
Compromiso de Barak y Arafat por la paz
Establecieron las bases para un acuerdo definitivo el año próximo, que llevará a la declaración de un Estado palestino.
1 minuto de lectura'
SHARM EL-SHEIKH, Egipto.- Israelíes y palestinos firmaron hoy una versión revisada del acuerdo de Wye Plantation que sienta las bases para las negociaciones que llevarán a un acuerdo definitivo de paz el año próximo.
El líder palestino, Yasser Arafat, y el primer ministro israelí, Ehud Barak, se reunieron en los primeros minutos de hoy, en un lujoso hotel del balneario Sharm el-Sheikh, para firmar la revisión del acuerdo de Wye Plantation de 1998, que revive las estancadas negociaciones entre las dos partes.
La secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright; el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el rey Abdullah II de Jordania actuaron como testigos en un salón repleto de dignatarios y engalanado con las banderas de Israel, Egipto, Jordania, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y los Estados Unidos.
Tras la firma, Arafat y Barak, muy sonrientes, se dieron la mano e intercambiaron unas breves palabras. Luego firmaron los documentos, como testigos, Mubarak, Abdullah y Albright.
El histórico pacto abre una nueva y ardua etapa que deberá conducir en un año a la firma de otro acuerdo sobre el ordenamiento político permanente en Cisjordania y Gaza.
Según el principal negociador palestino, Saeb Errekat, se establece que por un año, hasta septiembre del 2000, los palestinos no podrán proclamar en forma unilateral un Estado independiente en Cisjordania ni en Gaza. Como contrapartida, Israel no podrá alterar el status de los territorios ocupados.
El documento, oficialmente denominado "Memorandum sobre el calendario de aplicación de los compromisos pendientes de los acuerdos firmados y sobre la reanudación de las negociaciones sobre el status permanente", establece la transferencia al control palestino del 11 por ciento de Cisjordania, en tres fases que concluirán el 20 de enero del 2000.
Además está previsto que antes de que finalice este mes se negocie un ulterior retiro israelí. El primero se realizará en los próximos días.
Para el 13 de septiembre, el 7 por ciento del territorio cisjordano ocupado pasará al control civil palestino.
Al mismo tiempo, Israel deberá liberar a 200 detenidos políticos palestinos y el 8 de octubre a otros 150.
Según el ministro palestino Nabbil Shaat, se acordó un mecanismo que debería permitir en el futuro la liberación de más detenidos.
Israel también se comprometió a "abrir en los próximos dos meses dos corredores de tránsito seguro" para los palestinos entre Cisjordania y Gaza y ceder en su oposición al inicio de los trabajos para la construcción de un puerto en Gaza.
Los palestinos aceptaron, a su vez, una serie de condiciones referidas a la lucha contra el terrorismo y el secuestro de armas ilegales.
Las partes se comprometieron a hacer "un esfuerzo decisivo" para establecer antes del 15 de febrero un acuerdo marco sobre el tipo de solución a la que aspiran en las negociaciones sobre el status permanente de los territorios, el Estado palestino, el futuro de Jerusalén y el problema de los refugiados palestinos en distintos países.
Respecto de algunas de estas cuestiones -como el status de Jerusalén y el pedido de los refugiados de 1948 de retornar a sus casas en Israel-, existe en el ambiente del gobierno israelí un gran escepticismo.
Reacciones
En tanto, el acuerdo suscitó la previsible reacción negativa de la derecha israelí, en la oposición, cuyo líder, Ariel Sharon, juzgó como "un fracaso". Entre los palestinos, el pacto fue denunciado por líder religioso del movimiento integrista islámico Hamas, el jeque Ahmed Yassin, que reiteró que se trataba de una rendición humillante a imposiciones israelíes.
El presidente norteamericano, Bill Clinton, hizo un llamado al Congreso de su país para que apoye una ayuda económica de 1000 millones de dólares en favor de palestinos e israelíes. Por su parte, el mandatario francés, Jacques Chirac, y el primer ministro, Lionel Jospin, expresaron su alegría por la firma del compromiso, mientras que el canciller ruso, Igor Ivanov, se limitó a comentar que el acuerdo es "positivo".
Horas antes de la firma, la secretaria de Estado norteamericana protagonizó una maratón diplomática que la llevó al Líbano y a Siria.
En ambos países Albright obtuvo como respuesta que existe la voluntad de negociar, pero que Israel debe devolver las alturas del Golán (en el caso de Siria) y desocupar la llamada "franja de seguridad", una zona de 12 kilómetros de ancho que ocupa ilegalmente en el Líbano.


