedicó a construir un negocio sin dinero a partir de una fábrica de válvulas en Novgorod. Actualmente, 50 ejecutivos trabajan tiempo completo negociando acuerdos de trueque, con empresas eléctricas, ferroviarias, plantas nucleares y fábricas de metal, todas en quiebra.
Splav utiliza el trueque para casi todo. Los frenos para ferrocarriles son utilizados para pagar las tarifas ferroviarias, que se mantienen artificialmente elevadas para subsidiar a los pasajeros. "Para muchos empresarios, el trueque es la única forma de eludir un sistema de precios rígidos y aumentar sus ventas, aseguró David Woodruff, profesor visitante de la Universidad Europea de San Petersburgo.
Durante la época soviética, el trueque fue utilizado entre los países del bloque comunista. Los ciudadanos comunes también aprendieron a utilizar este sistema durante los momentos más difíciles. Pero fue sólo después de la caída de la Unión Soviética que el trueque empresario comenzó a crecer. Un relevamiento oficial de 210 de las mayores empresas rusas revela que más de 70% de sus operaciones son sin dinero en efectivo.
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