Chechenia: 6000 muertos por los bombardeos rusos
Moscú hizo un balance de la ofensiva iniciada en agosto.
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MOSCU.- Unos 6000 guerrilleros chechenos han muerto desde agosto último, cuando comenzó la ofensiva de Moscú, afirmó ayer uno de los principales jefes militares rusos, quien expresó que las operaciones en la república independentista estarán terminadas antes de fin de año.
El general Valeri Manilov, segundo jefe del Estado Mayor general de las fuerzas armadas, afirmó que el número de muertos aumentará tras los fuertes bombardeos sobre Grozny realizados en las últimas horas por la artillería y aviación federales, y que habrían asestado un "golpe decisivo" a la resistencia chechena.
Mumadi Saidayev, vocero del mando operativo checheno, reconoció que el último bombardeo ha sido "el más intenso" desde que se inició la ofensiva rusa, y que originó "centenares de víctimas y enormes destrucciones".
Las tropas federales, según Manilov, han tenido 305 soldados muertos y 863 heridos en combate. El ejército ruso, explicó, ha finalizado la "segunda fase" y ha pasado a la "tercera etapa", cuyo objetivo es la "eliminación definitiva de las bandas armadas, la restauración de los órganos de poder y la creación de condiciones que favorezcan el retorno de los refugiados".
Además, "no está previsto asaltar Grozny", aunque aseguró que "será liberada", de terroristas.
Mientras continuaba ayer el drama de los miles de refugiados chechenos que huyeron a la vecina república de Ingusetia, las autoridades rusas acusaron a otra república, Georgia, de permitir a los rebeldes chechenos instalar un centro de comunicaciones por satélite en su territorio y de apoyar económicamente a la guerrilla.
El diario Trud, que cita fuentes del Ministerio del Interior ruso, informa que esa instalación permitiría a los rebeldes restablecer el uso de teléfonos celulares y el acceso a Internet, bloqueados por las tropas rusas.
La salud de Yeltsin
Por su parte, el vocero del Kremlin rechazó las especulaciones según las cuales el presidente Boris Yeltsin no estaría realmente enfermo, como se afirmó anteayer, sino que sería una excusa para no firmar un tratado de unión con Bielorrusia -resistido por los reformistas- y dejar toda la responsabilidad por la guerra de Chechenia, criticada a nivel internacional, en hombros del primer ministro, Vladimir Putin.
Yeltsin permaneció ayer en su residencia de Gorki-9, en los alrededores de Moscú, adonde se había retirado para recuperarse de una "infección viral con bronquitis aguda".
"Se trata de un verdadero resfrío", subrayó un vocero del Kremlin. Agregó que los médicos no han prescripto ninguna "terapia especial" y que el presidente sigue atendiendo los asuntos del gobierno. Desmintió, además, que Yeltsin vaya a delegar su poder en Putin y convocar a elecciones anticipadas.
El mandatario ha padecido frecuentes problemas de salud, entre ellos, dos neumonías, una úlcera sangrante y varias infecciones respiratorias agudas desde que fue sometido a una peligrosa operación del corazón, hace tres años.




