
De Chile a Polinesia, en una balsa de cañas
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SANTIAGO, Chile (Reuters).- Un aventurero español y su tripulación desembarcaron anteayer en la Polinesia francesa, tras un difícil viaje a través del océano Pacífico en una endeble canoa de cañas comida por los moluscos.
Kitin Muñoz (40 años), ex miembro de una unidad de elite de la armada española, fue recibido como un héroe por los habitantes de Nuku Hiva, parte de las islas Marquesas, cuando su bote, el Mata Rangi II, llegó a esas remotas islas, dijo un oficial chileno. Unos 2000 isleños vieron a Muñoz y a su tripulación de siete hombres ingresar en sus costas, totalmente agotados, 88 días después de haber zarpado del puerto chileno de Arica, en una misión descripta como "científica y de fraternidad".
"Muñoz y su tripulación llegaron sanos y salvos, pero sólo con la mitad del bote", dijo Luis Mendoza, vocero del gobierno municipal de Arica. Los navegantes debieron abandonar media nave, de 29 metros -hecha de cañas del lago Titicaca, entre Perú y Bolivia- en altamar, debido a que los moluscos se la habían ido comiendo. "Fueron ingiriendo las cañas y las cuerdas que los ataban, atrayendo a pequeños peces y, en consecuencia, también a los tiburones, lo que hizo todo más peligroso", dijo Mendoza. Muñoz y su tripulación decidieron cortar la mitad del bote en medio del océano, ante el peligro de, directamente, perder todo.
En un principio, Muñoz había planeado dirigirse a la Micronesia, 13.630 kilómetros al oeste de Chile, y desde ahí a Taiwan o Japón. El español ya había intentado en 1997 navegar alrededor del mundo en una nave similar.




