
Claudio Hummes: un cardenal conciliador preocupado por la pérdida de fieles
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SAN PABLO.- Si se rompe la tradición y uno de los papables latinoamericanos, el cardenal brasileño Claudio Hummes, resulta elegido, no habrá misterio sobre cuál será su misión: "Dar respuesta a los progresos de las ciencias biológicas, enfrentar el avance de la pobreza y proseguir el diálogo con otras religiones".
Así definió Hummes, en estos días, el "nuevo tiempo" que se abre con la sucesión papal. Otra de sus preocupaciones principales será detener la pérdida de fieles de la Iglesia Católica ante el avance de otras religiones.
El arzobispo de San Pablo tiene 71 años y es hijo de inmigrantes alemanes. Además de hablar el idioma de sus padres y el portugués, domina el francés, el italiano, el español y el inglés. Es "gaúcho", como se les dice a los nacidos en el estado de Rio Grande do Sul.
Se convirtió en sacerdote franciscano en 1958 y fue presidente del Consejo Franciscano Latinoamericano. Es doctor en Filosofía y posee una especialización en Ecumenismo. Es sabido que Juan Pablo II lo apreciaba y le tenía un gran respeto intelectual, que lo llevó a hacerlo integrante de diez organismos de la Curia en el Vaticano.
Pero su historia está marcada principalmente por la misión que lo tuvo como obispo de Santo André, desde 1975. Allí, en plena dictadura, los movimientos sindicales intentaban hacer llegar sus reclamos a las patronales de las automotrices evitando la represión del régimen militar. Hummes protegía a los trabajadores y mediaba entre ellos, las compañías y el propio gobierno. Fue así como conoció a Luiz Inacio Lula da Silva y se transformó en uno de sus protectores. La referencia común sobre el cardenal Hummes es que es progresista en las cuestiones sociales, pero conservador en la doctrina.
Fue arzobispo en la capital de Ceará, Fortaleza, donde demostró una tendencia a la conciliación y la inclusión de otros movimientos católicos, como los carismáticos. En el contexto de una Iglesia politizada y de izquierda, como la que encontró en Fortaleza, demostró siempre un espíritu más comprensivo que de adhesión al discurso aguerrido. En 1998, cuando se retiró el famoso arzobispo de San Pablo, Paulo Evaristo Arns, Hummes fue elegido sucesor, tras lo cual, en 2001, fue nombrado cardenal. Entonces multiplicó la cantidad de parroquias para atraer más fieles, hoy tentados por el crecimiento de las religiones pentecostales.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva se vería beneficiado con la elección del cardenal Hummes gracias a cierta sintonía con él en el discurso social. El purpurado tiene también en común con otros dirigentes católicos de Rio Grande do Sul la defensa del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra y de la reforma agraria.
Más allá de su amistad con el presidente de Brasil, Hummes realizó duras críticas a la conducción del gobierno. "Lula tiene una gran preocupación social, pero le falta osadía", sentenció.
La Iglesia brasileña
La Iglesia Católica brasileña ha perdido, en beneficio de las religiones pentecostales y evangelistas, al menos un 10% de sus fieles en los últimos años, según calculan algunos de sus dirigentes. Es una Iglesia muy influida por la Teología de la Liberación, un movimiento que fue muy fuerte a partir de los años 60 y hoy sigue presente, aunque de forma más atenuada.
Actualmente, muestra un leve distanciamiento del gobierno de Lula da Silva. En un comunicado reciente, criticó el Area de Libre Comercio de las América (ALCA). "Amenaza con aumentar la sumisión de Brasil", destacó la institución.
73,9% Católicos
- En Brasil, el 73,9% de la población es católica, lo que representa aproximadamente 125 millones de personas. Eso convierte al país vecino en el de mayor población católica del mundo.



