Chile compró aviones caza a EE.UU.

Son diez aeronaves F-16; es la mayor adquisición de material bélico en 20 años en América latina
Son diez aeronaves F-16; es la mayor adquisición de material bélico en 20 años en América latina
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31 de enero de 2002  

SANTIAGO, Chile.- Desoyendo algunas criticas y peticiones para postergarla, incluso dentro de su coalición, el presidente Ricardo Lagos resolvió adquirir 10 modernos cazabombarderos norteamericanos F16 a un costo de 660 millones de dólares.

El mandatario se vio forzado a explicar las ventajas de su decisión, destacando que será compensada por inversiones industriales norteamericanas por el mismo monto de la compra. Una de las empresas que invertirá en Chile será la General Electric, que instalará finalmente aquí un centro mundial.

Al hacer el anuncio, de la mayor compra de material bélico que realiza un país latinoamericano en las últimas dos décadas, la ministra de Defensa, Michelle Bachelet, descartó una carrera armamentista en la región. Y para dar tranquilidad, llamó telefónicamente a sus colegas de la Argentina y Perú para informarles. A su vez, Lagos conversó con los presidentes de Brasil y Perú.

La compra se justificó en la necesidad de renovar la flota de la fuerza aérea, que dio de baja 19 aparatos A-47 y se propone desechar también otros A-47 y Mirage.

La decisión del gobierno implicó postergar el plan Tridente de la Armada para construir cuatro fragatas en Chile por un valor de US$ 950 millones. La postergación, dijo Bachelet, se debió a que comprometía recursos por 16 años, mientras que la compra de los aviones se hará a nueve años y con recursos que la institución percibe por las ventas de cobre.

Los que se oponían a la compra de los pertrechos militares sostienen que el momento que vive el país, con una recuperación económica lenta y una alta desocupación, aconsejaba la postergación. Lagos y los voceros oficiales destacaron que la inversión en nueve años equivale a lo que este año se dedicará a los planes de empleo, unos 700 millones de dólares.

Pero en los últimos días, cientos de trabajadores de planes de emergencia estatal, que concluyeron sus trabajos o que los perderán en marzo, han protestado contra el gobierno.

Si bien el oficialismo apoyó ampliamente la decisión presidencial, el analista en defensa Eduardo Santos dijo que hubiera sido preferible optar por una opción menos costosa, tal como debió hacerlo la armada cuando propuso su plan Tridente.

La oposición derechista respaldó la compra. El líder derechista Joaquín Lavín dijo que le corresponde a Lagos "conciliar las decisiones de seguridad nacional con los problemas sociales que hay en este momento" y que por algo tomó la decisión.

La Unión Demócrata Independiente, UDI, de Lavín, había pedido la postergación de la compra de aviones y privilegiar la construcción de fragatas por la ocupación de mano de obra que demandaría.

El ex comandante en jefe de la armada y actual senador UDI, Jorge Arancibia, reflejó al parecer la molestia de esa institución al señalar que fue "una resolución de tipo político, no de tipo técnico".

Para el gobierno, la compra de los aviones a Estados Unidos le reportará no sólo compensaciones por las inversiones industriales norteamericanas, sino posiblemente una mejor posición para un pronto acuerdo sobre un tratado de libre comercio, que deberá estar suscrito entre marzo y abril, según el negociador alterno, Ricardo Lagos Weber, hijo del presidente.

Jaunarena

  • El ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, recibió ayer al mediodía la llamada telefónica de su par de Chile, Michelle Bachelet, quien le ratificó que la compra de los 10 aviones F-16 para la fuerza aérea trasandina no debía considerarse el inicio de una carrera armamentista de parte de ese país. El ministro agradeció la deferencia del contacto directo.
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