
Cayó un avión en la selva peruana: por lo menos 48 muertos
Sobrevivieron más de 50 pasajeros
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LIMA.– Por lo menos 48 muertos y un número no determinado de heridos dejó ayer la caída de un avión comercial cerca de la ciudad peruana de Pucallpa, en la selva amazónica. Se trata de la tercera tragedia aérea en menos de diez días –después de los accidentes en Venezuela y Grecia– y la quinta en lo que va del mes.
El vuelo 204 de la línea aérea estatal peruana Tans, que cubría la ruta Lima-Pucallpa-Iquitos con 93 pasajeros y siete tripulantes a bordo, cayó a las 15.12 hora local (las 17.12 en la Argentina) a unos seis kilómetros del aeropuerto de Pucallpa, luego de un intento de aterrizaje de emergencia a raíz de las malas condiciones climáticas.
De hecho, un funcionario de la torre de control del aeropuerto indicó que la aeronave estaba en fase de aproximación a la pista y que en ese momento se desencadenó una fuerte tormenta, con vientos sumamente violentos.
“El avión está totalmente destrozado”, dijo un cronista del Canal N, de Perú, que llegó al lugar de los hechos poco después del desastre. Medios informativos locales indicaron que el aparato, un Boeing 737, se partió en dos al precipitarse a tierra.
Otro periodista, de la cadena de radio local RPP, afirmó que el avión cayó en una zona pantanosa y boscosa y que grupos de socorro se encontraban ya en el lugar evacuando a los heridos. Añadió que se podían ver los cadáveres de las víctimas en un radio de unos 150 metros, entre ellos de bebes y niños, y que cerca de los restos de la cabina se veía el cadáver de una mujer, al parecer una azafata.
En una breve declaración desde el Palacio de Gobierno, el presidente peruano, Alejandro Toledo, lamentó anoche las decenas de muertes del accidente y señaló que su gobierno puso todos los medios a disposición de las tareas de rescate.
“Voy a monitorear muy de cerca [las operaciones de rescate]. Sólo pido coraje y solidaridad”, agregó Toledo.
Algunos de los 52 sobrevivientes lograron salir sin heridas de la aeronave. Uno de ellos, Tomás Ruiz, dijo a la prensa: “Parece que fue cuestión de clima. Faltando diez minutos para aterrizar en Pucallpa el avión comenzó a moverse demasiado, por cuestiones de tiempo”.
Otro sobreviviente, William Zea, que exhibía una mano ensangrentada y quemada, señaló: “El avión tuvo desperfectos y nos caímos; somos más de veinte los heridos, la mayoría tiene quemaduras y fracturas”. El hombre se encontraba con su esposa, que salió ilesa del accidente.
Anoche, familiares de las víctimas se habían dirigido a los aeropuertos de Lima, Pucallpa e Iquitos, donde se produjeron algunos momentos de alta tensión a raíz de la tragedia. Según los relatos de los sobrevivientes, en el avión de Tans también volaban extranjeros, pero hasta última hora no se había informado su procedencia.
Serie negra
Según la Aviation Safety Network, se trata del sexto accidente de la compañía Tans desde 1992. Los anteriores cinco dejaron en total 65 muertos, 46 de ellos en la más reciente tragedia, el 9 de enero de 2003, cuando un Fokker 28-1000 cayó en la norteña Chachapoyas. Pero además, el accidente de ayer es el quinto que involucra a aviones comerciales en lo que va del mes. Los cuatro anteriores dejaron en conjunto un saldo de 294 muertos y tres desaparecidos.
El martes 16, exactamente una semana antes del accidente del Boeing de Tans, un MD-82 de la empresa colombiana West Caribbean se estrelló en Venezuela cuando realizaba un vuelo de Panamá a Martinica. Los 160 ocupantes de la aeronave murieron.
Dos días antes de esa tragedia, un Boeing 737 de la aerolínea chipriota Helios se había estrellado cerca de Atenas, con un saldo de 121 muertos.
Días antes, el 6, un biturbohélice tunecino cayó en el Mediterráneo, cerca de Sicilia, lo que dejó 13 muertos y tres desaparecidos. Pero la serie negra había comenzado el 2 de este mes, cuando un Airbus A340 de Air France se salió de la pista en el aeropuerto de Toronto, en un accidente que no provocó víctimas gracias a la rápida evacuación de los 309 ocupantes de la aeronave.
Pesadilla en el Amazonas
- En 1989, en lo que fue considerada una verdadera odisea, 35 personas sobrevivieron, primero, al aterrizaje de emergencia de un Boeing 737 en la selva amazónica, en Brasil, y luego estuvieron dos días perdidos en la jungla hasta que fueron rescatados. Después de caminar durante largas horas, algunos tripulantes y pasajeros de un vuelo de la compañía Varig que partió el 4 de septiembre de ese año del pueblo de Marabá, con destino Belén, llegaron a la hacienda Crumaru, desde donde se comunicaron con las autoridades. El accidente, causado por un desperfecto eléctrico que provocó un aterrizaje forzoso, dejó ocho muertos.



