
Condit y un misterio que recrea la atracción por el escándalo
Los medios reflejan el creciente interés y también la sospecha de los norteamericanos
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WASHINGTON.- Gloria Allred, conductora de un programa de radio de Los Angeles, recibió suficientes llamadas sobre el caso de la pasante desaparecida Chandra Levy como para concluir que "se está desarrollando una adicción en el público norteamericano, la gente necesita estar al tanto del último detalle".
Las mediciones de la empresa Gallup coinciden: el 63 por ciento de los encuestados dijo seguir las novedades del caso muy de cerca. Sólo el 15 por ciento del público se declaró desinteresado con la historia de una pasante de California que hasta el momento de su desaparición tenía una relación extramatrimonial con el representante demócrata Gary Condit.
En un sentido, no es una historia más que envuelve sexo, mentiras y políticos, porque tiene un elemento distintivo: puede despertar sospechas sobre Condit que van más allá de una relación extramatrimonial, un pecado no tan inusual en Washington.
Hasta ahora, no existe ningún elemento que vincule al representante con un crimen, sino una desconfianza alimentada por la resistencia que mostró para admitir su affaire con Levy ante la policía, que lo interrogó tres veces hasta que finalmente obtuvo su confesión.
Ahora, el 50 por ciento de la opinión pública cree posible que Condit esté de alguna manera vinculado con la desaparición de la pasante de 24 años y el ángulo principal de la cobertura periodística del caso gira alrededor de la vida privada del representante (¿Cuántas amantes tenía Condit?, se preguntan los tabloides, que siguen sumando).
"Tenemos una historia fascinante y legítima sobre una desaparición, pero lo que le da cobertura las 24 horas y un lugar prominente en los medios es que involucra a un miembro del Congreso", dijo Gay Talese, escritor y ex periodista de The New York Times.
Apetito insaciable
De hecho, en los Estados Unidos están pendientes de solución 3500 casos de personas desaparecidas, 140 sólo en Washington. Pero la televisión, la radio y los diarios sólo se ocupan de Levy, aunque son muy pocas las novedades importantes del caso que surgieron desde que desapareció sin dejar rastro el 30 de abril (la única gran noticia en doce semanas fue la confirmación de que Condit, un hombre de 53 años, casado y con dos hijos, había confesado el affaire ). "Este caso toca, una vez más, el tema del adulterio, al cual nunca le falta atractivo. Este es un país puritano que tiene, por un lado, una tradición de desprecio por las vidas de gente con manchas y, por otro lado, un apetito insaciable por los escándalos sexuales", opinó Talese.
Durante la mayor parte del siglo XX, las relaciones extramatrimoniales de los políticos estuvieron fuera del radar de los medios. Las sospechas sobre los presidentes Franklin Roosevelt, Dwight Eisenhower y John Kennedy nunca fueron investigadas ni publicadas durante sus respectivos mandatos.
Pero luego estallarían los escándalos con polleras que afectaron -entre otros muchos- al senador Ted Kennedy, al candidato Gary Hart y a Bill Clinton. En los tres casos el detonante último de la cobertura periodística fue algo más que la infidelidad (la acompañante de Kennedy murió ahogada, Hart desafió a los periodistas a que le encontraran una amante, y Clinton fue enjuiciado por mentir bajo juramento).
La experiencia en los Estados Unidos muestra que una investigación judicial o criminal abre por completo las puertas de la vida privada a los medios, que encuentran una finalidad legítima para perseguir la historia de la cual terminan por salir al público hasta los más íntimos detalles, como le sucedió a Clinton.
Ahora también es común que a un aspirante a la Casa Blanca le pregunten si ha sido fiel en su matrimonio, algo casi impensable en la Argentina. La vida privada forma parte del examen detallado al cual somete la prensa a los candidatos, aunque en menor medida para las candidatas mujeres políticas, que hasta ahora nunca se vieron involucradas en un escándalo sexual.
Según Norman Ornstein, del American Enterprise Institute, los políticos en los Estados Unidos se han convertido en celebridades del mundo de los medios. "Los escándalos sexuales de las estrellas de cine o de rock siempre fueron grandes historias para los tabloides, ahora pasa lo mismo con los políticos", dijo a La Nación .
Para los políticos, fijar la fidelidad como requisito para preservar un puesto es un camino peligroso, como quedó demostrado con el caso del republicano Newt Gingrich, que de tanto levantar el dedo en contra de Clinton terminó hundido cuando se conoció su relación con una empleada de su despacho.


