Coronavirus: el juego geopolítico que rodea a la vacuna rusa

El presidente ruso, Vladimir Putin.
El presidente ruso, Vladimir Putin. Fuente: AFP
Luisa Corradini
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11 de agosto de 2020  • 19:02

PARÍS.- Para Vladimir Putin , Rusia ganó la carrera mundial contra la pandemia de coronavirus , tras aprobar la primera vacuna contra el Covid-19, que será comercializada a partir de enero. El anuncio del presidente ruso fue recibido con escepticismo e inquietud por las autoridades mundiales de salud y la comunidad científica , pues la molécula aún no ha pasado por todos los ensayos clínicos necesarios.

"Esta mañana, por primera vez en el mundo, fue aprobada una vacuna contra el nuevo coronavirus", declaró Putin. "Sé que es bastante eficaz y que confiere una inmunidad durable", agregó. El presidente ruso precisó que la vacuna había pasado con éxito la totalidad de los tests necesarios y que una de sus hijas ya la había recibido.

El anuncio del Kremlin se produce en el marco de una pulseada internacional entre Estados Unidos , China y Rusia para demostrar quién ocupará el primer puesto en la solución de la pandemia. Donald Trump y Xi Jinping invirtieron miles de millones de dólares en la búsqueda de una vacuna, mientras Moscú intenta obtener el triunfo por otros medios.

Ironizando sobre la "victoria" reivindicada hoy apresuradamente por el Kremlin, el politólogo Ian Bremmer, presidente del Eurasia Group, consideró en Twitter que el método utilizado por Putin "ayuda a comprender la razón del colapso de la Unión Soviética".

La vacuna rusa, cuyos responsables, así como el Kremlin, anuncian como inminente desde hace varios meses, fue bautizada Sputnik V (V, como vacuna), en referencia al satélite soviético, primer artefacto espacial puesto en órbita, indicó el presidente del fondo soberano que financia su desarrollo, Kirill Dimitriev. El empresario agregó que la producción industrial debe comenzar en septiembre y que 1000 millones de dosis ya fueron reservadas por unos 20 países.

El anuncio de Putin se produce, sin embargo, antes de que los ensayos hayan concluido y cuando la fase 3, que se realiza en miles de personas y es esencial para la validación científica de una vacuna, recién comenzará hoy. Para los observadores, el apresuramiento del anuncio y de todo el proceso solo puede ser calificado de "operación de propaganda".

Otros cinco laboratorios en todo el mundo se encuentran en la misma etapa de ensayos: uno en Gran Bretaña , otro en Estados Unidos, dos en China y el quinto en Alemania , sin contar con un centenar de proyectos en todo el mundo.

El jefe del Kremlin anunció que la vacunación se haría en forma voluntaria. Por su parte, el ministro de Salud Pública, Mikhail Murashko, ratificó informaciones ya conocidas, según las cuales la vacuna será producida por el Centro Gamaleya de Epidemiología y Microbiología, donde fue desarrollada en colaboración con el Ministerio de Defensa y con la sociedad Binnopharm.

Desde que, en las últimas semanas, Rusia comenzó su campaña de comunicación en torno a su vacuna, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre la necesidad de respetar los protocolos y reglamentaciones en vigor para su desarrollo. La organización con sede en Ginebra reaccionó ayer con prudencia al anuncio de Putin, y recordó que la "precalificación" y la homologación de una vacuna están sometidas a procedimientos "rigurosos".

Reservas de científicos rusos

Incluso la Asociación de Organizaciones de Investigación Clínica, que reúne empresas farmacológicas rusas y estructuras de investigación, emitió ayer sus reservas ante la vacuna rusa. La institución indicó que no fue sometida a los tests necesarios y, por esa razón, habría solicitado al Ministerio de Salud Pública ruso que atrasara su aprobación oficial.

"La observación no fue tenida en cuenta por el Ministerio de Salud Pública", aseguró el sitio de información Meduza.

Las mismas dudas sobre "la calidad, la eficacia y la seguridad" de la vacuna rusa fueron expresadas por el Ministerio de Salud Pública alemán.

"No hay ningún dato conocido sobre su calidad, su eficacia y su seguridad" , declaró una vocera del ministerio, y recordó que en el seno de la Unión Europea (UE) "la seguridad de los pacientes es la prioridad absoluta".

Sputnik V es una vacuna a vector viral. Es decir que utiliza como soporte otro virus que fue transformado y adaptado para combatir el Covid-19. La vacuna rusa utiliza el adenovirus, una tecnología también escogida por la Universidad de Oxford, cuya vacuna también se encuentra en fase 3.

"El peligro de apresurarse a distribuir una vacuna reside en que no hay tiempo suficiente para estudiar sus efectos secundarios. Por ejemplo, en vez de inmunizar contra el virus, puede acelerar sus efectos negativos en el organismo. O puede provocar con el tiempo otro tipo de enfermedades", advierte Keith Neal, epidemiólogo de la universidad británica de Nottingham.

A mediados de julio, los servicios de inteligencia británicos, canadienses y estadounidenses habían acusado a sus homólogos rusos de intentar piratear varios centros de investigación que trabajan sobre vacunas de Covid-19.

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