
Condenan en España la intromisión en la vida privada
Un escándalo sexual involucra al director del diario El Mundo. El matutino denunció un complot de ex funcionarios del gobierno de González
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MADRID.- Hace ya tiempo que entre los periodistas se comentaba, con regocijo para algunos y simplemente repugnancia para otros (entre quienes nos incluimos), la existencia de un video casero que registraba una fiesta sexual con la participación del director del diario El Mundo, Pedro J. Ramírez. Todo quedaba ahí, arropado por los enterados de siempre que, aunque no lo hubieran visto, disfrutaban dando detalles escabrosos del "porno show" que les había contado alguien que a su vez había oído que otro decía que era cierto que...
La cosa no hubiera pasado a mayores si los odios o la admiración al profesional que dirige el matutino que mayor impacto ha causado en la prensa española de los últimos años, no se hubiesen convertido en objeto de denuncia judicial y en primera página de El Mundo. Un colega de ese diario nos dijo que era imprescindible detener el supuesto complot de ex funcionarios del equipo de gobierno de Felipe González, como Rafael Vera (ex secretario de Estado para la Seguridad, que niega su participación), quienes habrían urdido la trama con la connivencia de Exuperancia Rapú Muebake, detenida unos días por denuncia presentada por Pedro J. Ramírez. Exuperancia, protagonista morena del "show" junto al hombre blanco que sería Ramírez, ha recuperado su libertad la semana última. Ayer, la jueza Ana Revuelta, que la envió a prisión y la excarceló, ha dispuesto medidas de protección para la ciudadana de Guinea Ecuatorial que denunció a Vera como mandante y al ex gobernador civil de Guipúzcoa, José Ramón Goñi Tirapu, como la persona que le entregó los 340.000 dólares estipulados sobre un total de casi dos millones para que se filmara a escondidas la supuesta fiesta sexual en la que habría participado Pedro J. Ramírez. Según lo que dice El Mundo, el plan para desprestigiar a su director ha sido montado por ex responsables de la "guerra sucia" contra ETA, como Rafael Vera, que se enfrentan a la perspectiva de varios años de cárcel acusados de secuestros y unos 27 asesinatos. Buena parte de la investigación sobre estos grupos parapoliciales fue hecha por El Mundo.
Prácticamente todos los partidos políticos, la Conferencia Episcopal y la mayoría de los colegas responsables que adhieren a la vieja y manida frase de Voltaire: "No estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero daría mi vida por su derecho a decirlo", condenan la intromisión en la vida privada. Sea cierto o no el contenido del video, haberlo distribuido clandestinamente con el único objetivo de atacar a un periodista por lo que publica en el medio que dirige, no rebatiendo lo que dice sino apuntando bien abajo, ha sido censurado igualmente en las tertulias radiales.
Repercusiones en gráfica
Los diarios de hoy publican la información de la siguiente manera: ABC (monárquico) con el título: "El gobierno opta por el silencio y pide cautela a la prensa sobre el video de Pedro J. Ramírez". El País (liberal de izquierda): "El Mundo convierte en conspiración política la difusión de un video sexual sobre su director". Diario 16 (independiente de izquierda): "El PSOE niega toda relación con el video de Pedro J.". El Mundo, el afectado, da un mayor despliegue desde su página 6 a la 9 y comentarios de columnistas, subrayando la solidaridad ante el ataque a su director. Es probable que lo que dijo Joan Miguel Nadal (intendente de Convergencia i Unió de Tarragona) por Onda Cero, en un programa de Luis de Olmo, contenga la síntesis que corresponde a esta crónica que apesta: "Vamos a hablar de algo más serio".
El título de El País
MADRID (Especial).-Es un secreto a voces que la empresa editora de El País está enfrentada con la conducción de sus competidores de El Mundo, el diario que mayor impacto ha causado en el mercado periodístico español en los últimos años y responsable, al mismo tiempo, de que una considerable cantidad de lectores del primero emigrara a las páginas de su adversario.
¿Cómo trató El País el escándalo que compromete a su adversario? Tal vez, según los más perspicaces colegas españoles, con más placer que misericordia, con más disimulado regocijo que declarada repugnancia.
La crónica de El País, al que se considera más cerca del PSOE, blanco preferencial de El Mundo, es deliberadamente aséptica, despojada de adjetivos, profesionalmente impecable. Está hecha con un meticuloso cuidado de las palabras, como para que nadie pueda suponer mala intención en la divulgación de un episodio íntimo que pone en apuros a su enemigo. Pero esa presunta intención se traiciona en su título, donde El País (o los editores de El País) dicen lo que verdaderamente quieren decir de El Mundo: el colega madrileño arriesga la teoría de que "El Mundo convierte en conspiración política la difusión de un video sexual de su director". Lo demás, crónica pura.
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