
Cumbre urgente de Bush, Blair y Aznar
Se reúnen en las islas Azores para decidir si tiene sentido seguir negociando en la ONU
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WASHINGTON.- En una cumbre convocada de urgencia para mañana, en una isla en medio del Atlántico, los líderes de Estados Unidos, George W. Bush; de Gran Bretaña, Tony Blair, y de España, José María Aznar, decidirán si vale la pena hacer un último intento para buscar el respaldo de las Naciones Unidas o si ya es hora de acabar con la vía diplomática y lanzar un ataque militar contra Irak.
Los mandatarios volarán mañana a las islas Azores, ubicada a 1440 kilómetros de la costa europea y a 3680 kilómetros de la costa este de Estados Unidos, para una reunión de un día, en momentos en que su propuesta para autorizar el uso de la fuerza en Irak no logra apoyo en el Consejo de Seguridad.
"El presidente Bush está todavía comprometido con este proceso diplomático y con empujar una resolución en las Naciones Unidas. Veremos si esto puede ser hecho o no", dijo el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer, al anunciar la reunión en las islas Azores.
La convocatoria a la cumbre se produjo después de que fracasaron los intentos de Bush de convencer a varios de los países que aún no decidieron cómo votarán en el Consejo de Seguridad, en el debate sobre el uso de la fuerza contra Irak. De los 15 miembros del Consejo, la propuesta de ultimátum sólo cuenta con el apoyo de cuatro países.
En el Golfo Pérsico, los movimientos de tropas de los Estados Unidos y británicas se intensificaron durante las últimas horas, como un indicio de que el ataque podría ser tan solo cuestión de días.
Las fuerzas estadounidenses preparadas para la guerra llegan a 380.000 efectivos, dijo ayer el general Stanley McChrystal, subdirector de operaciones del Estado Mayor del ejército, al sumar los soldados desplegados en la región y los que esperan en este país y en bases de Europa para incorporarse a las operaciones.
Una fuente de la administración republicana dijo ayer que la cumbre de Bush, Blair y Aznar será un encuentro simbólico para mostrar que se está haciendo todo lo posible por evitar la guerra, pero que el camino militar parece hoy inevitable.
La titular del Consejo Nacional de Seguridad, Condoleezza Rice, una de las más influyentes funcionarias con acceso directo al Salón Oval de la Casa Blanca, describió la cumbre como “una oportunidad para pensar los caminos en los cuales se puede alcanzar una conclusión en las Naciones Unidas”. Rice insistió en que el régimen de Saddam ya tuvo su chance final para desarmar sus arsenales de armas de destrucción masiva, frente a lo cual no habría por qué darle una nueva oportunidad.
El secretario de Estado, Colin Powell, había dicho anteayer en el Congreso que todas las opciones seguían abiertas para el gobierno de los Estados Unidos, y que entre ellas estaba la de ir a un conflicto bélico sin el consentimiento de las Naciones Unidas.
Los dispuestos
La cumbre de mañana puede ser interpretada como un esfuerzo del presidente Bush para fortalecer la coalición de los “dispuestos”, que lidera Estados Unidos e integran Gran Bretaña y España, en momentos en que los gobiernos de estos dos países están recibiendo severas críticas domésticas –e incluso en sus propios partidos– por su involucramiento en una guerra.
El más débil de los tres es el primer ministro británico, Tony Blair, que está inmerso en una profunda crisis de confianza en su propio partido, el Laborista. Gran Bretaña ya tiene en el Golfo Pérsico 25.000 soldados, parte de la flota real y 100 aviones de combates y helicópteros. Su compromiso con Estados Unidos es aportar 15.000 efectivos más para la guerra.
El presidente de Francia, Jacques Chirac, llamó ayer a Blair para proponerle “trabajar juntos sobre el desarme de Irak en la lógica de la resolución 1441”, después que las relaciones entre ambos gobiernos habían alcanzado un elevado nivel de deterioro.
Francia es el principal país opositor a una resolución en las Naciones Unidas que autorice el uso de la fuerza contra Irak, si antes no se extiende el plazo a los inspectores para que traten de lograr un desarme del régimen de Saddam por la vía pacífica. A la postura francesa se suman Alemania, Rusia y China.
Chirac le reiteró a Blair que Francia rechaza un “ultimátum que hace automático el recurso de la fuerza militar”, dijo ayer el Palacio del Elíseo, después de la conversación telefónica de los dos mandatarios.
Un día antes de la cumbre entre Bush, Blair y Aznar, miles de manifestantes en contra de la guerra volverán a ganar las calles en grandes ciudades y pequeños pueblos de Estados Unidos y de otras partes del mundo. En Washington se esperan hoy miles de manifestantes, en una marcha planificada entre el obelisco y la Casa Blanca.
Ultimo esfuerzo
El gobierno norteamericano considera que la reunión de los mandatarios en Azores es “un esfuerzo por hallar el último poco de diplomacia” en la crisis iraquí. “Todavía estamos buscando la votación la semana próxima. No hemos dicho qué fecha”, señaló Fleischer, vocero de la Casa Blanca.
Fuentes de la administración republicana insistieron ayer en que Bush, Blair y Aznar no discutirán estrategias militares, pero admitieron que podría tratar el futuro escenario de Irak de posguerra, con un nuevo gobierno que reemplace al régimen de Saddam Hussein y sus implicancias en el Medio Oriente.
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