Collor, a un paso del poder en Alagoas
Según las encuestas, el ex mandatario podría convertirse en gobernador del Estado
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SAN PABLO.- Fernando Collor de Mello, el innombrable, vuelve a la escena política brasileña. Diez años después de haber sido expulsado de la presidencia de Brasil mediante un impeachment , el ex presidente tiene posibilidades de ser elegido en octubre gobernador de su Estado, Alagoas, en el nordeste del país.
Empatado en primer lugar con Ronaldo Lessa, el actual gobernador, Collor tiene casi el 40% de los electores alagoanos de su lado. Ambos, como muestran las encuestas, dirimirán probablemente la pugna en una segunda vuelta. Si gana, Collor habrá conseguido rehabilitar su nombre frente a las instituciones, al menos formalmente, y volvería al cargo desde el cual saltó a la presidencia.
El vocero del ex presidente, Celio Gomes, le trasladó a su jefe una consulta de LA NACION:
-¿Cree que las heridas del proceso de impeachment ya se cerraron y hay espacio para su regreso?
Por teléfono desde el interior de Alagoas, Collor respondió:
-Más que heridas, lo que quedó es experiencia y madurez por el sufrimiento que pasé. Cometí errores, la mayoría de ellos producidos por el ímpetu de la juventud, que quiere resolver rápido las cosas.
El ex presidente cree que su error fue haberse relacionado mal con el Congreso: "Me decían que si quería quedarme tenía que tener una buena base de apoyo parlamentaria. Sólo que para eso tenía que atender continuamente pedidos de favores personales de diputados y senadores, y yo no tenía paciencia para eso".
Alagoas es un Estado conocido por muchos argentinos, que llegaban tras el paradisíaco nombre de Maceió, la capital. Este territorio bendecido por arenas blancas, palmeras y mar transparente, tiene indicadores sociales que quizás expliquen el posible retorno de Collor. El 47% de la población es analfabeto funcional -sólo sabe escribir su nombre-, apenas el 26% tiene más de 8 años de estudio y solamente el 30% de las casas posee red cloacal.
"Colloridos"
A los 53 años, Collor continúa mostrando la imagen jovial que lo llevó al poder. Cuando surgió como la respuesta al candidato Luiz Inácio Lula da Silva, que se postulaba por primera vez en 1989, el "huracán Collor" apareció de la nada con una brillante estrategia de marketing que lo mostraba voluntarioso, joven, apuesto, rico y deportista.
Cuando los escándalos comenzaron a destaparse, a partir de la denuncia de hermano, el ya fallecido Pedro Collor, se descubrió que se había creado un gigantesco esquema para extraer dinero de los empresarios brasileños, armado por su tesorero, Paulo César Farías, asesinado años después en Alagoas.
El fin de la historia es conocido: los brasileños salieron a las calles a pedir el fin del gobierno y se inició un proceso de enjuiciamiento en el Congreso, que lo condenó por "irregularidades en el ejercicio del cargo". La pena fue la imposibilidad de postularse a cualquier cargo por 10 años. Así, Collor se convirtió en un paria político; por ello se fue a vivir a Miami hasta 1998.
Diez años después, la situación permanece más o menos igual a nivel nacional, pero el nombre de Collor sobrevuela como el de un fantasma. El candidato Ciro Gomes, a quien sus adversarios llaman "el nuevo Collor", se rodeó de los colaboradores del ex presidente. Incluso el propio Collor le declaró su apoyo. Perjudicado por la adhesión, Gomes intentó despegarse: "Ese apoyo no lo quiero", afirmó.
Entre los colaboradores directos del candidato oficialista, José Serra, también hay un grupo de "colloridos", como se los conoce a los ex funcionarios de Collor. Hasta Lula recibió el apoyo de Itamar Franco, que fue el vicepresidente de Collor.
"Ahora tengo la posibilidad de volver a Alagoas", dijo Collor a LA NACION, por medio de su vocero. "El juicio de las urnas permitirá mi regreso, para que en 2006 o 2010 vuelva a ser presidente".
Si bien nunca recuperará la confianza de las elites, Collor comenzó a fortalecer las alianzas en su paupérrimo Estado. Con una ayuda de su propia estructura económica: el principal diario (Gazeta de Alagoas), un canal de TV y el mayor estadio para festivales pertenecen al grupo económico de su familia, las Organizaciones Arnón de Mello. En los Estados del interior continúan mandando las oligarquías locales, que cimentaron el poder en las últimas dos décadas monopolizando los medios de comunicación en cada uno de sus Estados. Y practicando lo que se conoce como clientelismo político, mediante la entrega de favores a cambio de votos. Por eso, las paredes ya aparecen pintadas anunciando que "Collor vuelve".





