La captura de Maduro dejó en evidencia que el régimen castrista mantenía relación directa con Miraflores
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La captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, no fue el único resultado de la inédita operación militar que Estados Unidos lanzó contra Venezuela el pasado 3 de enero. También confirmó lo que era un rumor insistente desde hace más de dos décadas: la fuerte presencia de miembros de las fuerzas de seguridad de Cuba en el país.
“Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, (...) perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior, a solicitud de órganos homólogos del país sudamericano”, informó el domingo el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel en un comunicado.
Horas después, el gobierno venezolano hizo lo propio y expresó sus condolencias a las autoridades cubanas por el asesinato de los “efectivos” de la isla.
En el comunicado, firmado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, se asegura que los uniformados cubanos “se encontraban en el país como parte de los convenios de cooperación y defensa mutua suscritos entre ambas naciones”.
Sin embargo, hasta ahora, de estos acuerdos no solo no se tenía conocimiento, sino que las autoridades de ambos países negaban la presencia de uniformados cubanos en territorio venezolano.
“No hay tropas cubanas en Venezuela. No hay tropas de seguridad de Cuba en Venezuela. Cuba no participa con tropas ni efectivos militares en operaciones militares o de seguridad en Venezuela”, afirmó en mayo de 2019 la entonces subdirectora general de la Dirección de Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Johana Tablada.
La muerte de los cubanos en Venezuela había sido anunciada por el presidente de EE.UU., Donald Trump.

“Muchos cubanos murieron ayer (por el sábado 3 de enero)”, dijo a los periodistas que lo acompañaban en el Air Force One de vuelta a Washington desde su residencia privada de Mar-A-Lago, en Florida.
Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró que los agentes caribeños formaban parte del aparato de seguridad de Maduro.
Desde el inicio
Las versiones que aseguraban que los guardaespaldas de Maduro no eran venezolanos no son nuevas y se remontan casi a la llegada del chavismo al poder.
“Ese escolta es cubano, al menos tiene acento cubano”. Expresiones como estas eran comunes entre los periodistas que cubrían los actos no solo de Maduro, sino también de su antecesor, el fallecido Hugo Chávez.
Chávez, consciente de esos rumores, se burló públicamente de ellos en más de una ocasión. “Los cubanos comenzaron a llegar como parte de un acuerdo político, económico y militar suscrito por Chávez con Fidel Castro”, aseguró a BBC Mundo el coronel retirado del ejército venezolano Antonio Guevara.

En el año 2000, ambos mandatarios suscribieron el llamado Convenio Integral de Cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela, mediante el cual la isla se comprometía a ofrecer “asistencia técnica” en distintas áreas a cambio de que le entregaran hasta 53.000 barriles diarios de petróleo.
Sin embargo, aparte se firmó otro acuerdo confidencial en materia de seguridad y defensa, aseguró a BBC Mundo un periodista venezolano especializado en temas militares, quien pidió reservar su identidad por razones de seguridad.
“Ese pacto establecía la presencia de militares cubanos en el primer anillo de seguridad del presidente venezolano”, señaló el comunicador.
“Y, por eso, desde tiempos de Chávez había un grupo de militares cubanos empotrado en la Guardia de Honor Presidencial (unidad responsable de la seguridad del presidente de Venezuela). El número de estos cubanos fue muy alto durante la época de Chávez, pero fue disminuyendo con Maduro, aunque Maduro nunca quiso desprenderse del todo de ellos”, remató.

Esta versión fue corroborada por Guevara, quien aseguró que la presencia de los efectivos cubanos dentro de los cuarteles fue una de las razones por las cuales parte del generalato venezolano intentó deponer a Chávez en abril de 2002.
“Una de las causas que desencadenaron los eventos del 11 de abril de 2002 fue la presencia de los cubanos dentro de la Fuerza Armada, lo cual implica una violación de nuestra soberanía”, aseveró el ahora analista en temas de seguridad y defensa.
En 2006, el tema volvió a la palestra cuando el general retirado Antonio Rivero, exjefe de Protección Civil, denunció la “inadecuada” presencia de cubanos en los cuarteles.
“La inclusión de militares cubanos está más allá de lo que debería ser permitido. Están en un área estratégica, dentro de la seguridad del Estado”, dijo.
Chávez negó la injerencia de oficiales cubanos en la institución armada y aseguró que la única intromisión fue la de los estadounidenses.
“Los yanquis sí mandaban aquí y tenían oficiales que mandaban en los componentes (militares)”, replicó en más de una ocasión.
Más allá de los cuarteles
El intento de derrocar a Chávez, no obstante, terminó facilitando la presencia cubana. “Después del 11 de abril de 2002, Chávez dejó de confiar plenamente en los militares venezolanos, y no solo entregó su seguridad a los cubanos, sino que también les permitió vigilar lo que ocurría en los cuarteles”, admitió un exalto funcionario chavista, en condición de anonimato.

“Los cubanos fueron muy hábiles a la hora de aprovechar los recelos de Chávez y llevaron adelante un proceso de penetración paulatino”, agregó el confidente.
Tras el fallido golpe, cientos de cubanos comenzaron a arribar a Venezuela para participar en los planes sociales como la Misión Robinson (programa de alfabetización) y Barrio Adentro (plan de salud).
“Entre los maestros, los médicos y los entrenadores deportivos llegaron muchos milicianos y miembros de la inteligencia cubana”, aseguró el exfuncionario. Una versión que Guevara confirmó.
“Los cubanos son buenos en el área de inteligencia. Las dictaduras se mantienen porque tienen aparatos de seguridad efectivos”, apuntó a BBC Mundo el comisario Iván Simonovis, exsecretario de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía Metropolitana de Caracas.
En los años siguientes, los efectivos caribeños no solo estaban en la Guardia Presidencial y en otras dependencias militares, sino que supervisaban los cambios en los registros y notarías, en el sistema de identificación y migración, y en las aduanas, por mencionar algunos.
Para 2007, había “30.000 cederristas” en el país, aseguró el entonces presidente de los Comités de Defensa de la Revolución cubana (CDR), Juan José Ravilero, en un acto donde estaba Chávez.
Los CDR son una controvertida red de organizaciones vecinales que tienen el objetivo de “ser los ojos y oídos de la Revolución”, y han sido acusados de perseguir a la disidencia.
Y aunque en los últimos años el número de agentes cubanos en Venezuela se ha ido reduciendo, su presencia en sectores sensibles se mantiene, de acuerdo con las fuentes consultadas.
“En 2016, yo era miembro del Consejo General de Policía y en una reunión había dos cubanos”, reveló a BBC Mundo Zair Mundaray, exdirector de Actuación Procesal del Ministerio Público venezolano.
“Recuerdo que le pregunté al ministro (Néstor) Reverol: ‘¿Quiénes son estos señores?’ Porque el Consejo General de Policía tiene por ley unos miembros y solo ellos pueden participar de sus reuniones, y él me respondió: ‘Unos hermanos cubanos que están designados para ayudarnos en tareas de seguridad’”, narró.
“Yo respondí: ‘No puedo participar en una reunión donde se van a tratar temas de la seguridad de mi país frente a extranjeros’”, remató.
En 2019, la agencia Reuters reveló que en 2008 las autoridades venezolanas y cubanas firmaron dos acuerdos confidenciales que le otorgaban a Cuba acceso a las fuerzas armadas y a los servicios de inteligencia de Venezuela.

Los pactos autorizaban a los funcionarios cubanos a entrenar a las tropas venezolanas, reestructurar las agencias de inteligencia y ayudar a construir un sistema de vigilancia interna centrado en el control del propio ejército venezolano.
La información fue negada desde La Habana.
“Rechazo categóricamente reiteradas y falsas acusaciones sobre militares cubanos que ‘entrenan’, ‘controlan’ o ‘intimidan’ en Venezuela”, escribió el canciller cubano Bruno Rodríguez.
Por el petróleo
“Hoy venezolanos y cubanos somos la misma nación. La unión nos ha hecho más fuerte”, declaró Chávez en 2007, dejando en claro la sólida alianza con la isla.
Sin embargo, mucho antes de que el teniente coronel llanero llegara al palacio presidencial de Miraflores, ya el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, había buscado acercarse a Caracas.
“Castro siempre tuvo a Venezuela entre ceja y ceja. Siempre fue ávido por el petróleo venezolano”, aseguró a BBC Mundo la analista Carmen Beatriz Fernández.
La profesora de la Universidad de Navarra (España) recordó que en 1959 el líder cubano cortejó al recién electo presidente venezolano, Rómulo Betancourt. No obstante, al ver rechazada su petición de ayuda económica, intentó derrocarlo y también a su sucesor, Raúl Leoni, pero volvió a ver una oportunidad en la década de 1990.
“Cuando Chávez sale de la cárcel en 1994, luego de intentar derrocar a Carlos Andrés Pérez, Castro lo recibió casi como un jefe de Estado y a partir de allí surgió ese romance entre ambos”, apuntó.
En similares términos se pronunció Guevara. “Fidel Castro tenía un proyecto político continental y Chávez el dinero del petróleo. Era una la alianza perfecta”, agregó.
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