Desventuras de argentinos por el huracán Wilma
Por Dolores Tereso De la Redacción de LA NACION
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Viajaron a la Riviera Maya (México) en busca de sol, playas paradisíacas y la calma de las aguas del Caribe. Terminaron encerrados en una habitación de hotel, con colchones que protegen las ventanas, rodeados de botellas de agua y provisiones de comida, a la espera de que la peor tormenta jamás registrada en el Atlántico azote hoy la costa mexicana.
“Construimos un búnker en la habitación”, contó ayer a LA NACION, desde Playa del Carmen, Adrián Vives, que, junto con su esposa, Carolina Toyos, llegó a esa ciudad mexicana el domingo pasado para pasar su luna de miel. Cuando oyeron que el huracán Wilma comenzaba a acercarse peligrosamente a la costa, intentaron volver a Buenos Aires, pero no consiguieron pasajes.
Esta pareja de argentinos se sumó a los miles de turistas que se encuentran en los alrededores de Cancún y que ayer intentaban escapar o protegerse del embate del poderoso huracán, que en las primeras horas de hoy llegará a la costa de México, para luego dirigirse a Florida. Aunque algo debilitado, el ciclón seguía siendo anoche un peligroso huracán de categoría 4, con vientos de hasta 230 kilómetros por hora.
Vives contó que ayer ya se sentía la cercanía del Wilma, con lluvias y vientos muy fuertes. "Tenemos un poco de temor, pero creemos que vamos a estar a salvo."
El hotel donde se hospedan, el Riu Tequila, se convirtió en una fortaleza, con maderas que tapaban todas las ventanas del edificio. El hotel, además, fue transformado en refugio para turistas de otros hoteles que estaban más expuestos al embate del ciclón, por estar más cerca de la costa.
A partir de las 15, todos quedaron encerrados en el hotel, ya que las autoridades ordenaron que nadie permaneciera en las calles después de esa hora.
Otra pareja de argentinos de vacaciones en Playa del Carmen, Jorge Delaunay y Graciela Geraci, no podía creer su mala suerte. "Hace meses habíamos postergado este viaje porque el operador turístico nos advirtió sobre la llegada del huracán Emily, después volvimos a postergarlo por Katrina y vinimos justo ahora", contó Delaunay, del partido de Alberti, en la provincia de Buenos Aires.
"Recién estuve en la playa. El mar está bravo, hay olas y viento, y está todo oscuro", contó.
El y su esposa estaban por dejar su habitación del Copacabana Beach Resort, ubicada a 100 metros de la playa, para refugiarse en el edificio central del hotel. "Van a poner camas en una confitería bailable y en un centro de convenciones", explicó Delaunay.
Dijo que no tenía miedo de quedarse. "Nos queremos quedar. Dicen que acá adentro es seguro, que ya golpearon varios huracanes y no pasó nada y que la comida alcanza para todos."
Cambios de destino
Otros argentinos, sin embargo, prefirieron volver. "Costó conseguir un pasaje, pero pude salir y llegué hoy [por ayer] a Buenos Aires", contó Vanina Rodríguez, una empleada de MTV que había viajado el martes a Cancún para la ceremonia de entrega de los premios a la música, que fue cancelada por el huracán. "Aunque allá estaba todo tranquilo, el aeropuerto estaba saturadísimo", dijo Rodríguez.
Las reprogramaciones de vuelos y el cierre de la mayoría de los hoteles en Cancún y Playa del Carmen se convirtieron en un dolor de cabeza para las agencias turísticas en la Argentina.
"Este es un destino que se vende mucho en esta época, sobre todo a mieleros", dijo Viviana Caracciolo, de la agencia Punta de Sol Viajes. "Estamos buscando otros destinos para un montón de pasajeros que salían mañana [por hoy] a Cancún, para que no pierdan sus vacaciones", explicó Andrés Meder, de la agencia de viajes Cordimar.
Además de ser destinos muy buscados por los turistas, en Cancún, Playa del Carmen y la isla de Cozumel viven unos 2000 argentinos en situación regular, según informó la titular de la sección consular de la embajada argentina en México, Florencia Salerno.


