
Descabezan uno de los clanes más peligrosos de la camorra
La policía italiana detuvo en 24 horas a los tres hermanos y capos de la familia Russo
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ROMA.– El clan Russo, uno de los más peligrosos y despiadados de la camorra (la mafia napolitana), quedó ayer descabezado después de un nuevo y exitoso operativo de la policía antimafia. Apenas 24 horas después del arresto de Salvatore Russo, ayer les tocó el turno a sus hermanos Pasquale, de 62 años y capo histórico del clan, y de Carmine, de 47.
Condenado a cadena perpetua por varios homicidios y por asociación para delinquir de tipo mafioso, Pasquale se encontraba prófugo desde 1993 y estaba en la lista de los diez prófugos más peligrosos de Italia, al igual que su hermano Salvatore.
Más allá del durísimo revés para la camorra en tiempo récord, aún falta mucho para derrotar a la mafia napolitana: la policía se concentra ahora en Michele Zagaria y Antonio Iovine, dos grandes capos de los Casalesi que siguen prófugos.
Pasquale y Carmine Russo, que estaban escondidos en una vivienda de Sperone, localidad de Avellino, al este de Nápoles, fueron arrestados en un operativo que tuvo lugar ayer poco después de las dos de la madrugada. Fue el miedo que les provocó la noticia del arresto de su hermano Salvatore, el día antes, lo que los traicionó: la policía interceptó una llamada que fue clave para ubicar su escondite.
Los dos hermanos dormían en habitaciones separadas de una casona que quedaba en la parte de atrás de una panadería. Sobre la mesita de luz de Pasquale, indiscutido capo del clan, la policía halló, curiosamente, un libro titulado La Camorra, escrito por el periodista napolitano Gigi Di Fiore, una pistola Beretta calibre 9x21 y dos cargadores. Además, en el escondite había varios aparatos hi-tech, como un escáner de última generación para interceptar conversaciones telefónicas de las fuerzas del orden, un relevador GPS de microespías, una peluca, dos walkie-talkies e incluso visores con infrarrojos para controlar el espacio externo de noche.
Como buen capo, antes de ser llevado esposado por los carabineros, Pasquale hizo un último pedido: poder llevarse su bastón y su coppola (el sombrero típico de los mafiosos sicilianos). El mismo pedido lo había hecho en su momento su padrino espiritual, el famoso capo de la camorra Carmine Alfieri, que después se convirtió en un pentito, es decir, un colaborador de justicia.
"Se trata de dos operaciones magistrales, que demuestran cómo los capos prefieren vivir como topos en su territorio porque gozan de omertá [silencio mafioso]", dijo Giovandomenico Lepore, el jefe de la fiscalía de Nápoles responsable de la captura.
Red de extorsiones
Según explicaron los investigadores, el clan Russo había montado una amplia red de extorsiones en la zona de Nola. Todo lo que ganaban con el pizzo, la extorsión mafiosa, lo reinvertían en actividades económicas e inmobiliarias: un verdadero holding de empresas, modelo muy parecido al creado por las familias de los Casalesi. Los Russo, además, estaban conectados con otros grupos mafiosos de la provincia de Nápoles y estaban entre los referentes en la zona de Cosa Nostra, la mafia siciliana.
Por segundo día consecutivo, el ministro del Interior, Roberto Maroni, expresó gran satisfacción por el nuevo golpe contra la camorra. "Ahora el círculo se está estrechando en torno a los últimos dos superfugitivos de la camorra, Zagaria e Iovine", señaló.
Maroni se refirió a los mencionados Michele Zagaria y Antonio Iovine, que se encuentran en la lista de los 30 criminales más buscados del país, y que siguen en libertad pese a que en los últimos meses la policía anticamorra logró arrestar a varios miembros de estas familias.
Más allá de la euforia del gobierno por el exitoso operativo contra la camorra, Lepore, el jefe de la fiscalía de Nápoles, manifestó su preocupación por la falta de recursos en la lucha contra la poderosa mafia napolitana. "Les dije a Maroni y a Alfano [Angelino, el ministro de Justicia] que necesitamos más medios", dijo, al destacar que si los Russo lograron escapar de la justicia durante tantos años también fue gracias a la tecnología que utilizaban.
Lepore también destacó que para poder seguir luchando contra la camorra son fundamentales las interceptaciones telefónicas, que podrían sufrir severas limitaciones si prospera una ley del gobierno de Silvio Berlusconi.






