Chile: para sumar apoyos, se fractura la Concertación

Ceden la presidencia de sus partidos dos líderes de la coalición
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31 de diciembre de 2009  

SANTIAGO, Chile.- Un nuevo episodio en la larga y sufrida crisis de la Concertación se abrió ayer con las renuncias indeclinables de los presidentes del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) y del Partido por la Democracia (PPD), a las que se podrían sumar hoy las de los máximos dirigentes de los otros dos aliados, la emblemática Democracia Cristiana (DC) y el aún más ortodoxo Partido Socialista (PS).

La salida de los jerarcas fue interpretada como un expresivo gesto para acercar al diputado independiente Marco Enríquez-Ominami a la alicaída campaña del candidato oficialista, Eduardo Frei, de cara al ballottage del 17 de enero próximo. También supone el inicio del desmembramiento definitivo de los históricos personeros de la coalición oficialista que ha gobernado Chile durante los últimos veinte años.

Quien abrió el fuego fue el senador y presidente del PRSD, José Antonio Gómez, que compitió por la candidatura presidencial del oficialismo con el propio Frei. Al presentar su renuncia, Gómez llamó directamente a Enríquez-Ominami a sumarse a la campaña. "Hoy es necesario que los progresistas se unan a la única candidatura que realmente representa el cambio y el progresismo en Chile, que es la de Frei. Es por ello que, atendiendo lo que Marco ha dicho en muchas oportunidades, de que él espera gestos de parte de la Concertación, he tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia del PRSD. Ahora, Marco no tiene ninguna excusa para no participar en el comando de Frei", dijo Gómez.

Pocas horas después, el presidente del PPD, Pepe Auth, también entregó a la mesa de su partido su renuncia indeclinable. "Queremos dar una señal inequívoca de la voluntad de renovación, queremos dar también una señal inequívoca de nuestra disposición de respaldo pleno a la decisión que tomó ayer Eduardo Frei en un sentido de ampliación de que él no es ya el candidato de la Concertación, sino de todo el progresismo y de todo el país. [...] Las responsabilidades son colectivas, no son individuales", explicó Auth.

Ahora sólo se mantienen dos de los presidentes de la agrupación, los inflexibles Camilo Escalona (PS) y Juan Carlos Latorre (DC). Ambos han manifestado su más absoluta negativa a renunciar a sus cargos, tal como había exigido Enríquez-Ominami luego de su derrota electoral en la primera vuelta. Pero ambos enfrentan distintos escenarios. Mientras la mesa directiva de la DC emitió un comunicado en el cual se aseguró que Latorre no dejará el liderazgo del partido, la vicepresidenta del PS, la senadora Isabel Allende, convocó a una reunión extraordinaria para hoy. "No podemos esperar. Ojalá las renuncias [de Escalona y Latorre] sean voluntarias", opinó Allende.

Aspiraciones en peligro

"Las renuncias son una tenue luz al final del túnel. Pero, a menos que también renuncien Latorre y Escalona, de poco ayudarán. La Concertación necesita demostrar que escuchó la voz de la gente. Hoy, la candidatura de Frei está en la sala de emergencia y las renuncias sólo equivalen a una disminución de la fiebre del paciente. Todavía está el problema del respirador artificial, el ataque cardíaco y las balas en el cuerpo. Es un paso en la dirección correcta, pero la coalición todavía está en peligro de muerte", comentó a LA NACION el analista político Patricio Navia.

De esta manera, la campaña para la segunda vuelta, que comenzará el lunes, enfrentará a un oficialismo completamente diezmado, sin haber conseguido su objetivo más caro: la adhesión pública de Enríquez-Ominami y el traspaso de buena parte del total de 1.400.000 votos (20,6%) que logró en diciembre.

Fuentes cercanas al diputado independiente dijeron que mantendrá su postura de "los cuatro presidentes o nada" y sus exigencias de proyectos legislativos, que difícilmente podrán ser cumplidas. "Quiero creer que no es demasiado tarde. Lo peor que le puede pasar a este país es llegar a ser gobernado por la derecha", dijo escuetamente el senador y padrastro del diputado, Carlos Ominami.

Eduardo Frei, por su parte, reaccionó con cautela ante los anuncios. "Así como ayer los presidentes de partido han respetado mi autonomía para tomar las decisiones del comando y de la campaña, y para mañana como presidente, también creo que les debo respeto a los partidos. Cada partido tiene su autonomía", dijo el ex mandatario, que el martes anunció que actuaría con absoluta independencia partidaria en su eventual gobierno.

La Concertación de Partidos por la Democracia, creada en 1988 para derrotar al general Augusto Pinochet en el plebiscito de ese año, se fue desmembrando paulatinamente desde los 17 partidos que originalmente la componían. Su última sangría mayúscula ocurrió a comienzos de año con la renuncia de diversos parlamentarios, entre ellos los senadores Alejandro Navarro y Adolfo Zaldívar, el diputado Marco Enríquez-Ominami y el ex ministro y embajador Jorge Arrate, que levantaron sus propias candidaturas presidenciales con las consecuencias ya conocidas.

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