Coronavirus: violentos estallidos en toda Italia contra los nuevos cierres

Oficiales de policía italianos chocan con activistas del partido de extrema derecha Forza Nuova durante una protesta contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en la Piazza del Popolo, en Roma, Italia, el 24 de octubre de 2020
Oficiales de policía italianos chocan con activistas del partido de extrema derecha Forza Nuova durante una protesta contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en la Piazza del Popolo, en Roma, Italia, el 24 de octubre de 2020 Fuente: AFP
Elisabetta Piqué
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27 de octubre de 2020  • 11:50

ROMA.- La segunda ola no es como la primera. La semi-cuarentena anunciada el domingo pasado por el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, para frenar un contagio que está peligrosamente llenando hospitales y terapias intensivas de toda Italia, desató la rabia por una situación económica cada vez más catastrófica y violentas protestas, de norte a sur, contra los nuevos cierres.

Si ya había habido en los últimos días manifestaciones, algunas pacíficas y otras con choques con la policía por toques de queda ya vigentes en Nápoles y en Roma, anoche fue Turín, ciudad del noroeste, el epicentro de nuevas protestas, que incluyeron devastación, bombas molotov y saqueos de tiendas de lujo del centro. Un Apple Store y una boutique de Gucci, entre otras, fueron asaltadas, con sus vidrieras destrozadas y se dieron escenas de guerrilla urbana en vía Roma, la calle del shopping de Turín y en la central plaza Castello, donde hubo también sirenas y gases lacrimógenos. Entre los manifestantes que gritaban "¡Libertad!" se infiltraron, al parecer, los denominados "black-bloc", anarquistas, barrabravas y grupos neofascistas, que se enfrentaron violentamente con las fuerzas del orden.

Escenas similares se dieron también en Milán, donde hubo protestas en las afueras de la sede de la región, cerca de la estación central, de nuevo en Nápoles y hasta en la ciudad de Catania, en Sicilia, al sur.

Agentes de la policía italianos utilizan un cañón de agua durante una protesta de activistas de extrema derecha contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020
Agentes de la policía italianos utilizan un cañón de agua durante una protesta de activistas de extrema derecha contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020 Fuente: AFP

La rebelión se debe a las nuevas restricciones implementadas por el gobierno, que significaron desde el lunes el cierre a las 18 de todos los restaurantes, bares, heladerías y confiterías; y, además, el cierre de gimnasios, cines, teatros, sala de juegos, al menos hasta el próximo 24 de noviembre. Medidas que se sumaron a toques de queda implementados ya en las principales ciudades -de 23 o 24 hasta las 5 de la mañana-, que enfurecieron no solo a dueños de restaurantes y demás comercios, desesperados por la falta de ingresos y que ya no saben cómo hacer para sobrevivir, sino también al denominado "pueblo de la movida", es decir, a los jóvenes que suelen pasar la noche de bar en bar.

En realidad, en el Ministerio del Interior ya sabían desde hace meses que en Italia, país que ya se encontraba en una difícil situación económica antes de la pandemia, iba a darse un "otoño caliente" lleno de tensiones sociales, fruto del golpe económico que significó la primera ola del coronavirus. Pero no esperaban este "efecto dominó", con semejante salto de calidad de las protestas, después de una difusión viral de rabia y violencia, que algunos hasta compararon a la del movimiento de los "chalecos amarillos" franceses.

"Es normal que la olla que está hirviendo salte, es una locura cerrar de nuevo todo de esta manera, la gente se muere de hambre, es ridículo que no lo entienda este gobierno", comentó a LA NACIÓN Angelo, dueño de un bar cercano a la Piazza Farnese de esta capital, que aparece cada vez más vacía y desolada, porque ha vuelto el miedo en las familias, a quienes les piden no moverse si no es realmente necesario.

El gobierno de Conte, que el domingo al anunciar las nuevas medidas explicó que todo era para evitar una cuarentena total, consciente de una situación al rojo vivo, aprobó un paquete de medidas económicas para ayudar a quienes resultan penalizados por los cierres. Y advirtió que no va a dar marcha atrás. "La idea es reducir los momentos de encuentro y sobre todo el uso de los medios públicos, por eso decidimos limitar el horario de bares y restaurantes", explicó.

Un bombero italiano apaga un contenedor de basura en llamas durante una protesta de activistas de extrema derecha contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020
Un bombero italiano apaga un contenedor de basura en llamas durante una protesta de activistas de extrema derecha contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020 Fuente: AFP

Pero los cuestionamientos crecen, muchos gobernadores piden revisar las nuevas normas y el ex primer ministro, Matteo Renzi, cuya fuerza, Italia Viva, sostiene a la alianza de gobierno, directamente reclamó una marcha atrás. Algo que fue considerado "totalmente irresponsable" por el líder del Partido Democrático, Nicola Zingaretti.

"Cerrando restaurantes a las 18 y cerrando los lugares de cultura no disminuyen los contagiados, sino que aumentan los desocupados", insistió hoy Renzi, volviendo al ataque de un gobierno que aparece cada vez más débil.

Mientras un estudio de Censis y Confimprese estimó que una cuarentena en Navidad significaría perder consumos por 25.000 millones de euros, crecía la alarma por el crecimiento exponencial de los contagios, que hoy alcanzó un nuevo récord con casi 22.000 casos en las últimas 24 horas y 221 muertos, cifra que no se daba desde el 15 de mayo.

Walter Ricciardi, profesor de Higiene en la Universidad Católica y consejero del ministro de Salud, reclamó cuarentenas totales para Milán y Nápoles, ciudades especialmente afectadas por la segunda ola.

"En Milán y Nápoles uno puede contagiarse de Covid entrando a un bar, a un restaurante, tomando un autobús. Estar en contacto estrecho con alguien positivo es facilísimo porque el virus circula muchísimo. En estas áreas el confinamiento es necesario, en otras, no", consideró. "Hay áreas del país donde la transmisión es exponencial -agregó- y las últimas restricciones adoptadas, que pueden ser eficaces en el resto del territorio, en esas zonas no son suficientes para detener el contagio".

Agentes de la policía italiana detienen a un activista de extrema derecha durante una protesta contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020
Agentes de la policía italiana detienen a un activista de extrema derecha durante una protesta contra las medidas de restricción del gobierno para frenar la propagación del coronavirus, en el centro de Turín, el 26 de octubre de 2020 Fuente: AFP

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