Cataluña redobla ante Rajoy su apuesta por la independencia

El presidente rechazó el "pacto fiscal" que reclama el gobierno regional, y su líder, Artur Mas, no descartó adelantar las elecciones locales
Adrián Sack
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21 de septiembre de 2012  

MADRID.– La independencia de Cataluña sigue aún lejos en los deseos de la mayor parte de su población y de los temores concretos del Palacio de la Moncloa, pero el camino hacia la separación de España pareció acortarse ayer un poco más.

Tras sufrir ayer el rechazo del presidente Mariano Rajoy al proyecto de pacto fiscal que buscaba aliviar la comprometida situación financiera de los catalanes, el jefe del gobierno regional, Artur Mas, prometió públicamente un "proyecto nuevo" y diferenciado para Cataluña y le restó importancia a las exigencias de unidad e integridad del territorio español delineadas por la Constitución de 1978.

"Hay pueblos, como Cataluña, que se sienten nación, y esto no lo van a cambiar por una Constitución, ni por declaraciones de muy alto rango que tengan, ni por presiones, ni metiendo miedo. A esto, no lo cambiaron ni las dictaduras", señaló el presidente de la Generalitat catalana.

Mas pronunció estas palabras al salir de la reunión de más de dos horas que mantuvo con Rajoy en Madrid, donde la frustración por la falta de un acuerdo se podía adivinar no sólo en su gesto serio, sino también en la dureza de sus alusiones a los recientes pedidos del presidente y del rey Juan Carlos I de "respetar" la Carta Magna de España.

En ese sentido, Mas no ocultó su resignación ante la fría negativa impuesta por Madrid a sus reclamos y, al mismo tiempo, reconoció que su gobierno no se mantendrá de brazos cruzados ante la falta de voluntad de ofrecerle un régimen de facilidades fiscales a Cataluña, hoy por hoy una de las comunidades autónomas más endeudadas del país. "Creo que hemos perdido una oportunidad histórica de entendimiento entre Cataluña y el conjunto de España", señaló el dirigente en la Casa de la Generalitat en la capital española, donde, sugestivamente, sólo se colocaron tras él las banderas de Cataluña y la Unión Europea (UE), pero no la oficial de España.

Las declaraciones de Mas se dieron a conocer el mismo día en que nuevas versiones sobre un "rescate blando" a España se apoderaron de los mercados. La cada vez menos negada opción de un salvataje "preventivo" de la totalidad de la economía española fue mencionada por el diario británico Financial Times.

Según la influyente publicación, los gobiernos de España y la UE están "trabajando en este momento" en un "plan de reformas estructurales" que no incluirían nuevos recortes de gastos ni nuevos impuestos, pero que se ajustarían a las garantías exigidas por la Comisión Europea para poder otorgarle al gobierno de Rajoy la "línea de crédito preventiva" y así evitar que España quiebre en el corto o mediano plazo.

Con este delicado escenario siempre latente, Artur Mas no dudó en anteponer la presión de las manifestaciones populares que pidieron la independencia catalana la semana última, a las críticas del rey hacia cualquier intento de secesión, que tildó de "quimera soberanista".

"Lo que es una quimera es que Cataluña siga como está, porque no puede seguir subyugada. ¿Qué hacemos, entonces, con el millón y medio de personas que salieron a la calle? ¿Nos olvidamos de esa realidad?", planteó.

A pesar de que Mas evitó en todo momento referirse a las palabras "Estado" e "Independencia" tras su fallido encuentro con Rajoy, el líder de Convergencia y Unión (CiU) buscó desacreditar los ataques recibidos desde Madrid sobre el eventual "desafío" hacia la Constitución española que representan los renovados aires independentistas que se perciben en el nordeste del país. "No hay ningún marco legal que pueda aniquilar la voluntad de ser de un pueblo", declamó.

La comparecencia de Mas tuvo fuertes e inmediatas repercusiones en Cataluña, a punto tal que, al regresar a su territorio, el presidente de la Generalitat fue recibido con vítores y cánticos de apoyo por una manifestación de cerca de 4000 personas que se dieron cita en la plaza de Sant Jaume.

La marcha, que fue convocada por las asociaciones Convergencia Democrática (CDC) y la Asamblea Nacional Catalana (ACN), se caracterizó por la numerosa presencia de banderas independentistas y por la fuerte adhesión a la figura de Mas, que, según se descuenta, adelantará las elecciones comunales para aprovechar esta creciente corriente de simpatía en su favor.

No obstante, la viabilidad de la independencia es aún un tema que no sólo es cuestionado por las dos fuerzas mayoritarias españolas, el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), sino también por parte del nacionalismo histórico.

Ayer, el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol afirmó que es "casi imposible" que Cataluña se independice de España, aunque también observó que la región se encuentra en una situación de "ahogo financiero autonómico" que la ha vuelto "inviable". Pero el veterano político catalán también ponderó la actitud de las multitudes que marcharon por las calles de Barcelona el 11 de septiembre en apoyo a la independencia. "Nadie hubiese creído, hace cinco, cuatro o tres años, que una manifestación así hubiera tenido lugar", dijo.

El poder de la economía catalana

La comunidad autónoma debate su independencia

Con 7,5 millones de habitantes, Cataluña es una de las regiones que mayor aporte hace a la alicaída economía de España.

  • 197.919

    Millones de euros

    El PBI catalán representa el 14% de la economía española, que alcanza los 1,4 billones de euros
  • 22%

    El índice de desempleo

    Tras cinco meses de caída, la tasa volvió a subir en agosto, aunque está por debajo del nivel del país (25%)
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