
Clonaron una oveja que posee genes humanos
La técnica abaratará costos en la producción de ciertos medicamentos
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LONDRES (DPA).- Por segunda vez en poco tiempo, científicos de la firma PPL Therapeutics y del Instituto Roslin de Edimburgo, Escocia, anunciaron otro impresionante logro en ingeniería genética.
En este caso, se trata de la oveja Polly, el primer clon obtenido a partir de animales transgénicos, es decir, aquellos que, técnicas de laboratorio mediante, cuentan con genes extraños a su propia naturaleza (humanos, por ejemplo) en sus núcleos celulares.
Pero, además, para arribar a su objetivo, los investigadores utilizaron técnicas revolucionarias que permiten simplificar en un solo procedimiento la engorrosa tarea de obtener estos animales modificados, y su posterior clonación.
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Los seres transgénicos son un verdadero prodigio de la ingeniería genética. La soja transgénica, por ejemplo, contiene un gen que le da resistencia a cierto tipo de herbicidas capaces de acabar con las malezas indeseables que la rodean. Un animal a cuyo capital genético se le incorpora un gen humano, puede convertirse en un verdadero laboratorio de proteínas necesarias para paliar las penurias de aquellas personas que carecen naturalmente de ellas.
Los laboratorios prácticamente no pueden brindar una respuesta a quienes requieren este tipo de remedios, por una sencilla razón: las proteínas son moléculas muy grandes, casi imposibles de sintetizar por medios puramente químicos. Por lo tanto, quedan dos caminos: purificar la tan preciada sustancia a partir de compuestos humanos (sangre, por ejemplo), lo cual implica grandes riesgos sanitarios tales como las infecciones, o producirlas con la ayuda de los seres transgénicos.
Burlar el azar
Tal es el camino que eligió la empresa PPL Therapeutics. "Los escoceses poseen ovejas transgénicas a las que se les ha incorporado un gen humano con las instrucciones para fabricar la proteína Alfa-1-antitripsina. Dicha proteína es necesaria, por ejemplo, para el tratamiento de pacientes con fibrosis quística y está presente en la leche que se obtiene de estas ovejas", explicó a La Nación el doctor Lino Barañao, del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Hasta aquí todo parece un cuento de hadas, pero, ¿es realmente tan fácil obtener un animal de estas características?
"No, en absoluto -contestó Barañao-. Las complicaciones son tantas que una oveja transgénica podría tener un valor en el mercado de entre dos y tres millones de dólares. Y aún pagando ese precio, es dudoso que la PPL quisiera venderlas".
El investigador explicó que obtener una oveja productora de leche con proteínas humanas requiere de una serie de procedimientos con niveles de efectividad bajísimos, que fluctúan entre el 1 y el 3 por ciento. "Esto quiere decir que, en general, de cien intentos con mucha suerte se consiguen tres ovejas capaces de brindar la tan ansiada sustancia -dijo-. Y aún así, puede ocurrir que la cantidad de proteína sea insuficiente. Por ello, siempre se pensó que una solución para este problema era clonar animales indefinidamente a partir de uno de ellos, dueño de las características buscadas". En otras palabras, el éxito de los escoceses radica en haber dado un gigantesco paso para burlar los caprichos del azar.
Hace unos meses, la estrella fue la oveja Dolly. Con ella, los científicos demostraron que era posible clonar un ser tan complejo como un mamífero. Hoy, las primeras planas de los diarios están dedicadas a Polly, una oveja clonada a partir de un animal transgénico. Y, se sabe, un ser clonado es la copia exacta de su madre. Por lo tanto, desde ahora disminuirá enormemente el margen de error y la cantidad de intentos fallidos cuando se buscan ovejas productoras de leche con proteínas humanas.
Los biólogos creen que esta historia tendrá un final feliz. "Por empezar, los escoceses de la PPLTherapeutics verán reducidos sus costos a la hora de fabricar biofármacos. Y tal vez, en el futuro, también los remedios de este tipo serán accesibles para una mayor cantidad de personas", concluyó el doctor Barañao.


