
Donde la venganza es un derecho sagrado
Por Narciso Binayán Carmona
1 minuto de lectura'
El "principio de venganza" ( tola ) es uno de los elementos básicos del derecho tradicional kurdo (no hay derecho escrito). "Los parientes del asesinado tienen "derecho de venganza" (sería mejor decir "privilegio") sobre el asesino" por un período de cinco años. A la inversa, se puede negociar el "precio de la sangre": el pago de este precio (que no alcanza jamás el fijado por el shariá -el derecho musulmán-, cien camellos) tiene la virtud de detener la sangre, porque se cree que la sangre del asesinado correrá mientras no sea vengado. Pero este arreglo amistoso no goza de favor entre los kurdos, que, en este caso, prefieren el puñal o la bala. Sin embargo, si el culpable se presenta ante el que tiene el derecho, con su mortaja y su sable, es decir, si se entrega a su misericordia, el acuerdo no puede ser rehusado" (Basile Nikitine, Les kurdes , París, Aujourd´hui, 1956, Págs. 135-136).
Más sagrado aún -si cabe- que el tola es el respeto a la hospitalidad, ya que mientras aquél privilegia un valor secundario para el kurdo (la vida), el segundo es inmaterial pero primario, pues toca el honor. Por ello, si bien el kurdo se ha considerado siempre en total libertad de atacar y saquear -y también, si llega el caso, de matar- a quien se aventure por sus montañas, ha respetado y defendido hasta la muerte a su huésped, aun casual. Por eso, la mejor garantía para el viajero medroso (o prudente) en Kurdistán es buscar alojamiento en casa de una familia kurda.
Por todo ello, las consecuencias de la ejecución del líder Abdullah Ocalan (pronunciar Ochalan ) por las autoridades de Ankara pueden ser terribles. La ejecución -usando parámetros europeos y los manejados por la justicia turca- o su asesinato legal -según parámetros kurdos- pone en juego aquellos dos valores: el derecho a la venganza y la violación de la hospitalidad.
Ya lo dijo el propio Ocalan a mediados del mes último: "Habrá un baño de sangre". Y su partido advirtió: "Eso significa ataques contra blancos económicos".
Un vistazo al futuro
Sin embargo, determinar cuáles son los objetivos que eventualmente atacarían las guerrillas kurdas es difícil. Puede descartarse -con la lógica relatividad del caso- que se encuentren en Kenya, donde se concretó el traspaso a manos turcas, e incluso en Grecia, aunque haya sido este país el que vino a hacer la entrega física del líder. La participación de los Estados Unidos y la amenaza de que Turquía podría intervenir militarmente en el Egeo pusieron a Atenas en un dilema terrible y entregó al jefe kurdo.
La lógica hace pensar que las represalias caerán principalmente sobre Turquía y los Estados Unidos. Ello no quiere decir en modo alguno que se produzcan inmediatamente. Tampoco, que sean de gran importancia militar. Los kurdos son -como nación- de importancia nula, aunque sumen quizás hasta veinte millones de personas. No tienen aliados, no tienen experiencia de gobierno -jamás existió un Estado kurdo sobre todo su país-, carecen de dinero y de ejército. Para peor, aunque son musulmanes sunnitas, su observancia es más bien tibia y no pueden, por tanto, contar con el apoyo del pregonado "fundamentalismo islámico". Serán vencidos; eso es seguro.
Ello no implica que sean un factor despreciable. Cuando la gran rebelión de 1836, contra el gobierno otomano de Constantinopla, su jefe, Mohamed, príncipe de Során, ofreció al emperador persa el reconocimiento de su soberanía a cambio de una alianza. Ya entonces el monarca de Irán consideró más peligrosa la formación de un Kurdistán autónomo que una guerra con Turquía.
División y advertencia
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán, de Ocalan, fue fundado en 1978 y es el más importante en Irak y el sudoeste del Kurdistán (sur de Turquía). En Irán y en las demás provincias habitadas por kurdos es más influyente el tradicional Partido Democrático, dirigido por la familia Barzani. Hay otros más pequeños. Todos quieren la unidad del Kurdistán (dividido entre Irak, Siria, Turquía e Irán). En el partido de Ocalan hay una gran división entre los que quieren seguir con atentados y los moderados (si es que puede usarse esta palabra en el contexto kurdo).




